Desayuno de domingo con...
Juanjo Artero: «Mi padre intentó darle un masaje cardiaco a Franco y fue quien le cerró los ojos»Madrid, 1965. Actor. Estoy enamorado como nunca de mi personaje, el profesor Keating, y de una función: 'El Club de los Poetas Muertos'. En el Teatro de la Latina (Madrid) hasta el 8 de noviembre.
Regala esta noticia Añádenos en Google Juanjo Artero.Virginia Drake | Fotografía y vídeo: Óscar Chamorro
11/09/2026 a las 11:14h.XLSemanal. Ha sido Javi en Verano azul, capitán de barco, Don Juan Tenorio, comisario, Agamenón, Hércules Poirot… ¡Le tocaba ser profesor!
Juanjo Artero. Ya ... me toca hacer de señor mayor, sí [ríe]. Cuando me llegó lo de Poirot, pensé: «Estoy entrando en una edad peligrosa». Pero soy actor, soy muchas personas: soy todos y no soy ninguno. Uno, ninguno, cien mil.
XL. Esa frase se la ha robado a Pirandello. ¿Filosofamos o hablamos de El Club...?
J.A. ¡Oh, capitán, mi capitán! Hablamos de Keating, claro, y de Robin Williams, un actor maravilloso, inimitable, imposible parecerme. Lo veo como guiñándome un ojo: «A tu manera, tío».
XL. Keating llega a un colegio muy elitista y victoriano, de tradiciones muy rígidas y estrictas, y hace saltar todas las normas.
J.A. Estoy encantado con este papel: es el profesor que todos hubiéramos querido tener. De hecho, para mis hijos escogí un colegio con bachillerato artístico, en el que cada asignatura fuera impartida en un aula diferente y en el que se enseñara el sistema decimal jugando o que aprendieran los ángulos haciendo una cabaña.
«Mi madre no quería comprarme un perro y me inventé de todo para conseguirlo»
XL. ¿Es verdad que de niño, para conseguir lo que quería, se hacía 'el rarito'?
J.A. La historia es que mi madre no quería comprarme un perro y me inventé de todo para conseguirlo: si me miraba, relinchaba, trotaba... Me llevó al psiquiatra y este aconsejó que me comprara el perro para acabar con las rarezas. Y así fue, ¡ja, ja, ja!
XL. Ahora tiene dos gatos y un perro, ¿se llevan bien?
J.A. Muy bien, han aprendido a convivir. Los perros y gatos se llevan mejor entre sí que los políticos.
XL. ¿Los suele ver en el patio de butacas?
J.A. Muy poco. En las giras –antes de la función o al terminar– vienen a saludarnos los alcaldes o concejales de los ayuntamientos y se hacen la foto con nosotros. No mucho más.
XL. Por cierto, su padre fue el cirujano cardiovascular que cerró los ojos a Franco cuando murió: eso es Historia.
J.A. Sí, estuvo con él en los últimos momentos. Intentó darle un masaje cardiaco, pero no pudo ser, y le cerró los ojos. Pero también operó a guardias civiles y a terroristas: es consecuencia del juramento hipocrático, nada tiene que ver con la política.
Con cero prisas
«Me levanto a las seis y media y me voy a yoga en ayunas. Necesito tiempo para desayunar. Al volver, a eso de las ocho, me hago un café con leche desnatada... y la pastillita del corazón».
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