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Juan Lobato: "Ábalos y Cerdán estaban en la dirección, el partido es responsable, pero lo de Leire es el caso más grave"

Juan Lobato: "Ábalos y Cerdán estaban en la dirección, el partido es responsable, pero lo de Leire es el caso más grave"
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"Un Comité Federal no debería servir para abroncar a quien piensa diferente sino para escuchar" "Una cuestión de confianza hubiera permitido recuperar la iniciativa política al Gobierno y al partido". "Mi proyecto para Madrid era distinto que el de Ferraz, que optó por la confrontación, casi diría personal"

Juan Lobato, líder de los socialistas madrileños hasta noviembre de 2024, en su entrevista a EL ESPAÑOL. David Morales

PolíticaHABLANDO SOBRE ESPAÑA Juan Lobato: "Ábalos y Cerdán estaban en la dirección, el partido es responsable, pero lo de Leire es el caso más grave"

"Un Comité Federal no debería servir para abroncar a quien piensa diferente sino para escuchar"

"Una cuestión de confianza hubiera permitido recuperar la iniciativa política al Gobierno y al partido".

"Mi proyecto para Madrid era distinto que el de Ferraz, que optó por la confrontación, casi diría personal"

Publicada 28 junio 2026 03:43h Las claves

Las claves Generado con IA

Juan Lobato (Madrid, 1984) nos recibe en una suerte de limbo geográfico: a medio camino entre el Senado y la calle Ferraz: en la Plaza de España. Arteria y corazón de Madrid.

Es la metáfora perfecta del presente de este técnico de Hacienda, suspendido entre el escaño desde el que todavía legisla y el cónclave socialista celebrado este sábado, un Comité Federal al que ya no ha sido invitado.

Uno de los últimos trabajos que Santos Cerdán ejecutó para Pedro Sánchez fue el de convertir el máximo órgano entre congresos del PSOE en un foro de aplauso unánime, podando cualquier brote de disidencia —con la única excepción del irreductible oasis de Castilla-La Mancha— y entregando el control del PSOE madrileño a un peón directo de la Moncloa, Óscar López.

Ironías del destino, ni el purgado ni la mano derecha de Sánchez volvieron a pisar el Comité Federal: Lobato, por la propia defenestración; Cerdán, porque apenas medio año después del Congreso de Sevilla, una grabación de la UCO lo descubrió contando billetes con Koldo García.

Ahora, tras el Comité Federal, el senador madrileño y exsecretario general del PSOE de Madrid, confiesa a EL ESPAÑOL todo lo que pretendía defender intramuros de Ferraz.

¿Qué le ha parecido el Comité Federal? Sánchez se ha limitado a calcar el que hizo el miércoles ante el Congreso y sin autocrítica.

Siempre puede haber gente que, visto el historial de Pedro Sánchez, se esperara un movimiento creativo, alguna genialidad o un golpe de efecto para mover el tablero, pero no ha sido así. Ha sido una intervención totalmente continuista. Creo que entiende que la situación actual no está para muchas genialidades, sino más bien para el cierre de filas y la resistencia.

Sólo ha habido dos críticas, las de Emiliano García-Page y Miriam de Andrés. ¿Comparte lo que dice Page de que estamos ante el momento de mayor gravedad del PSOE de la historia reciente?

Es una situación bastante grave. Y lo es no solo por el fondo de los asuntos; a mí lo que más me preocupa es la reacción. No da buena imagen que el PSOE parezca un bloque donde todo el mundo lo ve igual y todo está bien. Ese no es el mejor mensaje para la sociedad por parte de un partido demócrata, ambicioso y crítico.

Los órganos internos están para lo que están, pero hoy por hoy la cultura de las organizaciones sufre el problema de que se valora mucho más la unidad que la autocrítica, el cuestionamiento o los matices.

Todo eso queda en un segundo plano frente a la obsesión por el cierre de filas. Cuando alguien aporta una óptica distinta, se interpreta inmediatamente como una ruptura o una división.

Y discrepar no es romper nada; simplemente hay gente que piensa diferente y eso se debería respetar con naturalidad. Más que la unidad ciega, lo que me preocupa es demostrar que somos conscientes de la realidad. Es tan importante estar unidos como demostrar que nos damos cuenta de la gravedad de la situación.

Llama la atención que, lejos de reprender o cuestionar a Sánchez, los secretarios generales de dos federaciones, Óscar López y María Jesús Montero, a quien le han planteado críticas es a Emiliano García-Page, que es el único barón que tiene mayoría absoluta.

Echar la bronca a quien tiene la valentía y la humildad de explicar lo que ve que está mal y se puede mejorar no encaja con lo que deberían ser las conclusiones de un Comité Federal.

Un foro así no debería servir para blindar a nadie, sino para hacer una reflexión crítica sobre qué está pasando y qué se puede cambiar para ir a mejor. Criticar a alguien por el simple hecho de dar su punto de vista es un error.

Incluso Sánchez en su cierre ha dicho que los que piden elecciones anticipadas son los mismos que luego ayudaron a investir a Mariano Rajoy en 2016.

Esos son debates del pasado. El PSOE, en un momento tan crítico como este, lo que debe hacer es abrir puertas y ventanas en lugar de encerrarse en sí mismo. No hay que mirar al revisionismo ni al revanchismo de otras etapas, sino abrir fases superadoras que nos permitan salir de esta situación tan mala y dar paso a un nuevo tiempo.

Si el Gobierno quiere tener un año más por delante, en vez de fiscalizar lo que ocurrió hace una década, lo que tiene que analizar es qué elementos y condiciones tiene hoy para recuperar la iniciativa política.

¿Qué habría dicho dentro del Comité Federal?

Habría dicho que el partido y sus dirigentes tienen que demostrar que el PSOE está vivo y tiene pulso. Es algo que repito siempre: debemos mantener la capacidad crítica, demostrar que nos damos cuenta de la realidad y que entendemos la frustración y las quejas de muchísimos ciudadanos decepcionados con nosotros.

Hay que decir alto y claro que somos conscientes de la gravedad de la situación, y eso no tiene nada de malo.

Deberíamos superar esa obsesión por repetir todos los días que somos buenísimos, que lo hacemos todo bien y que el resto son malísimos y de ultraderecha. Eso puede estar bien como discurso, pero lo primordial es asumir los errores cometidos y concretar qué medidas vamos a poner en marcha para que no vuelvan a ocurrir.

El socialista Juan Lobato, durante la entrevista con EL ESPAÑOL. David Morales

Este Comité Federal no se ha podido celebrar en un momento más complicado: cinco días después de la condena de 24 años de cárcel a José Luis Ábalos.

Es verdad que llevamos un año en el que se están descubriendo y juzgando muchos casos que tienen que ver con la corrupción, tanto en altos cargos del Gobierno —como en el caso de Ábalos— como en diferentes instituciones. Y bueno, es un momento muy delicado, sí.

Si Sánchez ya había puesto difícil alzar la voz en el partido, en el ambiente que se ha creado del "vienen a por nosotros", con un partido a la defensiva acorralado por los casos de corrupción, parece complicado expresarse sin miedo a ser visto como un enemigo. ¿Teme represalias por decir lo que piensa?

Represalias no, porque hago política sin miedo. Creo que es la única forma en la que se puede hacer política si uno la siente, quiere disfrutar de ella y hacerla en condiciones.

Lo que sí veo es que, en general, en otros partidos —también en el PSOE— se viene interpretando como debilidad la diversidad, los matices, la discrepancia y las propuestas alternativas, en vez de interpretarse como fortaleza. Y eso es un problema para las organizaciones y para cualquier sociedad en general.

Si interpretamos que la sociedad española está muy mal porque la gente opine distinto, ¿en qué país viviríamos? Yo le pido al PSOE que sea capaz de interpretar como una fortaleza el hecho de que gente con los mismos valores opinemos distinto.

Eso no es algo malo, es algo bueno. Y también que demos el mensaje a la sociedad española de que confiamos tanto en nuestros valores que somos capaces de convivir personas que pensamos distinto con los mismos principios.

Sánchez lleva toda la semana, tanto en el Congreso como en el Comité Federal, repitiendo una serie de ideas. Básicamente que la sentencia del Supremo no cambia nada, que sigue adelante y que no hay corrupción generalizada.

Primero, evidentemente los culpables de la corrupción son unas personas concretas. Pero cuando esas personas concretas tienen la máxima dirección y representación del partido, el responsable es el partido.

Hay que trasladar un mensaje a la sociedad española de asunción de responsabilidades y de petición de disculpas. Creo que se hizo hace un año, cuando se conoció el informe de Santos Cerdán, y creo que hay que hacerlo ahora, tras la sentencia a Ábalos, para que la gente vea que somos conscientes de lo que ha pasado y de lo grave que es eso.

¿Y cómo se tienen que asumir esas responsabilidades? Este martes, Felipe González fue muy claro: o dimisión o convocatoria de elecciones

Hay una responsabilidad que es parlamentaria. Lo dije hace mucho, que en un clima en el que los socios están en la situación que están, una cuestión de confianza hubiera permitido recuperar la iniciativa política al Gobierno y al partido.

Tampoco han planteado el otro instrumento de exigencia de responsabilidad, que es la moción de censura. Eso corresponde a los partidos de la oposición.

El ex líder del PSOE madrileño fue sustituido por Óscar López desde Ferraz. David Morales

Ahora el Gobierno habla de presentar Presupuestos, lo que le daría un cierto balón de oxígeno para evitar que los escándalos monopolicen el debate ¿Pero es posible vender estos logros abstrayéndose de la corrupción?

Pues es muy difícil. Hay dos cosas. Primero, la acción parlamentaria: es una legislatura difícil, pero en la que se han aprobado 66 proyectos de ley. Por lo tanto, hay cosas que no se han conseguido y otras que sí.

Segundo, el tema de los Presupuestos a mí me preocupa. Lo dije desde el minuto uno, igual que muchos miembros del Gobierno, que había que presentar Presupuestos sí o sí. Otra cosa es que tengas o no capacidad en un momento dado de aprobarlos. Pero presentarlos, por responsabilidad constitucional, había que haberlo hecho desde el primer momento y debe seguir haciéndose.

Ahora bien, abstraerse de la corrupción... claro, es muy difícil. En el clima político actual, el peso que tienen todos los casos de corrupción que se están moviendo es enorme. Siempre le he pedido al partido ser proactivos en los casos de corrupción.

El año pasado Sánchez anunció un paquete de medidas anticorrupción en el Congreso. Lo hizo como respuesta a Santos Cerdán y la mayoría no se han aprobado.

Algunas se han quedado ahí, en tramitación parlamentaria. Es muy difícil por cómo están las mayorías. Otras, desde el partido, parece que se han aplicado, pero creo que se puede ser mucho más contundente sin necesidad de medidas parlamentarias.

Es decir, el Partido Socialista Obrero Español mañana puede hacer públicas todas sus cuentas de forma absolutamente abierta, y eso lo puede hacer sin problemas.

Hay algunos que dicen: ¡Que van a ver lo que nos gastamos en hoteles y en comidas! Pues claro, y no pasa nada. Que la sociedad española conozca cada uno de los euros que gestiona un partido que es transparente.

Y el Gobierno de España puede dar mañana —igual que yo se lo exigía a Ayuso hace unos años— las claves de acceso a los programas informáticos que registran la contabilidad, ingresos, gastos, facturas, pagos, licitaciones, etcétera, a todos los parlamentarios de este país, y que tengan acceso libre.

Eso lo hizo cuando llegó a la alcaldía de Soto del Real.

Exacto. Y lo que pasó es que se dejó de hablar de esos temas porque ya era totalmente accesible.

O sea, que haya un debate en este país… o en la Comunidad de Madrid sobre cuánto se paga a Quirón, si no sabemos cuánto se paga o no se paga… Déjense de historias. Dennos acceso libre total a los pagos, ingresos que hay. Luego ya discutiremos si políticamente es conveniente o no que se hagan esos gastos.

Pero este Comité Federal ha llegado, además, después de ese choque anímico que ha sido la imputación de Zapatero. ¿Le ha sorprendido el caso?

Hombre, me ha sorprendido y me ha afectado mucho. Nos ha producido, a todos los efectos, un shock emocional. Zapatero ha sido el presidente más votado de la historia de España, tan votado que tuvo más de 11 millones de votos.

Ojalá —lo digo así de claro— que no tenga consecuencias penales y que se pueda demostrar que lo que se cuenta no ha sido así.

¿Y duele que un mes después Zapatero siga sin aclarar el origen de las joyas?

Bueno, todo el mundo tiene derecho a la defensa y creo, sinceramente, que Zapatero ahora mismo tiene que centrarse en su estrategia procesal. ¿Eso pasa porque tarde más en dar explicaciones públicas? Seguramente. ¿Nos gustaría a todos, o a muchos, que desde el minuto uno hubiera dado explicaciones y contara todo? Seguramente sí, para quitarnos parte del agobio que estamos viviendo.

Lobato, respondiendo las preguntas de Rubén Fernández. David Morales

También el hermano del presidente está pendiente de conocer la sentencia. Además el juez Peinado ha mandado a juicio a Begoña Gómez….

Primero, como siempre, respeto total a la acción de la Justicia. Es verdad que son dos casos en los que la Fiscalía ha decidido no actuar, no como en el caso de Zapatero.

Estos son dos casos en los que hay un proceso absolutamente garantista. Es verdad que, especialmente en el caso del juez Peinado, ha habido muchas decisiones polémicas y hasta 15 de ellas han sido tumbadas por la Audiencia Provincial. Pero esto es una buena noticia.

Quiero decir: ¿Puede haber un juez que se equivoque? Sí, lo hay. ¿Puede haber incluso un juez que tenga mala intención? Yo no conozco las intenciones de Peinado, pero ¿podrían incluso ser malas? Sí, podrían ser malas.

Pero el sistema funciona, y hasta en 15 veces la Audiencia Provincial ha corregido esos errores, o malas intenciones, o lo que fueran.

Se puede opinar sobre las decisiones judiciales, pero además este es un país en el que se puede recurrir e impugnar, como también se puede denunciar a quien se considere que ha cometido prevaricación, incluidos los jueces.

Lo que pasa es que aquí se mezclan cuestiones que pueden ser corrupción o no, pero que, como mínimo, resultan poco éticas y estéticas.

Son dos carriles distintos. Begoña Gómez tuvo desde el minuto uno, incluso antes de ser Pedro Sánchez presidente del Gobierno, una carrera profesional. Ella tenía muy claro que era ese tipo de mujer que dice: "Oye, tu marido puede llegar a presidente, pero tú tienes tu trayectoria profesional".

Y es verdad que esa trayectoria profesional, con la gestión que se desarrolla con empresas, etcétera, puede generar en algún momento conflictos que entiendo que son difíciles de gestionar.

Seguramente, revisándolo, pues hay cosas que en un momento dado se harían de forma distinta. A todos nos pasa e imagino que a ellos también. Pero bueno, son cosas distintas: una cosa es el carril penal y otra el carril, digamos, social.

Ahora en el PSOE parece que nadie conocía a Leire Díez. La han querido presentar como 'Antoñita la Fantástica', pero lo cierto es que era recibida tanto por el número dos de la Fiscalía General como por la directora de la Guardia Civil. ¿Cómo es esto posible?

A mí me parece lo más grave de todo. Lo de Zapatero nos ha afectado más emocionalmente. El tema de Ábalos y de Santos, en cuanto a cantidades económicas, es muy grave. Pero para mí lo más grave de todo es que, en nombre del PSOE, o por orden del PSOE, alguien haya tratado de actuar contra el Estado de derecho.

Para mí no hay cosa más grave que el intentar influir en jueces y en fiscales. Más allá de la torpeza o no de cómo se hizo, el fondo es gravísimo.

Al margen del procedimiento judicial, el PSOE tendría que abrir un expediente interno a todas las personas que se está viendo por las informaciones que han actuado, a las que se ha llamado o que han participado. A todas, pedirles explicaciones y desarrollar un expediente de cómo leches se ha usado el nombre del PSOE para esto, porque es que esto no se puede consentir.

Usted conoce a Mercedes González, era secretaria general del PSOE de Madrid ciudad con usted al frente de la federación autonómica ¿Le convencieron las explicaciones que dio el Senado sobre la 'fontanera'?

Yo sí me creo que te pueda llamar alguien, que además es compañera, que la reciba y la atienda. El contenido de la conversación que hayan podido tener no tengo ni la más remota idea. Ojalá no tenga nada que ver con influir en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, porque ya digo que para mí sería gravísimo.

Sánchez dejó abierta hace ya unos días la posibilidad de convocar elecciones en febrero o marzo. ¿Cuándo cree que podrían convocarse?

Sigo pensando que el presidente tiene claro agotar la legislatura. El hito de presentar Presupuestos puede llevar a un adelanto técnico de dos o tres meses.

El socialista Juan Lobato, durante la entrevista con EL ESPAÑOL. David Morales

Pero hay muchos alcaldes del PSOE nerviosos. Sánchez ya ha prometido que no habrá un 'superdomingo', pero muchos temen aún que las generales sean después.

En cuanto a las decisiones políticas del partido, creo que la pregunta que hace es muy conveniente. En un momento de crisis hay que tratar de identificar cuáles son los bienes más preciados que debe proteger el partido. Y lo más importante que tiene el PSOE para mantener su capacidad de influencia y de acción política en este país en las próximas décadas son los candidatos locales, los alcaldes y los concejales.

Es lo más preciado. No hay nada que ni se le acerque a lo importante que es para el PSOE de los próximos años tener el máximo número de concejales y concejalas en toda España.

Entonces, cada decisión política que tome el PSOE, desde hoy hasta que finalice el mandato de esta Ejecutiva Federal, tiene que centrarse, por encima de cualquier otra y a años luz de cualquier otra, en ayudar a los concejales y a las concejalas a estar en las mejores condiciones.

Vayamos a la época en la que usted era secretario general del Partido Socialista de Madrid. Diez días antes de su dimisión, recibió en la Asamblea de Madrid a Begoña Gómez en su comparecencia ante la comisión de investigación. ¿Se arrepiente?

Bueno, vamos a ver, viene la mujer del presidente del Gobierno. Yo era el portavoz en ese momento en la Asamblea y, por tanto, el anfitrión.

En el caso de la señora Gómez, que no es política, pues hombre, creo que lo mínimo era acompañarla, recibirla y que se sintiera lo más tranquila posible ante un trance tan complejo para alguien que no pertenece a la política, como es ir a una comisión parlamentaria.

Diez días después usted dimite, después de que se conociera que registró ante notario sus mensajes con la asesora de Moncloa Pilar Sánchez Acera, que incluían el documento confidencial que recibió sobre la pareja de Ayuso para que lo sacara en la Asamblea de Madrid. ¿Lo volvería a hacer?

Sí, seguro. Eso no era un tema a discusión. Una vez que ha llegado esa información y se ha producido esa situación, no hay solución.

Ojalá nunca se hubiera producido; ojalá nunca me hubiera llegado un documento que hasta ese momento no era público. Ojalá. Pero llegó. Una vez que llega, hay que hacer las cosas bien, y lo primero es no utilizarlo salvo que te acrediten el origen. Pregunté hasta tres veces cuál era el origen, pero si no te acreditan el origen, no se puede utilizar.

¿Lo habría explicado? Visto lo visto después, quizá hubiera dicho: "Oye, que voy a acreditar esto, que lo sepáis". Quizá lo hubiera comunicado a Sánchez Acera.

Todo esto acabó con la condena del fiscal general del Estado. Un hecho sin precedentes. ¿Qué le pareció la sentencia?

¿Sabe lo que pasa? Que quienes trabajamos en la Agencia Tributaria estudiamos desde el primer momento —y se nos exige— un deber extraordinario de sigilo y de carácter reservado sobre los datos particulares.

Ese sesgo lo tengo y lo voy a tener siempre: el no utilizar los datos de nadie para ningún fin que sea distinto a aquel por el que tuve acceso a ellos.

Donde se establece la comisión de delito es en la publicación de la nota de prensa. Esa información, según el Supremo, entiende que desvela datos que pudieran haber tenido ese carácter reservado de las conversaciones, y en eso se basa la sentencia.

Podía haber sido en un sentido o en otro; los votos particulares también tienen cierto sentido, pero, finalmente, la mayoría del Supremo decidió que la publicación de una nota de prensa actuaba en contra del carácter reservado de esos datos.

Lobato, licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas, es funcionario del Cuerpo de Técnicos de Hacienda. David Morales

¿Cree que su salida de la Secretaría General del PSOE de Madrid se debió a un error político o que más bien Ferraz aprovechó toda esta situación porque prefería un liderazgo más alineado?

La salida no es fruto de un hito único, sino de varios. Nosotros teníamos un proyecto de alternativa política muy identificado con Madrid, en el que creíamos que la región, que tiene unas condiciones sociales, económicas y demográficas muy particulares, necesitaba un proyecto propio, diferente, con unos valores de izquierda muy claros, pero adaptados a su realidad concreta.

Y además dio resultado: fuimos el partido que más subió en las últimas elecciones, aunque ojalá hubiéramos subido más, pero todas las encuestas nos daban una situación bastante buena. Ayuso perdía de largo la mayoría absoluta, que era una línea que a medio plazo —el objetivo que teníamos— iba funcionando.

Pero Ferraz decide que Madrid es objeto político de su trabajo. Entonces, claro, había una incompatibilidad evidente entre nuestro planteamiento adaptado a la realidad y a la idiosincrasia madrileña con el planteamiento de confrontación, casi diría personal, que venía desde Ferraz.

Las últimas encuestas publicadas le daban en torno a 29 diputados...

Sí, hasta 34 nos llegaron a dar las dos últimas; 33 o 34 escaños, y Ayuso 61 o 63. Conseguíamos desmovilizar a mucho votante que está cansado de Ayuso y que veía en nuestra alternativa algo sensato de alternancia democrática. Y Más Madrid aguantaba sin bajar mucho, que también es un objetivo para que haya alternancia en Madrid.

Creo que la línea y la estrategia de mi Ejecutiva eran acertadas, pero ya digo que no juzgo esta otra vía. ¿Tiene ventajas la unidad de mensaje entre Moncloa y Madrid? Pues eso también, a nivel comunicativo, es una estrategia eficaz porque todos decimos lo mismo y ya está.

Y las encuestas ahora dan al PSOE 26 o 27. ¿Cree que Óscar López puede repetir los fracasos de otros candidatos que salieron de Moncloa como Pilar Alegría o María Jesús Montero?

Los precedentes son complicados porque es verdad que parece que el peso nacional en las elecciones regionales ha sido muy alto, y eso es un hecho, una dificultad. Es precisamente contra lo que nos rebelamos un poco en Madrid: que Madrid puede tener un proyecto propio.

Si se fija en los resultados que saca la Chunta Aragonesista o Adelante Andalucía, son proyectos de izquierdas pero muy ligados al territorio, capaces de identificar esa realidad, esa diferencia y esa diversidad que tiene la región.

¿A qué atribuye que Ayuso siga imbatible pese a las reiteradas denuncias sobre las cuentas de su pareja o las críticas sobre el deterioro de los servicios públicos?

Para que Ayuso baje tiene que haber una alternativa, una alternativa que se visibilice claramente. A Ayuso no la vas a ganar ni a insultos ni a puñetazos, porque te los va a devolver por diez.

Además, tiene una estrategia de provocación constante. ¿Alguien no lo ve? Está constantemente provocando para que entres al trapo, la insultes y la ataques. Es una estrategia tan clara, yo diría casi tan obscena, que caer en el error de entrar en su juego me parece que no nos lo podemos permitir.

Ayuso empezará a perder apoyo cuando la gente que la ha votado se canse de ella por las listas de espera sanitarias. Cuando se cansen, esa gente necesitará ver una alternativa. Dirán: "Oiga, yo ya me he cansado, pero ¿Qué alternativa hay?".

¿Y qué pasará con Ayuso cuando Sánchez no esté en la Moncloa?

Su leitmotiv es ese: "Yo, contra Pedro Sánchez". Es evidente, y la campaña parece que va a ir por ahí: "No voy a ganar a un ministro, voy a ganar a dos". [Por Mónica García y Óscar López] Esa es su estrategia de campaña.

¿Y qué le parecen, por ejemplo, las declaraciones de Óscar López, que este martes, tras el Consejo de Ministros, comparó lo de Ábalos con Ayuso, pese a que ella no está inmersa todavía en una imputación de ese tipo?

Claro, es que son casos muy distintos. No hay que comparar. De entrada, defenderse uno de la corrupción alegando la corrupción del otro es reconocer la corrupción propia y generar desconfianza en la gente. Pero hay que fiscalizar hasta el último milímetro cada euro de los madrileños que haya ido a Quirón y que se vea si es acorde a la ley.

Pero esa línea de defensa no la comparto. Y aparte, en el caso de Ayuso, cuando esté imputada o condenada será un argumento político a utilizar, pero mientras tanto, yo iría mucho más a la fiscalización de qué pasa con los euros de los madrileños antes que hacer una acusación de corrupción.

¿Le ha sorprendido que Mónica García y Ione Belarra hayan anunciado que van a ser candidatas a la Comunidad?

Sí, sobre todo Belarra. En el caso de Mónica, yo pensé que iban a ir al modelo evolucionado de presentar ya a Emilio Delgado, que además creo que tendría fuerza para activar ciertos sectores.

¿Era mejor candidato?

Pues no lo sé. Quizá en términos de alternancia y de ocupación de espacio político, la verdad es que un perfil como el de Emilio y un perfil reformista en el PSOE, o más de alternativa constructiva, hubiera sido capaz de sumar más escaños. Si al final se van a repartir la pelea entre dos ministros, será más difícil sumar. Veremos.

-¿Qué le parece lo de Emma López anunciando su candidatura a las primarias y abandonando su puesto en Ejecutiva tras las críticas de Ferraz?

Me parece positivo que haya compañeros y compañeras con la ambición y la ilusión de lanzar proyectos; eso siempre es una buena noticia. Emma es una mujer que ha trabajado muchos años en el Ayuntamiento, por lo que tiene conocimiento y capacidad de sobra para ello.

Ahora bien, creo que para que les vaya bien tanto a Emma como a Reyes Maroto, lo que hay que hacer es tomarse en serio un proceso de primarias abiertas a la ciudadanía, al estilo de lo que hizo Collboni en Barcelona o lo Zohran Mamdani en Nueva York.

La clave es generar ilusión a través de un proceso participativo y transparente. Si se hace así, surgirán candidatos fuertes y valientes respaldados por la gente. Pasamos el día pidiendo la confianza de los ciudadanos, pero luego no confiamos en ellos para que decidan qué proyecto debe presentar el PSOE a las elecciones. Confiemos en ellos: hagamos primarias abiertas en la Comunidad de Madrid y en Madrid Ciudad.

  1. Pedro Sánchez
  2. Comité Federal PSOE
  3. Emiliano García-Page
  4. Juan Lobato
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