Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su salida del Juzgado de Instrucción 5 de Martorell al hacer efectivo el pago de un millón de euros de fianza. EP.
Reportajes Jonathan Andic habría frotado la suela de su zapatilla "al menos cuatro veces" sobre el suelo para simular la huella de un resbalónEl informe de los Mossos de Montaña sostiene que la marca hallada en el punto de la caída no pudo producirse de forma fortuita y que exigía una acción deliberada de ida y vuelta sobre el terreno
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Julio César Ruiz Aguilar Publicada 20 mayo 2026 14:13hJonathan Andic habría frotado la suela de su zapatilla "al menos cuatro veces" contra el suelo para simular la huella de un resbalón en el punto exacto donde murió su padre, Isak Andic, fundador de Mango.
Así lo recoge el informe pericial de los Mossos d'Esquadra y lo resume el auto judicial por el que la jueza de Martorell ha acordado prisión provisional eludible bajo fianza de un millón de euros para el hijo mayor del empresario, investigado por un presunto delito de homicidio.
La resolución, a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, se apoya en los informes técnicos fotográficos elaborados por la Unidad de Montaña de los Mossos d'Esquadra tras la caída mortal ocurrida el 14 de diciembre de 2024 en una ruta de Montserrat, próxima a las cuevas de Salnitre.
Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su llegada al Juzgado. Albert Gea REUTERS
Los agentes analizaron una marca localizada en el punto de inicio de la caída, inicialmente compatible con un supuesto resbalón, y realizaron hasta diez simulacros para comprobar si podía haberse generado de manera accidental.
La conclusión policial que recoge la jueza es tajante: para conseguir una pisada similar a la hallada el día de los hechos era necesario realizar una acción de "refregado" con la suela de las zapatillas "como mínimo por cuatro veces" en los dos sentidos, hacia delante y hacia atrás. Los Mossos añadieron que esa marca debía hacerse de forma deliberada, ejerciendo presión sobre el suelo, y que no podía producirse de manera fortuita.
El auto subraya además que el camino no presentaba una dificultad especial ni requería calzado específico. Según la Unidad de Montaña, no se trataba de una ruta con exposición clara de caída, salvo en el punto concreto donde se produjeron los hechos. En ese lugar, salirse del sendero implicaba un peligro evidente de muerte.
La jueza incorpora ese dato como uno de los principales indicios contra Jonathan Andic. La magistrada considera que la supuesta huella del resbalón, lejos de reforzar la tesis de un accidente, apunta a una posible escenificación de la caída. El informe concluye que un único frotamiento hacia delante, como el que cabría esperar en un resbalón real, no basta para generar una marca como la encontrada.
Ese indicio se suma al resto de elementos que, según el auto, permiten sospechar que la muerte de Isak Andic no fue accidental: las contradicciones del investigado, las visitas previas al mismo sendero en los días anteriores, las llamadas al servicio de emergencias y las lesiones descritas en el informe forense.
Pero la marca en el suelo ocupa un lugar especialmente relevante en la tesis judicial: para la jueza, no parece la huella de un tropiezo, sino la posible preparación de una coartada.