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Jacobo García: «Es más importante ser honesto que objetivo»

Jacobo García: «Es más importante ser honesto que objetivo»
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En 'Años luz' rescata las historias que dormían en sus libretas tras más de dos décadas como corresponsal en Hispanoamérica

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Jacobo García: «Es más importante ser honesto que objetivo»

En 'Años luz' rescata las historias que dormían en sus libretas tras más de dos décadas como corresponsal en Hispanoamérica

Regala esta noticia Añádenos en Google Jacobo García, periodista y escritor. (Virginia Carrasco)

Miguel Lorenci

Madrid

01/10/2026 Actualizado a las 00:06h.

«En este oficio la honestidad es más importante que la objetividad». Lo dice Jacobo García (Monforte de Lemos, Lugo, 1976) periodista que en 'Años ... luz' (Anagrama) engavilla sus 'contracrónicas'. Las historias que se quedaron en su libretas, sin saltar al papel, en sus más de dos décadas como corresponsal en México, Venezuela, Colombia, El Salvador o Haití para medios como Associated Press, Clarín o El País.

Escribiéndolo, García ha aligerado «una mochila muy cargada». «Este trabajo no siempre es un camino de rosas. El libro me colocó ante mis fantasmas, miedos e inseguridades», explica. «Darles forma me ha cambiado. Ha sido terapéutico y me ha ayudado a limpiarme», admite un reportero infatigable que ha vivido sobre el terreno los episodios más cruciales y crudos de la historia reciente de América Latina.

«Prefería cubrir diez guerras en Ucrania que ser periodista en Tamaulipas», dice el ganador del premio Anagrama de Crónica

Entrevista a un implacable sicario en la cárcel de Ciudad Juárez, la ultraviolenta ciudad de los feminicidios. Narra cómo las cabezas de varios jóvenes secuestrados y decapitados fueron lanzadas por el narco mexicano a una pista de baile en Michoacán, o las masacre de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. También el ascenso de Bukele en El Salvador o las tensiones entre Chávez y Uribe, la «mágica inmensidad» de la Feria del Libro de Guadalajara o unas desconcertantes entrevistas con Chavela Vargas o Shakira.

No cree Jacobo García «ni al Kapuscinski que asegura que para ser periodista hay que ser buena persona» ni al García Márquez para quien «el periodismo es el mejor oficio del mundo». «Quizá el mejor oficio sea el de probador de marihuana, como dice un amigo», ironiza. «El periodismo te enfrenta a dilemas éticos que resuelves como puedes. Lo relevante es ejercerlo con honestidad», arguye.

Ficha técnica

  • 'Años luz'

    • Autor: Jacobo García

    • Editorial: Anagrama

    • Número de páginas: 232

    • Precio: 20,90 euros

«No tengo un amor especial a la palabra objetividad, porque creo que no existe. Es más importante ser honesto que objetivo», insiste. «La honestidad es enfocar el trabajo desde cierta sinceridad argumental, con limpieza de prejuicios. Un folio en blanco es una pelea con uno mismo por mantener ese equilibrio. Todos tenemos afectos, odios, filias y fobias, y el periodismo es una parte más de la sociedad, con luces y sombras. Los periodistas no somos seres de luz. La profesión está llena de cabrones que tratan de salir del paso», señala.

Infierno en Tamaulipas

México es el segundo país de García, que preferiría «cubrir diez guerras en Ucrania que ser periodista en Tamaulipas», la conflictiva región del tamaño de Cataluña o Aragón, fronteriza con Estados Unidos. «Conecté en Tamaulipas con periodistas locales que me contaban todo y me formaban. Pero empezaron a matarlos y se marcharon. Después fueron a por los 'influencers', los tuiteros y los 'youtubers'», reseña.

«Tamaulipas es un infierno donde no sabes por dónde viene el riesgo o quién puede hacer que te maten. En Ucrania, con toda su barbarie, sabía dónde estaba el frente, dónde los buenos y los malos», apunta. «Se oyen las bombas, se intercambian prisioneros en Navidad o en la Pascua ortodoxa. Eso no pasa en México, donde la Navidad suele ser especialmente violenta», lamenta.

«He estado muchos años con colegas salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, mexicanos y venezolanos 'consumiendo' droga dura, porque la actualidad nos situaba en momentos tremebundos. Volver ahora significa adaptarte a la metadona, bajando poco a poco la dosis hasta entrar en una vida más normal», se felicita.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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