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José María Molero, médico de primaria en huelga : "Mónica García nos aplaudía en la calle y ahora nos dice que estamos politizados"

José María Molero, médico de primaria en huelga : "Mónica García nos aplaudía en la calle y ahora nos dice que estamos politizados"
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De la pancarta al Ministerio, el secretario general de SIME analiza el cambio de postura de Mónica García y la precariedad de un Estatuto Marco que asfixia a los médicos con jornadas infinitas y salarios injustos. "No conocemos de colores, conocemos de condiciones" Leer

Una de las consignas que el lunes se escuchaba en la marcha de los médicos desde el Congreso de los Diputados a las puertas del Ministerio de Sanidad fue: "Ministra, escucha, esta es tu lucha". Lo es por diferentes motivos. Quienes lo coreaban han sustentado con Mónica García las pancartas en defensa de sus reivindicaciones y en la huelga de atención primaria de 24 días de hace casi tres años en la que luchaban por los derechos de los profesionales del primer nivel sentían su apoyo ya como diputada en la Asamblea de Madrid. José María Molero, médico de Familia y Comunitaria, lo dejó claro con sus palabras frente a Sanidad: "La sanidad no se vende, se defiende, gobierne quien gobierne".

El cambio de bando de Mónica García: del aplauso al descrédito

Molero es secretario general de SIME, sindicato médico federado en CSIT Unión Profesional, y recuerda que "en aquel momento éramos sindicatos más proizquierda, porque íbamos contra el gobierno de la Comunidad de Madrid [gobernado por Isabel Díaz Ayuso]". Apunta que "ahora la entonces portavoz de Sanidad para la Asamblea de Madrid pasa a ser ministra. Entonces nos aplaudía y pensaba que luchábamos por reivindicaciones justas y ahora nos dice que nos hemos politizado".

Confiesa que están acostumbrados, ya sea el gobierno del color que sea, al descrédito y las campañas de difamación. No resta culpa a la Comunidad de Madrid, a la que exige que "no solo las mejoras que conseguimos se deberían quedar en económicas, se deberían cumplir las ratios de las agendas pactadas [que superan las 20 y 30 citas]". Y no solo reclama aquellas mejoras conseguidas en 2023 sino también la reciente promesa de sentarse con los sindicatos de la región "para adoptar medidas en torno al anteproyecto del Estatuto Marco actual". Se ha sentado con la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), pero no con la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), y desde este sindicato, su secretaria general, Ángela Hernández, asegura que la Consejería de Fátima Matute hizo un calendario para establecer reuniones que "no se ha producido".

"No conocemos de colores, conocemos de condiciones"

Al margen de las filias y fobias, ellos ven que determinadas actuaciones se cumplen en todas las negociaciones esté quien esté en el poder. "Estamos acostumbrados: el gobierno de turno, cuando le pedimos algo que no considera justo, intenta escudarse en nuestras reivindicaciones para atacar políticamente al adversario. Pero nosotros no conocemos de colores, conocemos de condiciones", enfatiza Molero.

Este médico añade el uso del enfrentamiento entre profesiones sanitarias, porque lo que piden los médicos no repercute en nada del Estatuto Marco para otras profesiones de la sanidad. De hecho, "las otras profesiones están muy conformes con lo rubricado en el acuerdo del Ministerio. Si los médicos consiguen cambiar las horas, esto no afectaría al resto de profesiones". Por ello no entiende qué necesidad hay en que "si mejoramos unos sin detrimento de otros, ¿merece la pena confrontarnos?".

La trampa del Estatuto Marco y las competencias autonómicas

En este sentido, Molero subraya la importancia de conseguir un Estatuto Marco de máximos para todos, dado que esta norma regulará las relaciones laborales de todos los trabajadores estatutarios del régimen de sanidad y lleva más de 20 años sin actualizarse. Aquí contextualiza que "si el Ministerio, que es el responsable de fijar las bases, no establece unos máximos altos, deja a las comunidades autónomas con la sartén por el mango en las negociaciones locales. Lo que pedimos es que esta ley sea lo más estricta posible para evitar la inequidad en las condiciones laborales de los médicos entre diferentes regiones".

Para Molero, la nueva propuesta del Ministerio no cambia prácticamente nada sustancial del Estatuto Marco de 2003 porque "han de dejar margen a las competencias de las CCAA". "Se siguen manteniendo horas obligatorias y descansos supeditados a 'necesidades del servicio', un concepto que se usa para romper la norma sin justificación real. El Ministerio no quiere entrar en esto porque supondría tener que aumentar la financiación para contratar más personal, y prefieren no enfrentarse".

El drama de las guardias: "cinco años de exceso de jornada"

Desde el ministerio, el argumento está claro: "Sanidad ha llegado al límite de la legalidad en la negociación del Estatuto Marco con el Comité de Huelga". Así lo defendía en este medio el director general de Ordenación Profesional, Miguel Á. Máñez. Sin embargo, a Molero, como a la profesión médica en general, no le convence y desgrana punto por punto cómo las CCAA pueden aprovechar la laxitud de la norma.

"Mientras se habla a nivel estatal de jornadas de 35 horas, a nuestro colectivo se le obliga por ley a seguir haciendo guardias. La propuesta actual habla de 45 horas semanales de media en un cuatrimestre. Pero claro, eso es una media; como hay días de vacaciones o libre disposición en los que no trabajas, para que la media salga 45, lo normal es que las semanas que sí trabajas hagas 55 o 60 horas".

El drama de las guardias: "cinco años de exceso de jornada"

A eso, él suma el tema controvertido de las guardias. "Somos el único colectivo cuya hora extraordinaria (la guardia) se paga a un precio inferior a la hora ordinaria". Molero describe cómo es la situación: "Empiezas a trabajar a las tres de la tarde después de tu jornada y te pagan menos por una noche entera de trabajo. Estimamos que, con tres o cuatro guardias al mes, realizamos un exceso de jornada de casi cinco años a lo largo de nuestra carrera, algo que ni siquiera se tiene en cuenta para adelantar la jubilación de forma voluntaria".

En lo que insiste este médico y representante sindical es que "todo debe quedarse reflejado y cumplirse en esa ley básica". Desde la perspectiva de Madrid ha visto cómo las mejoras conseguidas en 2023 se han diluido con el tiempo. "Las medidas económicas sí se están aplicando, pero tienen un recorrido muy corto".

Y recalca que son "las medidas organizativas, que son las que realmente retienen al profesional, no se están manteniendo como se negociaron". ¿Por qué no? "Por ejemplo, se crearon agendas de 'absorción' para cuando un médico superaba los 30 o 34 pacientes. Pues bien, esas agendas se han convertido en un cajón de sastre. Se usan para ver a pacientes de compañeros jubilados cuyas plazas no se cubren, para suplencias o para consultas sin médico asignado".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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