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Josko Gvardiol, de las dudas al defensa más caro del mundo

Josko Gvardiol, de las dudas al defensa más caro del mundo
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Uno de los 'capos' de Croacia quiso dejar el fútbol por el baloncesto, lloró en su primer entrenamiento y ahora es una estrella en su país y en el Manchester City

Inglaterra- Croacia | Grupo L

Josko Gvardiol, de las dudas al defensa más caro del mundo

Uno de los 'capos' de Croacia quiso dejar el fútbol por el baloncesto, lloró en su primer entrenamiento y ahora es una estrella en su país y en el Manchester City

Regala esta noticia Añádenos en Google El City de Guardioola pagó 90 millones por Gvardiol. (Reuters)

Robert Basic

Bilbao

17/06/2026 a las 00:12h.

Josko Gvardiol lloró en su primer entrenamiento con el Tresnjevka, un modesto club de barrio de su Zagreb natal. «Tenía miedo». Con apenas seis añitos ... le tocó moverse entre chavales mayores –no había nadie de su edad– y aquello le produjo una sensación de desamparo y vulnerabilidad que, eso sí, no tardó en disiparse. Era tan bueno que quemaba etapas a velocidad de vértigo, un adelantado a su cuerpo y biología, hasta tal punto que el Dinamo Zagreb le incorporó a sus categorías inferiores con nueve años. «Y eso que mi padre era del Hajduk», recordaría luego el croata, quien poco más de una década después se convertiría en el defensa más caro del mundo. El Manchester City de Pep Guardiola pagó 90 millones de euros al Leipzig por el central, quien estará este miércoles al frente de la defensa de los ajedrezados en su enfrentamiento con Inglaterra (22 horas). Un jugador con el que había coqueteado el Real Madrid pero que renovará su compromiso con el conjunto 'citizen'.

Desde muy pronto tenían claro en casa de los Gvardiol que Josko era un chico especial, con muchas habilidades para la práctica del fútbol. No bastaba solo con el talento, así que un día en su habituación apareció un cartel hecho a mano. Era un 'mapa mental' dibujado por Ronald Siklic, exjugador, entrenador y amigo íntimo de la familia, quien puso negro sobre blanco las líneas maestras que debía seguir el joven si quería llegar lejos. En la hoja, desvelada en su momento por la prensa croata, la palabra Uspjeh (Éxito) figuraba en el centro. Alrededor de ella aparecían términos como objetivo, disciplina, entrenamiento, alimentación, descanso, foco, deseo, perseverancia, familia, amigos y redes sociales –solo 20 minutos diarios, por cierto–, y de ellas salían otras ramificaciones y consejos. En la esquina de la parte superior izquierda podía leerse en grande 'Plan A', con una flecha que apuntaba al éxito, y justo abajo ponía 'no hay plan B'. Esta última reflexión se ha convertido en el leitmotiv de Josko Gvardiol.

A casa en tranvía

Rechazó las peticiones de sus padres de matricularse en la universidad y apostó todo a la casilla del fútbol. Con 17 años marcó su primer gol como prefesional con la camiseta del Dinamo. Después del partido recogió sus cosas, hizo la bolsa y regresó a casa en tranvía. «Me daba vergüenza pedir a mis compañeros que me llevaran, no tenía tanta confianza con ellos. Mi familia estaba de viaje así que tomé un tranvía». Como es lógico, el central fue asaltado por muchos aficionados 'modri' –añiles–, como se les conoce en Zagreb.

Con 19 años marchó a la Bundesliga –el Dinamo había rechazado antes los 20 millones del Leeds– y dejó en las arcas del club de su vida 37, el mayor traspaso en la historia del conjunto croata. A partir de ahí dio miles de pasos al frente, destacó en el Mundial de Qatar –los ajedrezados llegaron hasta las semifinales, donde fueron eliminados por la luego campeona Argentina y acabaron terceros al imponerse al Marruecos (2-1) con un gol del propio Gvardiol– y en 2023 el City le convirtió en el defensa más caro del mundo. Su padre, Tihomir, nunca escondió el deseo de ver a su hijo en el Real Madrid, pero el central acabó en los 'citizen', admirador confeso de Messi. «Es el más grande todos los tiempos».

A sus 24 años, jugará este miércoles su segundo Mundial. Es ambicioso, quiere llegar lejos y no renunciar a nada. En su mapa mental no hay plan B.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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