Tras trece días de manifestaciones, HRANA, una organización de derechos humanos con sede en Washington, cifra en 84 el número de muertos, entre los que figuran 48 manifestantes y 14 miembros de las fuerzas de seguridad.
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Álvaro Escalonilla Publicada 10 enero 2026 03:06hLas claves nuevo Generado con IA
El ayatolá Alí Jamenei acusa a los manifestantes en Irán de ser "vándalos" que buscan complacer a Donald Trump, mientras se niega a ceder ante las protestas.
Las protestas, iniciadas por comerciantes ante la caída del rial y la inflación superior al 40%, se han extendido por todo el país, incluyendo barrios acomodados de Teherán.
El régimen iraní intensifica la represión: hay decenas de muertos, cortes de internet y amenazas de pena de muerte para manifestantes armados, según diversas fuentes de derechos humanos.
La oposición interna está dividida, mientras algunos sectores apoyan el regreso de la monarquía con Reza Pahlaví, al tiempo que Trump advierte a Irán sobre la represión.
El ayatolá Alí Jamenei dice que los manifestantes que protagonizan estos días la mayor oleada de protestas contra el régimen de los últimos diecisiete años no son más que un grupo de "vándalos" que buscan "complacer" a Donald Trump. El líder supremo iraní no abre la mano.
No concede un solo milímetro a los descontentos, a diferencia del presidente Masud Pezeshkian, sabedor de que la República Islámica necesita abordar las preocupaciones diarias de la gente si quiere subsistir. El mandatario reformista pide a los suyos evitar "cualquier conducta violenta o coercitiva" hacia los manifestantes, pero su Gobierno se cruza de brazos.
Detenciones con IA, intranets y videovigilancia 'made in China': así intensifica Irán su 'caza' digital contra activistasLa última oleada de protestas en Irán comenzó el pasado 28 de diciembre, y sigue en pie trece días después. La represión no quiebra a los manifestantes. La caída del rial, que perdió la mitad de su valor, y el aumento de la inflación, disparada por encima del 40 por ciento, espolearon las protestas.
Fueron los comerciantes y los tenderos, cansados de la volatilidad del tipo de cambio, los que primero se lanzaron a las calles. Las movilizaciones surgieron, además, en las provincias, en pequeños núcleos de población, lejos del foco mediático. Aunque pronto escalaron hasta las ciudades.
Ahora, los disturbios encuentran su epicentro en Mashhad y Teherán. Hasta los barrios acomodados del norte de la capital, como Gheytarieh, Gholhak, Sa’adatabad, Tajrish o Vanak, entraron en ebullición. Las protestas cubren ya toda la ciudad. Un indicativo de que la raíz del descontento es diferente a las anteriores.
"Las protestas son comparables a las movilizaciones de 2009, en términos del número de participantes", explica en conversación con este periódico el analista Saeed Aganji, que apunta sin embargo que, en esta ocasión, se ha sumado a las marchas "un segmento mucho más amplio de la sociedad, en particular de las distintas clases sociales".
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional (SNSC), órgano encargado de la seguridad interna, dice que no mostrará "indulgencia" con los manifestantes, a los que describe como "perturbadores de la paz y la seguridad". El jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni-Ejei, los llama "alborotadores". El fiscal de Teherán, Ali Salehi, pedirá pena de muerte para los manifestantes que porten armas blancas o de fuego y dañen bienes públicos.
El líder supremo irání, Ali Jameneí, en una imagen de archivo. Reuters
Trump, que ordenó atacar el pasado mes de junio las instalaciones nucleares de la República Islámica en la Guerra de los Doce Días, amenazó en los primeros compases de las protestas con "golpear con fuerza" a Irán en caso de que la represión fuera a más. Cosa que ha sucedido. Hay decenas de muertos y heridos en el marco de las movilizaciones.
La Human Rights Activist News Agency (HRANA), con sede en Washington, cifra en 84 el número de víctimas mortales, entre las que figuran 48 manifestantes y 14 miembros de las fuerzas de seguridad. Iran Human Rights, con sede en Oslo, contabiliza 51 muertos, nueve de los cuales son menores de edad. Human Rights Watch (HRW) pudo confirmar el fallecimiento de 28 personas.
Los manifestantes acusan a las fuerzas de seguridad de abrir fuego a bocajarro, de atacar hospitales y personal sanitario y de llevar a cabo detenciones masivas. Este jueves, las autoridades iraníes tiraron abajo las comunicaciones. Cortaron el acceso a internet. Irán quedó aislado del resto del mundo. Con la excepción de Jamenei, que siguió compartiendo publicaciones en la red social X.
"El apagón de internet a escala nacional marca una nueva fase. Reduce de forma considerable la capacidad de Iran International y medios similares para movilizar, coordinar y moldear la dinámica de las protestas, al tiempo que facilita una represión más dura lejos del escrutinio público", denuncia el investigador Ali Alfoneh, cuyo análisis rebaja el optimismo de la oposición: "La República Islámica está sometida a una presión intensa, pero su colapso no es inminente".
Trump advierte a Irán por la represión de las protestas: "Si asesina a manifestantes, EEUU acudirá a su rescate"Tampoco reman en esta dirección las alternativas existentes. Los opositores permanecen divididos. Algunos sectores, cada vez más ruidosos tanto dentro como fuera del país, piden la vuelta de la monarquía. Son nostálgicos de los años del sha. Ahora apoyan a su hijo, reclaman el regreso del príncipe heredero Reza Pahlaví, exiliado en Estados Unidos.
Reza Pahlaví, que espolea las protestas desde su residencia en Maryland, persigue a la desesperada una reunión con Trump. Quiere visitar al presidente este mismo fin de semana en su resort de Mar-a-Lago. De momento, sin embargo, Trump parece reacio. El inquilino de la Casa Blanca prioriza dialogar con Teherán.
"Como ha dicho el presidente, lo más inteligente que podrían hacer, era cierto hace dos meses y lo es hoy, es mantener una negociación real con Estados Unidos sobre lo que necesitamos ver respecto a su programa nuclear", avanzó su vicepresidente, J.D. Vance. Una salida a la venezolana.