Vermú de domingo
José Perea: «No solo soy un brillo y un volante»El diseñador cordobés, que desfilará en noviembre en Washington, confecciona sus espectaculares vestidos en tiempo récord
Regala esta noticia Añádenos en Google El diseñador cose una de sus creaciones. (Archivo de José Perea) 11/10/2026 Actualizado a las 00:17h.Mientras recorre una tienda de telas, José Perea elige los tejidos y contesta a nuestras preguntas al mismo tiempo. Tan veloz con la lengua como ... con la aguja, que ya es decir, este torbellino de colores y lentejuelas llegó desde un pueblo de Córdoba para acabar vistiendo a artistas como Thalía, Blanca Suárez, India Martínez o Pastora Soler. A sus espaldas lleva mucha costura, pero también el pesar del rechazo de algunos compañeros de profesión, «aunque parece que la cosa ha cambiado», afirma. Ahora prepara su salto a Washington, donde el 14 de noviembre representará a nuestro país en la pasarela internacional Global Couture US 2026. Confiesa cierto nerviosismo, pero tiene claro lo que quiere llevar consigo: el sombrero cordobés, los patios, Julio Romero de Torres y todo aquello que permita reconocer de dónde viene José Perea.
—Ya te digo yo que sí, ja, ja, ja.
—¿De dónde le viene esa facilidad para coser y cortar?
—Me viene desde pequeñito. Fui un niño de pueblo muy inquieto al que le encantaba todo lo que tenía que ver con el arte: dibujar, pintar, cortar… Mi madre siempre dice que era un niño muy atípico porque, en vez de estar con el móvil o en la calle, estaba inventando cosas y disfrazando a mi pandilla. Fíjate que con seis o siete años me llevó al psicólogo para ver qué me pasaba porque era distinto al resto. «Es que tu niño es artista», le dijo.
—Y autodidacta.
—Empecé a coser con diez años, y sobre todo hacía tocados para bodas porque no requerían tanta confección. Pero a los dieciséis hice mi primer traje de flamenca y me enamoré del resultado.
—A los diecisiete años cogió la máquina de coser y se fue a Madrid.
—Hice mis primeros desfiles en Hinojosa del Duque, mi pueblo, y cuando acabé la ESO le pregunté a mi madre si teníamos dinero para pagar alguna habitación, aunque solo fuera un mes, porque yo quería salir y conocer mundo. Y me fui.
—¿Cómo comenzó a hacerse un nombre?
—Empecé a salir por la noche para llevar mis vestidos a las fiestas, a las travestis, a todo el mundo. También iba de público a los programas de televisión, y allí les regalaba vestidos a las famosas. Hice todo lo que pude por hacer realidad mi sueño de dedicarme a la moda.
—Y llegó 'Sálvame'.
—Ese fue el empujón total. Iba al programa de público, me plantaba frente a los directores y le echaba cara al asunto, y así empecé a hacer mis primeros diseños en pantalla. Me enorgullece muchísimo, porque yo trabajaba en un espacio de cotilleo, pero mi labor era vestir y disfrazar a los colaboradores. Me vino muy bien para que la gente me conociera y me salieran mil proyectos más.
—¿Le perjudicó aparecer en el programa? Lo digo porque ha manifestado que muchos compañeros de profesión le miran por encima del hombro.
—Sí, porque por el simple hecho de estar allí ya me veían como a un 'friki'. Pero, después de haber estado en la pasarela Larios el año pasado y de que mi vídeo tuviera más de 60 millones de reproducciones y fuera el más visto de un diseñador en España, y tras haber mencionado en algunas entrevistas que me duele mucho cuando me vetan, noto que ahora ya no pasa tanto.
—¿No?
—No. Mira, una persona con la que yo tenía un poquito de rifirrafe era Ágatha Ruiz de la Prada, pero coincidimos en un evento, me pidió una foto y la subió a redes.
—Pero le cuesta acceder a las grandes pasarelas.
—Pues este año me invitaron a una a la que siempre me habían dicho que no, y les dije que no podía ir porque no tenía esa fecha disponible. Y era mentira.
—Pues se acaban de enterar.
—Me da igual. Estoy en un momento en el que hago un montón de pasarelas de segunda, como yo las llamo, pero que para mí son de primera porque es donde está el público, que es quien yo quiero que vea mi diseño y que me vea coser en directo. Esa es mi filosofía, y por eso creo que voy a representar a la moda española en Washington. Por cierto, el año pasado fue Ágatha Ruiz de la Prada.
—Sus trajes no son discretos.
—No, aunque tengo una línea más ponible. Como me dijeron hace poco, no soy solo un brillo y un volante. Yo hago dos, tres, cuatro diseños al día, y los más ponibles son los primeros que se venden.
—Usted tampoco lo es. ¿Se pone corbata alguna vez?
—No me la suelo poner. De hecho, se casa mi hermana en diciembre y soy el padrino, así que me haré un traje que, aunque esté acorde con el momento, sea diferente.
—¿Cuánto cuesta un vestido suyo?
—Hago desfiles todas las semanas, y mis vestidos se venden en mis desfiles. Cuestan entre trescientos y cuatrocientos euros. Es un precio bastante asequible, porque es un producto artesanal y exclusivo. No hay un vestido igual a otro.
—¿Quién le ha puesto más nervioso a la hora de hacerle un traje?
—Thalía. Le escribí por Instagram, y al día siguiente me contestó y me dijo: «Vente a Nueva York y me vistes». Fue todo increíble, y me puse muy nervioso, porque si yo tuviera que decir cinco personas megafamosas de las que he sido fan siempre, Thalía sería una de ellas. Le hice cuatro vestidos y se puso los cuatro: de hecho, fue a los Latin Grammy con uno de ellos, y felicitó las Navidades con otro.
—¿A quién pincharía con un alfiler?
—Pues mira, a más de una de 'Sálvame', porque me ponían la cabeza mala. Pero no te doy nombres, que la liamos.
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