Un total de 17 agendas, 18 carpetas con documentación, dos hojas manuscritas, al menos dos pendrives, un disco duro y tres teléfonos móviles. Y, además, en una caja fuerte cuya llave en un principio no poseía Gertrudis Alcázar, la secretaria de Zapatero -pero que luego apareció en cuanto los policías se disponían a abrirla utilizando la fuerza-, hasta 103 piezas de joyería presuntamente de lujo, entre collares, pendientes, pulseras y anillos, brazaletes y relojes, entre otros efectos.
Todo eso encontró la Unidad Contra la Delincuencia Económica y Financiera (Udef) en el piso en que se aloja el despacho del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero en la calle Ferraz de Madrid, justo enfrente de la sede central del PSOE, el partido que él lideró y con el que gobernó España entre 2004 y 2011.
Las joyas llevaron ayer el caso, en el que Zapatero está imputado por tráfico de influencias, falsedad documental y organización criminal -primer presidente investigado judicialmente en la democracia española-, al terreno de lo folclórico. En el sumario no queda claro si podrían tener que ver con prácticas corruptas, ni siquiera si se trata de joyas auténticas o no -Alcázar aseguró que se trata de la «herencia de Sonsoles Espinosa», esposa de Zapatero, y de «regalos de diferentes viajes»-, pero el registro, que no halló en el despacho del propio Zapatero «nada reseñable» (el piso, pagado por el PSOE, consta de seis estancias, y la caja fuerte no estaba en el propio despacho del ex presidente), en cambio sí generó abundantes elementos a investigar en la estancia que compartían, como secretarias, Alcázar y Judith Wells.
Allí los agentes encontraron carpetas de empresas y proyectos (ChinaLink Asia, EY, Kreab, Tecnocasa), otras de facturas, contratos y conferencias, y algunas más de editoriales y consultoras. Además se incautaron también de varias agendas con la leyenda «Presidente Zapatero» de entre los años 2019 y 2o25, entre un total de una quincena de agendas en total. Se descargaron también las cuentas de correo y de One Drive (almacenamiento en la nube) tanto de Gertrudis como de Judith. Tal y como se va observando en la investigación, el papel de la primera, secretaria y persona de apoyo de Zapatero desde sus primeros pasos como secretario general del PSOE allá por el año 2000, es de seguro clave, y probablemente ya por sí solo incriminatorio para su jefe.
En los informes policiales, de hecho, hay emails que Alcázar emite, desde su correo, bajo la leyenda «Oficina del Presidente Zapatero», para generar facturas falsas, dando instrucciones muy precisas a otros miembros de la trama en nombre del ex político.Es de prever, pues, que en todo lo conseguido por la Policía el martes 19 de mayo pasado, en la mañana en que se realizaron los registros y se conoció la imputación de Zapatero, pueda haber más evidencias de las prácticas presuntamente ilícitas en que habrían incurrido tanto el ex presidente como su «testaferro», según la Udef, Julio Martínez, y los decisores públicos que pudieran haber tenido un papel en el rescate de Plus Ultra.
Además, este lunes emergió que Zapatero no era el único que acopiaba en su despacho joyas potencialmente vinculadas a la trama del rescate de Plus Ultra. El 24 de octubre pasado, en la primera acción policial de la Udef, los agentes registraron también el domicilio en Palma de Mallorca del prestamista holandés Simon Verhoeven, y hallaron doce relojes de pulsera de lujo, una gargantilla dorada, anillos, collares y dos lingotes de oro.
Verhoeven está en el origen de la causa en la que se asigna ahora a Zapatero el papel de líder de una organización criminal. Suiza y Francia detectaron en 2024 que dinero del rescate de Plus Ultra acabó en cuentas de Verhoeven, traficante de oro, y pidieron ayuda a España. Blanqueaban dinero robado por el chavismo a Venezuela. Aquel primer registro llevó al de Zapatero hace una semana. Zapatero declara ante Calama en una semana, el martes día 2 de junio.