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Jon Favreau: «Cada generación ha encontrado una puerta de entrada distinta a 'Star Wars'»

Jon Favreau: «Cada generación ha encontrado una puerta de entrada distinta a 'Star Wars'»
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El director estrena este jueves en salas 'The Mandalorian and Grogu', la película ambientada en la franquicia que continúa las peripecias de la serie de Disney+
Jon Favreau: «Cada generación ha encontrado una puerta de entrada distinta a 'Star Wars'»

El director estrena este jueves en salas 'The Mandalorian and Grogu', la película ambientada en la franquicia que continúa las peripecias de la serie de Disney+

Regala esta noticia Añádenos en Google Jon Favreau da indicaciones a Pedro Pascal durante el rodaje. (Nicola Goode)

Iker Cortés

Madrid

20/05/2026 Actualizado a las 17:27h.

'The Mandalorian' se estrenó con la llegada de Disney+ en 2019 y se acogió como un soplo de aire fresco para una franquicia que, ... creativamente, no vivía sus mejores días. Cierto es que la tercera trilogía de aventuras, aquella que recuperaba a los personajes clásicos de la saga, había funcionado estupendamente en los cines, aunque el interés fuera decayendo en cada entrega -'Star Wars: El despertar de la fuerza' superó los 2.000 de dólares de recaudación, mientras que el episodio IX, 'El ascenso de Skywalker', se quedó en unos 1.077 millones-, pero la crítica y buena parte de sus fans vieron en aquellas películas una oportunidad perdida, dado que repetía esquemas ya trillados. Para colmo de males, el último largometraje ambientado en el universo que George Lucas alumbró en 1977, 'Han Solo: Una historia de Star Wars', tuvo que conformarse con algo menos de 400 millones de dólares de recaudación, cifras muy discretas para una película de la franquicia.

Era el punto de partida de un wéstern espacial que regresaba a la esencia de la saga y que, como los seriales de los años sesenta, ofrecía una historia autoconclusiva por cada episodio. Tres temporadas después, la ficción salta a la gran pantalla con 'The Mandalorian and Grogu', donde la pareja recibe el encargo de manos de la coronel Ward (Sigourney Weaver) de dar caza a un fugitivo del Imperio. Detrás de la cinta está Jon Favreau, creador de la ficción original, y una de las figuras clave de la franquicia junto a Dave Filoni, artífice de las series animadas, coguionista de la película y desde enero presidente de Lucasfilm, después de que series como 'Obi-Wan Kenobi', 'El libro de Boba Fett', 'Ahsoka', 'The Acolyte' o 'Skeleton Crew' hayan pasado con más pena que gloria por la plataforma.

Arriba, Jon Favreau, junto al mandaloriano y Grogu, en el frontón Beti Jai de Madrid; debajo, dos fotogramas de la película, con Grogu y Sigourney Weaver.. (Patricia J. Garcinuño / Getty Images / Lucasfilm)

«Tengo muchísima suerte de tener a Dave Filoni como compañero. Parte de nuestra relación consiste en que yo aprendo de él porque la mía era una visión más limitada de la saga, basada en las películas con las que crecí, que son las de la trilogía original», reconoce Favreau desde un céntrico hotel en Madrid. Cuenta el cineasta que gracias a Filoni comenzó a apreciar las precuelas y a entender 'Star Wars' «como una gran comunidad donde todas las historias deben conectarse y construir algo conjunto».

Pese a que 'The Mandalorian and Grogu' mantiene el espíritu sencillo de la serie, el proyecto es mucho más ambicioso. Si con la ficción televisiva Favreau tiene menos de un año para sacar adelante ocho episodios, aquí ha contado con varios años a su disposición. «Pudimos construir decorados y colaborar con otros artesanos como John Goodson creando miniaturas o Phil Tippett trabajando con 'stop-motion'. Así que hicimos cosas que nunca habíamos podido hacer y también crear criaturas más grandes, además de muchísimas criaturas digitales increíbles junto a Industrial Light & Magic», se explaya Favreau. Días más tarde, en una rueda de prensa virtual, Sigourney Weaver se deshacía en elogios al equipo que había hecho posible poder rodar en un set donde había una Razor Crest, una de las naves de Star Wars, a escala real. «Fue increíble. Creo que John, al ser actor también, sabe perfectamente lo útil que es que el mundo resulte lo más real posible», apuntaba.

Evolución

«Grogu

ya no es simplemente un personaje adorable al que hay que rescatar, ahora da un paso al frente»

Pero más allá de los aspectos técnicos y logísticos, el artífice de 'Puñaladas por la espalda' hace hincapié en las implicaciones narrativas que tiene esta entrega cinematográfica. «Grogu es ahora un personaje distinto. Ha pasado por un entrenamiento Jedi y ya no es simplemente un personaje adorable al que hay que rescatar. Es un personaje que, en ocasiones, da un paso al frente. Así que vemos cómo desarrolla sus propios poderes y cómo se convierte en un compañero», explica.

¿Supuso algún problema plasmar estos cambios en la pantalla? «No, fue fantástico», responde. «Legacy Effects añade continuamente nuevas capacidades a la marioneta animatrónica que construyó hace ocho años y cuando la marioneta no puede hacer algo, entran en juego los artistas de CGI y animadores como Hal Hickel y no puedes distinguir entre el Grogu físico y el digital. Pero además, dentro de la historia, nos hemos ganado el derecho a que haga cosas que antes nunca habría podido hacer, porque nos hemos tomado nuestro tiempo para justificar por qué se está volviendo más poderoso», comenta.

Un regalo para un narrador

Dice Favreau que uno de los aspectos más interesantes de trabajar en la franquicia es que «desarrollas una relación a largo plazo con el público». Cree que es porque «cada generación ha encontrado una puerta de entrada distinta». Si para Favreau esa puerta de acceso fue la trilogía original, para los millenial, han sido las precuelas, mientras que la gente más joven ha conectado con las series de animación y con la última trilogía. «Tener esa base emocional en una época en la que hay tantas cosas compitiendo por captar la atención es un regalo enorme para un narrador, pero también una responsabilidad», apunta el director.

Precisamente, Pascal es uno de esos seguidores que mantiene la llama viva después de cincuenta años. Su trabajo en 'The Mandalorian es la «relación creativa más larga» que ha tenido en toda su carrera profesional. «Que haya sido dentro de 'Star Wars' tiene todo el sentido del mundo, porque crecí viendo 'Star Wars' y mis primeros recuerdos yendo al cine son viendo 'Star Wars'», explicaba junto a Weaver.

Un fotograma de la película. (Lucasfilm)

Más grande que no mejor

Una de las cosas que mejor hace 'The Mandalorian and Grogu' es no mancillar el espíritu sencillo y disfrutón de la serie de la que parte. En la nueva película de Jon Favreau no hay armas que podrían acabar con civilizaciones enteras, ni corre peligro inminente la galaxia, para nada. Ubicado poco después del final de 'El retorno del jedi', el primer largometraje de 'Star Wars' en siete años arranca con una secuencia de acción espectacular que rinde su particular homenaje a 'El imperio contrataca', con el mandaloriano, al que encarna Pedro Pascal, moviéndose con ligereza y precisión pasmosas entre gigantescos Caminantes para atrapar a un fugitivo del Imperio.

Es un aperitivo a una cinta que comienza cuando la coronel Ward, una líder de la Nueva República interpretada por Sigourney Weaver, encarga a la pareja que forman Din Djarin y Grogu dar caza a uno de los máximos responsables del Imperio que, junto a otros fugitivos, buscan la restauración del Imperio Galáctico. La misión, aparentemente sencilla, llevará a ambos a un planeta dominado por los hermanos de Jabba el Hutt. Dos mellizos que le prometen el paradero del prófugo si le traen con vida al hijo de Jabba el Hutt, Rotta (Jeremy Allen White), que está secuestrado en otro planeta.

Poco a poco, la trama y la aventura se van complicando, desvelando que nada es lo que parece en una película que, evidentemente, amplía su escala con respecto a la ficción televisiva, con más escenarios, localizaciones y unos efectos visuales mucho más potentes, pero que argumentalmente tampoco dista mucho de lo que podríamos ver en dos o tres episodios de la serie madre. En este sentido, ni alcanza la épica de las películas originales ni lo busca.

Lo que sí es de agradecer es el cariño que Favreau pone a la hora de buscar la estética de la trilogía original de películas y su aspecto artesanal, en lugar de fiarlo todo a los efectos digitales. El gran ejemplo en este sentido es Grogu, que sigue siendo una marioneta durante la mayor parte del metraje, y eso que uno de los elementos centrales de la película tiene que ver con cómo han cambiado las dinámicas de la relación de la pareja, ahora mucho más simétricas. Din Djarin y Grogu ya no son un padre y un hijo sino compañeros y el segundo es en esta aventura un personaje mucho más activo.

El resultado es una película entretenida y divertida, pero quizá algo más infantil que la serie madre, a la búsqueda, sin duda, de un público familiar. La música de Ludwig Göransson vuelve a dotar al conjunto de cierta personalidad, a diferencia de otras películas ambientadas en el universo de George Lucas, en esta ficción que habla de las herencias familiares, de la resiliencia y de la capacidad de sobreponerse cuando vienen mal dadas, con traiciones, conspiraciones y embustes, y que estéticamente tiene ecos de cintas como 'Blade Runner', 'Gladiator' o 'El ejército de las tinieblas' -esa sublime refriega en el pozo-. Entre las curiosidades, la voz de Martin Scorsese en la versión original dando vida a un cocinero ardenniano de cuatro brazos que tiene sus mismas cejas.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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