Javier Calvo y Javier Ambrossi, durante el rodaje de 'La bola negra' Carla Oset
Cine Javier Ambrossi y Javier Calvo: "'La bola negra' es la carta de despedida de una pareja"Su película lorquiana llega a las salas españolas el 25 de septiembre y se estrenará en más de 50 países.
En esta entrevista nos hablan de su proceso creativo, de la polarización política y de su ruptura sentimental.
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Javier Yuste Publicada 14 septiembre 2026 01:00h SíguenosSi atendemos a las predicciones que hacen revistas de cine estadounidenses como Variety o The Hollywood Reporter, es muy probable que La bola negra desempeñe un papel importante en la gala de los Oscar que se celebrará el 14 de marzo de 2027 en el Dolby Theatre de Los Ángeles. En este momento, la película de Javier Ambrossi (Madrid, 1984) y Javier Calvo (Madrid, 1991) aparece muy bien posicionada en categorías como mejor película, dirección, guion adaptado o diseño de producción. Si se cumplen estas cábalas, ambos cineastas van a tener los seis meses más frenéticos y de mayor exposición pública de su vida.
Así que, antes de subirse a la cresta de una ola (o, más bien, tsunami) que les va a llevar a recorrer medio mundo, el tándem conocido popularmente como Los Javis ha tratado de desconectar y coger fuerzas este verano. “Yo lo he conseguido al 100 %”, asegura Calvo. “Me he ido a Águilas, el pueblo murciano en el que veraneo con mi familia desde que nací. Mi única preocupación era ver qué íbamos a comer al día siguiente mientras cenábamos y qué íbamos a cenar por la noche mientras comíamos”.
“Yo he estado en Canido, que es un pueblo de Vigo de donde es parte de mi familia y en el que también veraneo desde pequeño”, relata Ambrossi. “Pero yo necesito trabajar al menos una hora al día, si no mi cerebro colapsa y tengo la sensación de que se me acumula todo. Lo necesito para relajarme”.
En el horizonte, aparecen dos fechas clave para la tournée de La bola negra. Por un lado, el 25 de septiembre, día en el que la película desembarca en las salas españolas. Por otro lado, el 16 de octubre, cuando tendrá lugar el estreno en Estados Unidos y Canadá. Está producida por Movistar Plus + y Suma Content –la compañía de los Javis–, con la colaboración de El Deseo de Almodóvar y la francesa Le Pacte, pero ha sido Netflix la que ha pujado fuerte para hacerse con su distribución en los dos países norteamericanos, concediéndole una ventana récord de 47 días de exhibición en salas antes de lanzarla en su plataforma.
“Pero es que la película se va a estrenar en cines en más de 50 países”, comenta Ambrossi. “Entonces, ya no es solo Netflix o los Oscar, es que tenemos un trabajo y un compromiso con cada territorio. Y hay también festivales como San Sebastián. Además, la campaña de Netflix es importante porque creen que La bola negra puede conectar mucho con las audiencias de Estados Unidos y Canadá. Más la de España, claro.
'Creednos', tremebunda crónica de un ultraje que duró casi una década"Realmente es una película que hemos hecho para el público que nos ha visto crecer, que nos ha seguido desde Paquita Salas (2016-2019)", continúa Ambrossi. "Es una película muy española, sobre nuestra cultura, con nuestro humor, con nuestros acentos, con nuestros actores y actrices y nuestra manera de pensar. Queremos que en España llegue a toda la gente posible y estamos yendo a tope”.
La magnitud de la bestia que tienen que domar los Javis en los próximos meses no se entiende sin atender a lo que ocurrió en el pasado Festival de Cannes. El equipo recibió tras el estreno en el Grand Theatre Lumière una ovación de 20 minutos y los Javis acabaron compartiendo el premio a la mejor dirección con una leyenda del cine europeo como Pawel Pawlikowski. Aunque la Palma de Oro la alzó el rumano Cristian Mungiu por Fjord, el dúo fue, incontestablemente, la sensación del festival.
Javier Calvo y Javier Ambrossi tras recibir el premio a la mejor dirección del Festival de Cannes Marco Barada
“Todo lo que pasó en Cannes nos ha puesto en un lugar de paz y tranquilidad respecto a la promoción”, asegura Ambrossi. “Sobre todo por cómo recibió Thierry [Fremaux, director del festival] y su equipo la película. No tuvimos que empujar nada para que la seleccionaran. Después, el estreno fue mágico y el jurado, que no nos conoce de nada, nos concedió el premio. Es la primera vez que siento que uno de nuestros trabajos tiene vida propia. Es lo que uno busca cuando se dedica a esto. Y más nosotros que venimos de pegar carteles en la calle, de vender entrada a entrada para que la gente fuera a ver La llamada en el Teatro Lara. En algún proyecto no hemos cobrado para que fuera más grande, hemos estado en programas de televisión…”.
“No tener que hacer ese sobreesfuerzo es algo que se agradece”, añade Calvo. “A mí siempre me ha fascinado Haneke, que es un director que en las entrevistas siempre se niega a explicar sus películas. Para él, la película se explica sola. Y yo decía: ‘Joder, ojalá algún día poder llegar a ese nivel’. Pero, bueno, todavía no estamos ahí. Creo que es necesario comunicar lo que has hecho y lo que hay detrás de tu trabajo, pero es un descanso no sentir que tienes que ser simpático para que la película guste”.
Imaginar a Lorca
La bola negra es un épico drama queer que parte de una obra homónima de Federico García Lorca, que el poeta empezó a escribir en 1936 y que quedó inconclusa tras su asesinato, aunque se conservan cuatro páginas de la misma y una lista de personajes. La pieza aborda la historia de un joven burgués que intenta entrar en un casino de Granada y es rechazado mediante una votación simbólica con bolas blancas y negras.
'Jim Queen', el virus de la risa llega al cine 'queer' con la película que revolucionó el Festival de CannesLos Javis imaginan cómo hubiese sido esta historia y la mezclan con otros dos hilos narrativos: la adaptación de la obra de teatro La piedra oscura, de Alberto Conejero, que trata sobre la relación de Rafael Rodríguez Rapún, último amor de Lorca, con un joven soldado franquista mientras permanece preso durante la Guerra Civil, y la investigación que un historiador con una conflictiva relación con su madre se ve impelido a realizar sobre estos hechos e historias en 2017.
Pregunta. ¿Qué emociones afloraban mientras escribían un guion tan complejo, que desarrollaron junto a Conejero?
Javier Calvo. Yo me recuerdo llorando muchas veces frente al ordenador y mi objetivo era trasladar al espectador esa emoción que sentía a través de mis dedos, y luego en la dirección y en la sala de montaje. Sabía que si lo lograba, habríamos hecho una película bellísima y creo que ha sido el caso. Estoy muy orgulloso del resultado final.
Javier Ambrossi. Había cuatro partes importantes en el proceso. Primero, adaptar al lenguaje cinematográfico La piedra oscura, de Alberto Conejero. Luego, imaginar una obra de la que solo existen cuatro páginas y algunas referencias de Lorca a la misma en cartas y entrevistas. Después, investigar los años de la Segunda República y de la Guerra Civil y profundizar en la obra y la vida de Lorca, al que volvimos a leer casi entero… Y, por último, realizar una labor de introspección, porque la última parte tenía que hablar de nosotros mismos para que tuviera sentido.
»Y, cuando ya teníamos todo eso construido, necesitábamos ver cómo dialogaban las tres tramas. Ha sido un trabajo muy laborioso, como abordar muchos proyectos a la vez y utilizar todas las herramientas que tiene un guionista para inspirarse.
Javier Ambrossi Gorka Postigo
P. La bola negra explora el deseo, el dolor y la identidad a través de tres hombres homosexuales. ¿En qué medida es esta la obra más personal que han hecho?
J. C. Muchas veces los creadores homosexuales se cuentan a sí mismos a través de personajes femeninos, como una señora representante de actores de 50 años, pero necesitábamos abordar el amor entre dos hombres, que es algo de lo que nunca habíamos hablado en nuestras ficciones.
»En realidad, nunca habíamos tratado una historia de pasión, ni siquiera heterosexual. Así que, de alguna manera, hemos explorado lo que sentíamos como pareja y como seres humanos independientes con respecto a estos temas. Al final es lo que iba a hacer Federico con La bola negra, poner en el centro del relato a un personaje homosexual, y no metafóricamente sino de manera naturalista. Eso hemos hecho nosotros también.
J. A. Es nuestro trabajo más personal y desnudo. En todos intentamos ponernos nosotros mismos, pero aquí había que mostrar lo que significa ser homosexual de manera explícita. La escritura sobre el deseo y el amor entre dos hombres nos hizo reflexionar y replantearnos nuestra propia relación. El espectador va a encontrarse con una película muy histórica, muy entretenida, con muchas capas, pero que también es una carta de despedida de una pareja. Es también el reflejo de un momento vital doloroso.
P. La relación sentimental que mantenían se rompió durante el rodaje. ¿Fue complicado lidiar con ello?
J. C. Fue interesante. Tuvimos que ser sinceros emocionalmente en un proyecto que habla precisamente de no negarse. Fue un acto de valentía y creo que la película es mejor gracias precisamente a las decisiones honestas que hemos ido tomando a lo largo del camino.
J. A. Era el momento para hacerlo. La película nos habló y nos llevó a ese punto. Javi y yo siempre hemos sido muy permeables a los proyectos que hacemos, todos nos han cambiado la vida de diferentes maneras, por los temas, por las personas que hemos conocido y que han ido formando parte de nuestro mundo.
»Ya desde la escritura intuíamos que esta película iba a tocarnos, pero cuando en el rodaje se materializaron ante nosotros imágenes de personas que no han podido amar, que no han podido expresarse, que han luchado para que nosotros seamos hoy libres, te dan ganas de vivir y de explorarlo todo con más autenticidad. Ojalá que la película mueva eso también en el espectador. Por mucho drama que haya, al final es una película vitalista, muy poética, llena de momentos de luz. Ojalá la gente cuando salga del cine diga: “Uf, pues me han dado ganas de algo que no sabía”.
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J. C. No siento que intentemos manipular de esa manera con lo que hacemos. Nunca decimos: “Venga, vamos a hacer algo rompedor”. Todo surge de una necesidad personal y de una visión. Somos un compendio de referencias. Me encanta desdeApocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) aRetrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, 2019). De hecho creo que de esas dos referencias surge bastante La bola negra.
J. A. Por mi parte sí ha habido un interés de que la película no fuese de nicho, sino que hablara a todos los públicos.
J. C. Pero creo que sale de manera natural.
J. A. Sí, no era parte de un plan. Pero cuando empezamos a construir la historia, dijimos que sería guay que esto hablara a todo el mundo, que fuera grande y ambiciosa. Es verdad que parece que las películas LGTBIQ+ son de nicho, para un público concreto. Pero ya con Veneno (2020) nos dimos cuenta que esto no era necesariamente así. La bola negra va dirigida a todo tipo de pensamientos, edades, ideologías, backgrounds…
P. En la película vuelven a apostar por un reparto que mezcla actores sin experiencia, como Guitarricadelafuente y Milo Quifes, con profesionales como Miguel Bernardeau o Lola Dueñas. E incluso con estrellas de Hollywood como Penélope Cruz y Glenn Close. ¿Qué les parece interesante de esta mezcla?
Javier Calvo Gorka Postigo
J. C. Los actores naturales tienen una gran disponibilidad emocional, no tienen barreras. A los que tienen mucha carrera les cuesta más confiar, pero a cambio tienen una técnica muy depurada. Cuando los juntamos, el salvajismo de unos y la profesionalidad de los otros genera una sinergia increíble.
J. A. Además, nosotros no tenemos prejuicios a la hora de construir un casting. Hemos acompañado muchos primeros trabajos, sobre todo en Veneno y en La Mesías (2023). Es muy bonito ver cómo esas personas se abren. Y la mezcla que hacen con actores profesionales es impresionante.
»El trabajo conjunto de Guitarrica y Penélope Cruz les aportó mucho a los dos. Guitarrica estaba embelesado como tenía que estar su personaje, Sebastián, y Penélope le estaba cuidando, como hace Nené Romero en la película, que es una especie de hada madrina. Lo principal es que el actor conecte con el personaje que hemos escrito, que compartan características, como es saber lo que es estar triste o sentirse abandonado o tocar un instrumento, y que ello le conduzca a una cierta catarsis. Para mí lo más bonito que le puedes ofrecer al espectador es una emoción que surge de manera espontánea en el actor.
P. ¿Estarían dispuestos a resolver una de las grandes incógnitas alrededor de su trabajo: de qué se encarga en concreto cada uno en el rodaje?
J. C. Me gusta que diga eso de la incógnita porque uno tiene que mantener algún misterio, aunque nos cuesta. En cualquier caso, nuestra compañera Elena Rodríguez ha documentado cada paso del rodaje de La bola negra, porque intuíamos que algo iba a pasar con esta película. Entonces, en algún momento saldrá un buen documental que resuelva las dudas.
J. A. Javi está más pendiente de los detalles técnicos y específicos, desde el guion a la planificación, pasando por la cámara o el corte del montaje. A mí me gusta trabajar más en las estructuras y en los temas, en una idea más general de la atmósfera y de las emociones. Digamos que yo tengo una mirada más macro y Javi, una mirada más micro. Pero no siempre es así. Hay días en los que le damos la vuelta a todo y aportamos desde otros lugares.
J. C. Nos entendemos muy bien.
J. A. Totalmente. Y también hay que tener en cuenta que nunca hemos trabajado separados. Nuestra técnica se ha desarrollado de manera natural a través de una conexión profunda. No sé qué director soy sin él.
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J. A. Durante mucho tiempo pensamos en hacer la película de Lorca sin Lorca. Es importante que la gente sepa que esto no es un biopic. La bola negra es un homenaje a su figura y a su poesía a nuestra manera. Lo que pasa es que de repente apareció esa escena y pensamos que tenía magia. Y después llegó Alberto Cortés, que es quien interpreta a Federico, y todo cuadraba. Él está maravilloso, le pone cara, voz y alma al Lorca que Javi y yo imaginábamos, que se basa en sensaciones e intuiciones.
Miguel Bernardeau y Guitarricadelafuente, en 'La bola negra' Carla Oset
P. El protagonista de la parte más cercana a la actualidad es un hombre que tiene una relación muy compleja con su madre, en la que no son capaces de poner de acuerdo sus propias experiencias vitales. ¿Ven mucho de eso en la sociedad?
J. C. Sí, hay un problema enorme para ponernos de acuerdo en torno a cualquier cosa, y más en este momento en el que cada uno tiene su verdad y solo escucha los medios que le dan la razón o solo dialoga con personas que piensan como él. Estamos superpolarizados y, por eso, tenemos que reivindicar la empatía. Si no lo hacemos, creo que nos va a ir mal.
J. A. Esta es una de las cosas que nos gustaría que la película explicara por sí misma, porque lo que pensamos Javi y yo de este tema está explicado en la trama de los personajes en los que brillan Carlos González y Lola Dueñas.
Recordar hacia mañana
P. En este contexto de polarización, y con el auge de la extrema derecha en el mundo, ¿creen que La bola negra es una película sobre el pasado o sobre el presente?
J. C. Pues es una película que, como bien dice la frase de Federico García Lorca en Así que pasen cinco años, invita a “recordar hacia mañana”.
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J. A. Yo no tengo redes sociales, no estoy al día de lo que dice nadie, pero estoy seguro de que la mirada que aportamos en esta película enriquece la figura de Federico y no anula ninguna otra mirada.
J. C. Es por donde a nosotros nos toca la historia y la figura de Federico y creo que por ahí no se le ha contado tanto. Siempre se ha silenciado la voz de personas y creadores como nosotros y de historias como las que contamos nosotros. Yo estoy seguro de la importancia de lo que estamos haciendo, por lo menos para mí y para la gente que me rodea.
J. A. Yo creo que está todo en la película: su poesía, su manera de entender el mundo, su pensamiento político, su libertad, su teatro, su aporte a la República...
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