'In Memoriam'
Josep, no exagero Regala esta noticia Añádenos en Google Josep Vilarasau. (EFE)Isidro Fainé
Presidente de la Fundación La Caixa
28/07/2026 a las 18:02h.Hace no demasiados años, durante mi intervención en el encuentro navideño de la Fundación La Caixa, dediqué unas palabras a Josep Vilarasau. Nunca pierdo ocasión de ponderar su figura, y aquel día, ante toda la plantilla, expresé lo afortunado que me sentía por haber podido trabajar a su lado, además de destacar su inmensa contribución al éxito de La Caixa. Pedí un aplauso en su honor y todos los empleados respondieron con una larga y muy sentida ovación. Vilarasau, que estaba en primera fila, cogió el micrófono y dijo: «Exagera, pero me gusta».
Conocí a Josep Vilarasau hace más de 40 años. Este que acabo de describir es solo un episodio anecdótico en cuatro décadas de momentos compartidos. Pero permite atisbar algunos de los rasgos definitorios de su carácter: la inteligencia, la sagacidad, la elocuencia, una sorna exquisita. Y, es, sobre todo, una buena muestra de su estrecho vínculo y de su profundo compromiso con la Fundación Bancaria La Caixa, de quien ha sido Presidente de Honor hasta el último momento.
Aquella ovación de los empleados fue un homenaje espontáneo más que merecido. Porque no, no exageraba, Josep. No exagero en lo más mínimo si digo que nos ha dejado uno de los mejores banqueros del siglo XX. Un banquero que, transcendiendo con creces el ámbito financiero, reforzó la base del gran grupo que hoy compone La Caixa.
Resulta difícil concentrar en estas líneas todos los hitos de su trayectoria. Ingeniero de formación, llegó a La Caixa en 1976, ya con un sólido bagaje como alto funcionario del Estado, en las direcciones generales del Tesoro y de Política Financiera, y también en puestos de mando en Telefónica y Campsa.
A partir de su pasión por las matemáticas (alababa la belleza y la armonía de las progresiones aritméticas) y con la precisión de un director de orquesta -como buen melómano que era-, Josep abordaba los procesos de innovación y cambio desde las formas más sublimes de excelencia, precisión y eficacia. Me refiero a procesos altamente complejos que permitieron construir y expandir La Caixa.
Como líder, era amante de los matices y siempre quería ir un paso más allá. Superar los límites. Por eso planteaba constantes desafíos constructivos a su equipo. Ante situaciones y retos complejos, tenía un planteamiento recurrente: ¿Por qué dice usted que esto no es posible? Desde ese espíritu inconformista y desde su férrea independencia alcanzó cotas de valor incalculable. A mí me fichó durante un vuelo del puente aéreo, en 1981, y en aquella conversación ya se reflejaron nuestros puntos en común sobre la naturaleza y las oportunidades de desarrollo del negocio financiero.
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