Más de un centenar de personas se han concentrado este miércoles en Mérida en apoyo de Juan Carlos Nieto, un funcionario al que el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) ha abierto un expediente disciplinario por atender a ciudadanos sin cita previa. Fátima Alonso EFE
Reportajes Juan Carlos Nieto, el trabajador del SEPE expedientado por atender sin cita previa: "¿Cómo decir 'no' con la oficina vacía?"Más de un centenar de personas se han concentrado en Mérida para respaldar a un funcionario expedientado.
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Alejandra Inza Publicada 4 junio 2026 02:49h¿Qué debería hacer un funcionario cuando delante de él hay una persona que necesita ayuda, tiene tiempo para atenderla y el protocolo le obliga a decirle que vuelva otro día?
Esa es la pregunta que sobrevuela el expediente disciplinario abierto contra Juan Carlos Nieto, trabajador del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE)en Mérida.
Después de 15 años en el organismo y 37 de servicio público, se enfrenta a una posible sanción por atender a ciudadanos que acudían a la oficina sin cita previa para resolver trámites que, según las instrucciones internas, debían resolverse por internet.
Juan Carlos Nieto durante la concentración en su apoyo celebrada en Mérida. Cedida
El trabajador sostiene que él simplemente hizo su trabajo; sus superiores consideran que incumplió las normas.
Este miércoles, cuando el trabajador ha salido a la puerta de la oficina para tomar su descanso reglamentario de media hora se ha encontrado a un centenar de personas concentradas para exigir el archivo del expediente y denunciar las dificultades que encuentran miles de ciudadanos para acceder a la administración.
La concentración, convocada por Sindicato 25 de Marzo y Campamento Dignidad, se ha convertido en una muestra de apoyo a Juan Carlos, por haber optado por atender necesidades reales de sus vecinos antes que aferrarse a un protocolo.
Esa tensión, entre el protocolo y la necesidad, es la que ha terminado llevando a este trabajador del SEPE al centro de una batalla en la que, además de su expediente, está la realidad de cómo se relaciona la Administración con quienes más dependen de ella.
"Siento vergüenza si tengo que decirle que se vaya a quien ha venido a una oficina pública en busca de ayuda porque no ha conseguido pedir una cita que, en ocasiones, resulta imposible de obtener", ha explicado Juan Carlos Nieto a EL ESPAÑOL.
El funcionario del SEPE, Juan Carlos Nieto, al que se le ha abierto un expediente disciplinario por atender a personas que acudían pidiendo ayuda sin cita. Cedida
"No es caridad, es mi trabajo"
José Carlos Nieto, en conversación con este medio, ha explicado que las citas programadas se atienden en la oficina del SEPE "en su totalidad y con absoluta puntualidad".
Para cada cita los trabajadores disponen de "un tiempo estipulado de 15 minutos", pero lo cierto es que muchos trámites se resuelven "en apenas dos o tres minutos".
Además, asegura que alrededor del 30% de los usuarios que reservan cita finalmente no acuden provocando que queden huecos libres durante la jornada que podrían utilizarse para resolver situaciones urgentes.
Nieto tuvo claro, durante meses, cómo invertir el tiempo restante: en atender a quién venía a la oficina a realizar cualquier trámite o a pedir información aunque no contara con la cita previa requerida.
"Me decían esta mañana que lo que hago es caridad. No, no es caridad, no es ayuda, es mi trabajo, a mí me pagan por atender al ciudadano", explica.
La ocupación se dispara en mayo en 231.975 personas por el turismo pero el paro registra su menor descenso desde 2012El perfil general de las personas que acuden sin cita a la oficina es el de quienes se encuentran atrapados entre la burocracia y la precariedad.
A veces son ciudadanos que necesitan un certificado de prestaciones para solicitar ayudas de alimentos, otras veces familias que dependen de un documento para acceder a un bono social o personas que, precisamente por encontrarse en una situación de vulnerabilidad, tenían más dificultades para obtenerlo por internet.
"Vamos a ver, alguien que va a pedir una ayuda social, que estamos hablando hasta de alimentos en Cáritas, ¿va a tener para sacarse un certificado en internet? No es sólo saber descargártelo, que tela lo que cuesta, sino que luego tienes que ir a un sitio a que te lo impriman. Es demencial.", se pregunta el funcionario.
Descargar un certificado exige disponer de medios digitales, conocimientos para utilizarlos y, en muchos casos, una impresora o alguien que pueda facilitar el documento en papel.
"Yo no podía, en mi conciencia, con la oficina vacía o semivacía, decirles que no", resume José Carlos.
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Si la causa de este expediente disciplinario tiene un nombre, ese es el del modelo de acceso a la Administración que se ha consolidado en los últimos años y que numerosos colectivos sociales consideran agotado: la cita previa.
Nieto insiste en que no está en contra de esta herramienta de gestión, pero sí de que haya pasado "de ser un medio a un fin".
"Creo que es una herramienta útil para organizar el trabajo y evitar colas innecesarias, pero un problema si se plantea como única alternativa para ser atendido", declara.
Durante meses, especialmente en los momentos de mayor saturación, conseguir una cita en el SEPE se ha convertido en una carrera de obstáculos.
El propio trabajador recuerda octubre de 2025 como uno de los momentos más complicados.
El sistema telemático permanecía bloqueado durante largos periodos y el teléfono 060, además de no ser gratuito, no siempre ofrecía soluciones.
La contratación de extranjeros acaparó la mitad de la creación de empleo en mayo en plena regularización de inmigrantes"Había jornadas enteras en las que simplemente no existían citas disponibles. No había cita ni para dentro de varias semanas, ni para el mes siguiente. Directamente no existían", explica.
A esta dificultad se añade un problema igual de importante: la brecha digital.
"Personas mayores, desempleados de larga duración o ciudadanos con escasa formación digital se encuentran obligados a navegar por sistemas que muchas veces ni siquiera entienden", dice.
La consecuencia es que la cita previa, concebida inicialmente para ordenar la atención, termina actuando como un filtro que deja fuera precisamente a quienes más necesitan los servicios públicos.
"Es un fin que aleja a los ciudadanos de la Administración", resume Nieto.
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La historia de cómo se llegó hasta aquí comienza lejos de Mérida, empieza en los grandes colapsos administrativos que sufrieron ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia cuando la demanda desbordó a las oficinas de empleo.
Para aliviar la presión, se implantó un sistema por el que los ciudadanos podían ser atendidos en cualquier oficina con disponibilidad, independientemente de su lugar de residencia: el distrito único.
Sobre el papel parecía una solución razonable. Sin embargo, en la práctica, según denuncia Nieto, acabó generando "nuevos problemas" cuando se trasladó sin matices a una realidad muy distinta como es la extremeña.
"Hasta hace tres años un desempleado de Mérida tenía que gestionar su prestación en Mérida, uno de Don Benito en Don Benito y uno de Badajoz en Badajoz. Cuando se implantó el distrito único se hizo pensando en territorios con grandes redes de transporte público, pero aquí ocurrió otra cosa".
Las oficinas que sufrían mayores tensiones de atención trasladaron parte de esa presión al resto de la provincia y el colapso dejó de concentrarse en determinados municipios para extenderse por todo el territorio.
La izquierda extremeña le organiza a Guardiola un 'rodea la Asamblea' coincidiendo con la sesión de su investidura"Lo que hicieron fue, como decía mi madre, desvestir a un santo para vestir a otro", declara.
Nieto recuerda haber atendido a personas procedentes de localidades donde la alternativa más cercana implicaba largos desplazamientos.
"He atendido a gente que entre ida y vuelta tenía que hacerse 120 o 180 kilómetros sin transporte público", expone.
"En algunos casos venían con vehículo propio, en otros casos pidiendo favores para que la gente les trajera y he llegado a ver casos de personas que han tenido que venir en taxi de su pueblo y prácticamente el subsidio lo renovaron para pagar la mitad al taxista", añade.
En una región donde buena parte de quienes acuden al SEPE viven con ingresos muy ajustados, el coste económico de esos desplazamientos puede resultar desproporcionado.
Por eso quienes respaldaban este miércoles al trabajador consideran que el problema no puede reducirse a una cuestión disciplinaria.
Lo que ven detrás del expediente es un sistema que obliga a personas desempleadas, muchas veces sin recursos, a recorrer largas distancias para acceder a un servicio que debería estar más cerca de ellas.
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Para entender por qué una cita perdida puede convertirse en un problema grave hay que mirar más allá de las paredes de la oficina del SEPE de Mérida.
Hay que observar la realidad laboral de Extremadura, una región donde el desempleo sigue siendo uno de los principales desafíos estructurales y donde miles de personas alternan periodos de trabajo con periodos de subsidio.
"El paro es estructural y mucha gente vive del paro. Cuatro servicios en hostelería, cuatro peonás en el campo y el resto del tiempo es el subsidio el que complementa la prestación", explica Nieto.
Para estas personas los trámites administrativos son parte de su economía doméstica y una prestación suspendida durante semanas por no conseguir cita puede significar retrasar el pago de un alquiler, acumular recibos o depender de familiares para llegar a fin de mes.
"Si una persona está cobrando de suicidio la prestación y le llaman para trabajar un día concreto tiene que darse de alta en la seguridad social y la prestación se paga. Si esa persona no consigue cita o la consigue para tres semanas después y no puede derogarla, cuando consiga reanudarla, ya no cobrará hasta el mes siguiente", explica.
Golpe a la economía: Cuerpo mantiene el PIB en el 2,2% pero la inflación subirá al 3,1% tras el peor dato de empleo en 13 añosEl otro perfil de personas que acuden sin cita previa es el de quienes "ya no están cobrando nada o tienen un subsidio muy pequeño y necesitan un certificado de prestaciones para pedir una ayuda de un bono social para la luz o una ayuda a Caritas de alimentos".
Juan Carlos Nieto denuncia que la administración les exige que a esas personas les tengan que "mandar a que se lo saquen por Internet".
La consecuencia es que estas personas terminen teniendo que esperar semanas o incluso meses para recibir los ingresos que les corresponden.
Es precisamente ese tipo de situaciones el que Nieto intentaba resolver cuando aprovechaba los huecos libres de la jornada para atender a usuarios sin cita.
Desde su punto de vista, "la Administración debería adaptarse a la realidad social de quienes atiende. No al revés".
Y esa convicción, precisamente, es la que hoy le ha colocado frente a un procedimiento disciplinario.
Miles de trabajadoras podrán seguir cobrando el paro teniendo trabajo: estas son las condiciones en 2026La ovación que recibió José Carlos Nieto este miércoles frente a la oficina del SEPE de Mérida probablemente no cambie por sí sola el desenlace del expediente.
Este funcionario continúa enfrentándose a la misma incertidumbre que le acompaña desde después de Semana Santa, cuando le notificaron la apertura del expediente.
La Administración le imputa una falta grave por incumplir las instrucciones relativas a la atención presencial de determinados trámites y una falta leve por una presunta negligencia documental.
Ahora deberá presentar alegaciones y esperar a que la instrucción decida si el procedimiento continúa o termina archivándose.
"No lo sé", responde cuando se le pregunta cuándo conocerá el resultado. "Tengo que mandar las alegaciones correspondientes y, a partir de ahí, decidirán si prospera o si lo archivan".
Se enfrenta a la posibilidad de la suspensión de 6 meses de empleo y sueldo y al traslado forzoso de localización sin indemnización.
Ya es oficial: la Unión Europea limita prestaciones y ayudas sociales a los ciudadanos que no tengan trabajoLa incertidumbre pesa especialmente porque jamás había vivido una situación similar. En 37 años de servicio público es la primera vez que se enfrenta a un expediente disciplinario.
"Lo que verdaderamente me preocupa es que nada cambie cuando todo esto termine, que dentro de unos meses los ciudadanos sigan encontrándose con los mismos obstáculos para acceder a la Administración", explica.
La solución, a su juicio, no pasa por eliminar la cita previa, sino por devolverla a su función original.
También por reforzar unas oficinas que han perdido efectivos. La de Mérida, explica, "ha pasado de ocho trabajadores a cuatro entre jubilaciones, bajas de larga duración y traslados".
Durante años, recuerda, mantuvo discusiones con responsables y compañeros sobre la manera de entender el servicio público.
"Para ellos la función pública es protocolo, protocolo, protocolo. Para mí la función pública es empatía", reconoce.
Mientras la instrucción sigue su curso, la cuestión de qué debe hacer un funcionario cuando delante de él hay una persona que necesita ayuda, continúa resonando enfrente de la oficina del SEPE, donde más de un centenar de extremeños decidieron plantarse para aplaudir a un trabajador que, según ellos, se limitó a hacer aquello para lo que fue contratado: atender a la gente.