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Italia metió a 65.000 presos donde cabían 47.000. Un verano histórico acaba de añadir el ingrediente que faltaba en la cárcel: 50 ºC

Italia metió a 65.000 presos donde cabían 47.000. Un verano histórico acaba de añadir el ingrediente que faltaba en la cárcel: 50 ºC
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Italia acaba de descubrir qué ocurre cuando una crisis penitenciaria que lleva años enquistada se encuentra con un verano extremo. Cerca de 65.000 personas han pasado los meses más asfixiantes hacinadas en un sistema con menos de 47.000 plazas reales, muchas veces dentro de edificios antiguos, mal ventilados y sin aire acondicionado.  Y entonces llegó el verano más caluroso del país en 75 años. 65.000 donde caben 46.000. A 28 de julio de 2026, las prisiones italianas alojaban a 64.741 personas pese a disponer de únicamente 46.343 plazas efectivamente utilizables. Eso sitúa la ocupación real en el 139,7%, un nivel que el país no veía desde 2013, precisamente el año en que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Italia por las condiciones inhumanas y degradantes de sus cárceles.  El promedio nacional, además, esconde situaciones mucho peores: Lucca alcanza el 256,8% de ocupación, San Vittore en Milán el 223,6% y Latina el 220,8%. En Xataka Estar en una celda de la Antigua Roma debía ser terrible. Ahora sabemos lo que le pasaba por la cabeza a los prisioneros Nadie veía este calor en 75 años. El problema es que ese exceso de población penitenciaria ha coincidido con un calor excepcional. Según Antigone, organización que supervisa las condiciones carcelarias, las temperaturas dentro de las celdas han superado habitualmente los 40 ºC, mientras buena parte de los centros carece de aire acondicionado, suficientes ventiladores o una ventilación adecuada.  Muchos edificios tampoco ayudan: alrededor del 40% de las prisiones fueron construidas entre 1980 y 1999 y algunas estructuras de hormigón pueden acumular durante el día suficiente calor para elevar considerablemente la temperatura interior y seguir liberándolo durante horas después de ponerse el sol. Durmiendo en el suelo. La imagen que resume la situación está en cárceles como Rebibbia, en Roma, o Bancali, en Sassari. Algunos reclusos han colocado los colchones directamente sobre el suelo porque el hormigón resulta algo más fresco que las literas. En Rebibbia, incluso aunque eso signifique dormir junto a las cucarachas.  En el módulo femenino del mismo centro pueden convivir cinco mujeres en habitaciones concebidas para tres, mientras en otras prisiones las ventanas están parcialmente bloqueadas y dificultan todavía más la circulación del aire. Más del 60% de la población penitenciaria italiana está además sometida a un régimen cerrado que implica pasar buena parte de la jornada dentro de esas celdas. Prisión de Florencia Taranto es el extremo. La situación más gráfica se encuentra en Apulia, la región con mayor hacinamiento del país, con una ocupación del 180,4%. La prisión de Taranto albergaba en julio a 852 personas pese a estar preparada para 430 y, según la denuncia presentada por el sindicato de funcionarios SAPPE, algunas zonas habrían registrado temperaturas de 50 ºC o más desde junio.  La sobrecarga afecta incluso a servicios básicos: falta agua, las instalaciones eléctricas no siempre pueden alimentar los ventiladores y las infraestructuras tienen que atender prácticamente al doble de personas para las que fueron concebidas. El sindicato ha llevado el asunto ante la Justicia alegando que las autoridades conocían desde hacía tiempo tanto el hacinamiento como los riesgos asociados al verano. Prisión Carcere de Roma Ni con ventilador se escapa del horno. Las soluciones inmediatas son sorprendentemente básicas. La administración penitenciaria había destinado unos 920.000 dólares a comprar ventiladores y frigoríficos, mientras descartaba por el momento instalar aire acondicionado en las celdas.  El problema es que muchos presos no pueden permitirse siquiera un ventilador y, donde existen, mover el aire sirve de poco cuando la propia habitación está recalentada. Fabio Falbo, encarcelado en Rebibbia desde hace 17 años, describió el efecto de su ventilador con una comparación especialmente gráfica: en lugar de refrescar, simplemente movía el aire caliente como si procediera de un horno industrial. Algo más difícil de gestionar. Aunque la temperatura no es el origen de la crisis penitenciaria italiana, está amplificando prácticamente todos sus problemas. El hacinamiento reduce el acceso a duchas, dificulta organizar actividades y programas de rehabilitación y obliga a los funcionarios a trabajar en un entorno cada vez más tensionado. Algunos realizan turnos de hasta 12 horas debido también a la falta de personal.  Durante los episodios de calor se han vuelto más habituales los desvanecimientos, el malestar y los comportamientos agresivos, mientras el cierre veraniego de actividades educativas y voluntarias deja todavía más horas muertas dentro de las celdas. En Xataka Las Islas María: el "Alcatraz" de México donde terminaban los criminales más peligrosos del país No es solo estar encerrado, sino sobrevivir al verano. Durante los primeros siete meses de 2026, al menos 38 personas se suicidaron en las prisiones italianas, mientras Antigone calcula una media de 26,5 episodios de autolesión por cada 100 reclusos y señala importantes carencias de atención psicológica y psiquiátrica. El calor no permite atribuir por sí solo esas cifras, pero añade otra capa de presión a un sistema donde el 44% de los centros visitados por la organización tenía celdas con menos de los tres metros cuadrados mínimos por persona.  Italia llevaba años metiendo cada vez más cuerpos dentro de edificios sin espacio suficiente. El verano de 2026 simplemente hizo visible la consecuencia más física de ese problema: cuando casi 65.000 personas ocupan instalaciones preparadas para unas 46.000, una ola de calor puede convertir una celda abarrotada en un horno. Imagen | Robert Crow, Freepenguin, Gramantieri En Xataka | El salto al mar más espectacular de Cantabria tiene 700 escalones de escalada y fueron tallados por los presos del penal del Dueso En Xataka | Grabar un podcast en tu celda, subir vídeos desde la cárcel: cada vez hay más influencers y famosos creando contenido en prisión - La noticia Italia metió a 65.000 presos donde cabían 47.000. Un verano histórico acaba de añadir el ingrediente que faltaba en la cárcel: 50 ºC fue publicada originalmente en Xataka por Miguel Jorge .
Italia metió a 65.000 presos donde cabían 47.000. Un verano histórico acaba de añadir el ingrediente que faltaba en la cárcel: 50 ºC

Durante los primeros siete meses de 2026, al menos 38 personas se suicidaron en las prisiones italianas

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Miguel Jorge

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Italia acaba de descubrir qué ocurre cuando una crisis penitenciaria que lleva años enquistada se encuentra con un verano extremo. Cerca de 65.000 personas han pasado los meses más asfixiantes hacinadas en un sistema con menos de 47.000 plazas reales, muchas veces dentro de edificios antiguos, mal ventilados y sin aire acondicionado. 

Y entonces llegó el verano más caluroso del país en 75 años.

65.000 donde caben 46.000. A 28 de julio de 2026, las prisiones italianas alojaban a 64.741 personas pese a disponer de únicamente 46.343 plazas efectivamente utilizables. Eso sitúa la ocupación real en el 139,7%, un nivel que el país no veía desde 2013, precisamente el año en que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Italia por las condiciones inhumanas y degradantes de sus cárceles. 

El promedio nacional, además, esconde situaciones mucho peores: Lucca alcanza el 256,8% de ocupación, San Vittore en Milán el 223,6% y Latina el 220,8%.

En XatakaEstar en una celda de la Antigua Roma debía ser terrible. Ahora sabemos lo que le pasaba por la cabeza a los prisioneros

Nadie veía este calor en 75 años. El problema es que ese exceso de población penitenciaria ha coincidido con un calor excepcional. Según Antigone, organización que supervisa las condiciones carcelarias, las temperaturas dentro de las celdas han superado habitualmente los 40 ºC, mientras buena parte de los centros carece de aire acondicionado, suficientes ventiladores o una ventilación adecuada. 

Muchos edificios tampoco ayudan: alrededor del 40% de las prisiones fueron construidas entre 1980 y 1999 y algunas estructuras de hormigón pueden acumular durante el día suficiente calor para elevar considerablemente la temperatura interior y seguir liberándolo durante horas después de ponerse el sol.

Durmiendo en el suelo. La imagen que resume la situación está en cárceles como Rebibbia, en Roma, o Bancali, en Sassari. Algunos reclusos han colocado los colchones directamente sobre el suelo porque el hormigón resulta algo más fresco que las literas. En Rebibbia, incluso aunque eso signifique dormir junto a las cucarachas. 

En el módulo femenino del mismo centro pueden convivir cinco mujeres en habitaciones concebidas para tres, mientras en otras prisiones las ventanas están parcialmente bloqueadas y dificultan todavía más la circulación del aire. Más del 60% de la población penitenciaria italiana está además sometida a un régimen cerrado que implica pasar buena parte de la jornada dentro de esas celdas.

Prisión de Florencia

Taranto es el extremo. La situación más gráfica se encuentra en Apulia, la región con mayor hacinamiento del país, con una ocupación del 180,4%. La prisión de Taranto albergaba en julio a 852 personas pese a estar preparada para 430 y, según la denuncia presentada por el sindicato de funcionarios SAPPE, algunas zonas habrían registrado temperaturas de 50 ºC o más desde junio. 

La sobrecarga afecta incluso a servicios básicos: falta agua, las instalaciones eléctricas no siempre pueden alimentar los ventiladores y las infraestructuras tienen que atender prácticamente al doble de personas para las que fueron concebidas. El sindicato ha llevado el asunto ante la Justicia alegando que las autoridades conocían desde hacía tiempo tanto el hacinamiento como los riesgos asociados al verano.

Prisión Carcere de Roma

Ni con ventilador se escapa del horno. Las soluciones inmediatas son sorprendentemente básicas. La administración penitenciaria había destinado unos 920.000 dólares a comprar ventiladores y frigoríficos, mientras descartaba por el momento instalar aire acondicionado en las celdas. 

El problema es que muchos presos no pueden permitirse siquiera un ventilador y, donde existen, mover el aire sirve de poco cuando la propia habitación está recalentada. Fabio Falbo, encarcelado en Rebibbia desde hace 17 años, describió el efecto de su ventilador con una comparación especialmente gráfica: en lugar de refrescar, simplemente movía el aire caliente como si procediera de un horno industrial.

Algo más difícil de gestionar. Aunque la temperatura no es el origen de la crisis penitenciaria italiana, está amplificando prácticamente todos sus problemas. El hacinamiento reduce el acceso a duchas, dificulta organizar actividades y programas de rehabilitación y obliga a los funcionarios a trabajar en un entorno cada vez más tensionado. Algunos realizan turnos de hasta 12 horas debido también a la falta de personal. 

Durante los episodios de calor se han vuelto más habituales los desvanecimientos, el malestar y los comportamientos agresivos, mientras el cierre veraniego de actividades educativas y voluntarias deja todavía más horas muertas dentro de las celdas.

En XatakaLas Islas María: el "Alcatraz" de México donde terminaban los criminales más peligrosos del país

No es solo estar encerrado, sino sobrevivir al verano. Durante los primeros siete meses de 2026, al menos 38 personas se suicidaron en las prisiones italianas, mientras Antigone calcula una media de 26,5 episodios de autolesión por cada 100 reclusos y señala importantes carencias de atención psicológica y psiquiátrica. El calor no permite atribuir por sí solo esas cifras, pero añade otra capa de presión a un sistema donde el 44% de los centros visitados por la organización tenía celdas con menos de los tres metros cuadrados mínimos por persona. 

Italia llevaba años metiendo cada vez más cuerpos dentro de edificios sin espacio suficiente. El verano de 2026 simplemente hizo visible la consecuencia más física de ese problema: cuando casi 65.000 personas ocupan instalaciones preparadas para unas 46.000, una ola de calor puede convertir una celda abarrotada en un horno.

Imagen | Robert Crow, Freepenguin, Gramantieri

En Xataka | El salto al mar más espectacular de Cantabria tiene 700 escalones de escalada y fueron tallados por los presos del penal del Dueso

En Xataka | Grabar un podcast en tu celda, subir vídeos desde la cárcel: cada vez hay más influencers y famosos creando contenido en prisión

Fuente original: Leer en Xataka
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