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Juan cortó los brazos con "la radial" a los dos africanos que mató en Librilla por timar 200.000 euros a su sobrino

Juan cortó los brazos con "la radial" a los dos africanos que mató en Librilla por timar 200.000 euros a su sobrino
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Valentín Fernández, abogado de una de las acusaciones particulares, avanza que pedirá un delito de asesinato para Juan en vez de un homicidio: "En la reconstrucción de los hechos confiesa que le pegó un tiro en la pierna a Siaka". Más información: El empresario Juan asume que descuartizó a Jean y Siaka en la reconstrucción del crimen del 'wash-wash' en Librilla

En una nave de Porkytrans, entre los palés apilados y el remolque de un camión, Jesús apuñaló varias veces a Jean.

Reportajes Juan cortó los brazos con "la radial" a los dos africanos que mató en Librilla por timar 200.000 euros a su sobrino

Valentín Fernández, abogado de una de las acusaciones particulares, avanza que pedirá un delito de asesinato para Juan en vez de un homicidio: "En la reconstrucción de los hechos confiesa que le pegó un tiro en la pierna a Siaka".

Más información: El empresario Juan asume que descuartizó a Jean y Siaka en la reconstrucción del crimen del 'wash-wash' en Librilla

Publicada 29 abril 2026 17:22h Actualizada 29 abril 2026 17:50h

A los empresarios Jesús y Juan les colocaron aguarrás, por la friolera de 200.000 euros, como la 'fórmula química' que debían aplicar a los papeles que les habían entregado Jean y Siaka, para que comenzasen a emerger por arte de magia los billetes del dinero negro que habían colado por la aduana en África.

Pero dentro de la sede de Porkytrans en Librilla solo hubo un baño de sangre cuando se descubrió la estafa.

Este fue uno de los datos de calado que trascendió durante la reconstrucción del doble crimen de estos falsos hombres de negocios africanos y que tuvo lugar este martes, en la base logística de la citada empresa de camiones. Los protagonistas de la recreación fueron los empresarios investigados: Jesús P.M. (1983) y su tío, Juan M.S. (1954).

EL ESPAÑOL ha accedido en exclusiva a imágenes del interior de la nave que bien podría denominarse, como la 'nave de los horrores', a la vista de que allí fueron descuartizados y arrojados a una fosa de aceite usado para camiones los cadáveres de los pobres: Jean Mirabeau (Camerún, 1973) y Siaka Coulibaly (Costa de Marfil, 1987).

A sus 71 años, Juan no soltó ni una lágrima cuando confesó que "usó la radial" para descuartizar los cuerpos sin vida de Jean y Siaka. Así lo indican fuentes que conocen la reconstrucción desarrollada en una de las naves de Porkytrans: "Juan explicó que los cadáveres no cogían por el agujero del foso del aceite que había en el taller y les cortó los brazos con una radial".

Tal atrocidad ocurrió el domingo 15 de diciembre, justo 24 horas después de la reunión que acabó de forma truculenta con los estafadores, celebrada el sábado 14 de diciembre de 2024. Aquel día, Jesús llegó en coche a la base logística de Porkytrans. Iba acompañado de sus socios en la operación del 'wash-wash' monetario: Siaka, en el asiento del copiloto, y Jean, sentado en la parte trasera.

La situación estaba tensa porque Jesús y su tío, Juan, empresarios con apreturas económicas, se olían que habían sido víctimas de un timo. Entraron por la puerta del lavadero, a una nave con un taller para los camiones, un foso de aceite, remolques frigoríficos y unos palés almacenados. A la derecha, se ubicaba una cocina con un ventanuco y una puerta con rejas, a la que Jesús invitó a entrar a los africanos.

La ventana y la puerta con rejas por la que se accede a la cocina de la nave de Porkytrans donde estaba la caja fuerte.

Aquella reunión se torció nada más empezar. Así lo resumen estas fuentes vinculadas a la causa judicial y conocedoras de la reconstrucción: "Los empresarios habían citado a los africanos porque no funcionaba el producto químico para convertir el papel en billetes". "Jean se asomó a la cocina y al ver que la caja fuerte no estaba, se puso nervioso y preguntó dónde estaba la caja".

La fórmula del dinero jamás habría funcionado porque era aguarrás, un disolvente volátil e incoloro, pero que no convierte el papel en billetes. En su turno de reconstrucción, Jesús, de 42 años, repitió la versión que ofreció en sede judicial: actuó en defensa propia al temer por su vida.

"Mantuvo que Jean le rompió una pierna y que trató de apuñalarle, pero durante el forcejeo, se hizo con el cuchillo y le apuñaló, al menos, cinco veces por la cara, el cuello, la espalda y el torso".

Pero en el turno de la reconstrucción de Juan, sobre el doble crimen, el septuagenario sí que introdujo cambios respecto a su declaración en los juzgados de Totana. "Reconoció que llegó a la reunión con munición en el bolsillo y que en la puerta de la nave, a la izquierda, tenía una escopeta de caza con un par de cartuchos puestos".

"También admitió que no hirió por error a Siaka mientras su sobrino forcejeaba con Jean, dijo que se arrimó a Siaka, le gritó '¡quieto!' y le pegó un tiro directo a la pierna".

La pelea a muerte entre Jean y Jesús tuvo lugar entre unos palés y un remolque, justo en la imagen que ilustra este reportaje. El disparo mortal de Juan a una arteria de Siaka se produjo cerca de la puerta de acceso a la nave y este africano murió desangrado.

Cerca de la puerta de entrada a la nave de Porkytrans, Juan disparó en la pierna a Siaka.

"Juan contó que ocultó los cadáveres poniéndoles encima unos palés y se marchó". Entretanto, Jesús fue trasladado por su esposa, Pilar, desde Porkytrans a un hospital para ser atendido en urgencias por la fractura de su pierna.

Al día siguiente, el sábado 15 de diciembre, Juan regresó a la nave para meter los dos cadáveres dentro del foso del aceite usado de los camiones que había en el taller, sin contar con la ayuda de su sobrino, Jesús, ni de ninguno de los otros dos investigados: Pilar, en libertad con cargos, por un delito de encubrimiento, y Luis, cuñado del septuagenario, investigado por encubrimiento y ocultación de cadáver.

Durante la reconstrucción, se plantearon dudas de que un septuagenario fuese capaz de arrastrar dos cuerpos inertes, ya que solo Jean pesaba más de 100 kilos. Tanto es así que la Policía Judicial puso a prueba al anciano y se tiró al suelo un agente -vestido con un mono blanco- para que lo llevara hasta la fosa. "Logró arrastrar solo al guardia civil hasta el agujero, cubriendo una distancia de unos diez metros".

"Dejó perpleja a toda la comitiva judicial por la fuerza física que tiene a su edad". "Llevó al guardia al foso, explicó que usó la radial porque los torsos de las víctimas no pasaban por el agujero con los brazos y luego le echó sosa cáustica a los fallecidos"

Lo que más sorprendió a una de las dos acusaciones particulares fue su relato sobre el plomazo mortal a Siaka. "Ha confesado que acudió a la reunión con un cartucho en el bolsillo y al llegar a la nave, cogió su escopeta de caza que tenía dos cartuchos puestos, así que entendemos que en su actuación hubo premeditación", subraya el abogado Valentín Fernández, encargado de representar a la expareja de Jean -como madre de su hijo-.

"Vamos a pedir un delito de asesinato para Juan, en nuestro escrito de acusación, cambiando la calificación inicial que habíamos hecho sobre lo sucedido, como un homicidio", tal y como avanza el letrado del despacho Legamur. "Juan había asegurado que disparó contra el suelo y la bala rebotó, con la mala suerte de que impactó en la pierna de una de las víctimas. Pero lo que ha dicho en la reconstrucción lo cambia todo: confiesa que le pegó un tiro en la pierna a Siaka y murió desangrado".

Jean Mirabeau, camerunés de 52 años, y Siaka Coulibaly, Costa de Marfil, de 38 años, junto a uno de los puntos de alcantarillado de Porkytrans en Librilla donde han buscado sus cadáveres.

La instrucción del doble crimen de los africanos encara su recta final con una petición importante en el horizonte. El abogado Valentín Fernández pedirá que "vuelvan a declarar los dos investigados que están en libertad porque hay cuestiones por precisar".

"Por ejemplo, Jesús dice que su mujer, Pilar, estuvo media hora en la nave, para llevárselo a urgencias, sin embargo, la geolocalización de su móvil la posiciona 2 horas en Porkytrans y queremos saber qué estuvo haciendo allí tanto tiempo".

A lo largo de la reconstrucción, prolongada desde la mañana del martes hasta la hora de comer, el único que se vino abajo fue Jesús. "Llegó a admitir que cometió un error por no haber llamado a la Guardia Civil, pero tuvo miedo porque les habían estafado dinero", según resaltan las citadas fuentes vinculadas a la instrucción.

Estos empresarios, aquel 14 de diciembre de 2024, con los cuerpos de sus socios africanos desangrándose, confirmaron que habían sido víctimas del timo wash-wash, cuando abrieron con una radial la caja fuerte y vieron que dentro solo había papel. "Contaron que pagaron 200.000 euros por un líquido que era aguarrás".

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