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Juanma Bajo Ulloa en el rodaje de 'El mal', que se filmó en localizaciones de Vitoria y Bilbao. Juanma Bajo Ulloa: «La ideología de género y la corrección política son la nueva religión»El director vitoriano regresa con 'El mal', una turbia historia a contracorriente «porque no es ni cine familiar ni cine con una causa»
Madrid
Jueves, 15 de enero 2026, 18:23
... la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián con 'Alas de mariposa'. Su carrera posterior ha conocido el éxito en taquilla con 'Airbag' y la travesía en el desierto con proyectos que le han llevado a hipotecar su casa en tres ocasiones. 'El mal', desde hoy en salas, devuelve al autor de historias turbias con personajes asomados al abismo, en este caso una escritora (Belén Fabra) que acepta el encargo de una psicópata (Natalia Tena) para que escriba sobre sus crímenes.–Queda fascinada por el mal.
– Sí. Y también mostramos al público quejándose porque cree que ese libro es miserable, amoral. Comprar el libro o no es una cuestión de cada uno. Yo me lo he preguntado. ¿Qué haría? No se debería permitir que el responsable de los crímenes obtenga ningún beneficio. Otra cosa es que alguien quiera saber qué hay en la mente de una persona sin empatía. A veces se confunde el concepto de psicópata con el de asesino. Significa que no conecta emocionalmente; hay grandes banqueros que son psicópatas y no matan a nadie. Y políticos y dicen que hasta cirujanos, que logran la frialdad necesaria no empatizando en exceso. Suelen ser gente inteligente que sabe actuar.
Tráiler de 'El mal'.–¿Qué le parece entonces que Anagrama decidiera no poner el libro a la venta?
–Me parece aceptable si corresponde a un sentimiento de protección de alguien que está sufriendo. Si es una estrategia de cara a la galería me da un poco de pena, porque estamos en un nivel de corrección política tan extremo que cada vez es más difícil contar nada, ni siquiera hacer humor.
–¿Se siente constreñido como creador por la corrección política?
–Sí. Hace muchos años que vengo analizando este fenómeno y de hecho planeo un documental. Se está aplicando una ideología que, por primera vez, no viene del pueblo. No ha salido la gente a la calle para pedir que todo sea políticamente correcto. Nos lo han ido imponiendo y nos han dicho que somos nosotros. Y no es cierto. El lenguaje y la forma de comportarse no han venido supeditados a una revolución social. Al revés, han sido los poderes los que lo han impuesto. La corrección política ha institucionalizado la hipocresía.
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Natalia Tena armada con una lata de gasolina en 'El mal'. –Una prueba podría ser que Santiago Segura, tras años de comedias familiares blancas, resucite a Torrente en marzo.
–Sí. Se apartó de ese camino en los años duros, Torrente hubiera sido imposible porque lo matan. Y ahora Santiago ha visto que la gente está harta de que le digan lo que tiene que decir, que la ética y la moral la maneje el Estado. La ideología de género y la corrección política son la nueva religión. Pones la tele y están todo el día atacando al catolicismo para que adquiramos el nuevo dogma.
–¿Por qué nos gusta más Darth Vader que Luke Skywalker?
–El epígrafe de nuestra película es «dentro de cada persona hay un monstruo y dentro de cada monstruo hay un ser humano». No nos gusta aceptar que tenemos un monstruo dentro ni que el malvado también tiene parte humana, acaricia perros y se emociona viendo una película. Nos cuesta aceptar la atracción por el mal porque es un espejo. Lo que te cae mal del otro es lo que vibra dentro de ti y no aceptas. Darth Vader, el Joker, Hannibal Lecter, son fascinantes. No podemos dejar de mirarlos. Si eres malvado eres más poderoso, porque no tienes escrúpulos. No sé si era Jesús en la Biblia el que decía que el mal es el poder. Damos dinero a ACNUR, pulsamos likes por buenas causas, pero no puedes hacer el bien sin conocer el mal. Sin iluminar tu zona oscura, tu sombra, que decía Jung, no puedes sanarla. Tienes que admitir tus vicios y debilidades.
–La película contempla con mirada crítica el concepto actual de éxito, que pasa por la exposición y las redes sociales.
–Sí. Los chavales están comparándose permanentemente con un narcisismo enfermizo. Hay una ansiedad y una desilusión terribles por no ser el que triunfa en redes.
–Parece ser que el nuevo centro de socialización es el gimnasio.
–Madre mía. Narcisismo. El cuerpo como mercancía. Lo mismo ha pasado con el cine. Las películas ya no son obras, son contenido. Se ven a doble velocidad en el móvil...
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Belén Fabra y Natalia Tena en 'El mal'. –A usted el éxito temprano podría haber hecho que se le fuera la olla.
–Es muy difícil contactar con el éxito y no enfermar, el halago es una adicción. Si te abonas a los aplausos y el brillo, que no son reales, estás destinado a estar vacío. La gente más famosa que conozco es la que más vacío siente. Siempre quieres más. De ahí vienen la adicciones. La historia de Hollywood está llena de ejemplos. Sí, Hollywood nos marca la moral cuando son la gente más disoluta del planeta.
–¿Y cuál es la clave para mantenerse cuerdo y exitoso?
–La inteligencia ayuda. Y depende de tus heridas. Si no has sentido afecto de niño, la fama es una forma patética de ser querido. La gente que te saluda por la calle no te quiere, es una ilusión que tú tienes. Solo te quieren para la foto. La ilusión de la fama es un sucedáneo del amor.
–¿Sigue siendo un provocador?
–Provocar siempre me ha gustado, pero no es lo mismo hacerlo a los 20 que a los 50. Hacía gamberradas para demostrar que no me creía nada de eso, que era una ilusión. Antes lo hacía de manera visceral y ahora racionalmente.
–Su productora se llama Frágil por algo.
–Reconoce que no somos fuertes, traemos heridas y nos pueden romper. Hice una película titulada 'Frágil' y ahí descubrí lo frágil que era todo. El estatus, el amor... Todo se rompe. Un día no podrás caminar, ni comer kokotxas...
–'El mal' se ha visto solo en el Festival del Mar del Plata (Argentina) y la estrena una distribuidora pequeña.
–Los festivales de cine se han vuelto muy ideológicos en los últimos años, en muchos casos sus responsables son más comisarios políticos que cinéfilos. En Mar del Plata los periodistas me preguntaban de qué causa habla mi película. Pues no defiende ninguna causa, trata del ser humano, del alma. Y es que cada película de la sección oficial hablaba de una minoría. Los burgueses occidentales nos quitamos el complejo de culpa mirando en una pantalla lo mal que lo pasa un colectivo.
Juanma Bajo Ulloa recibiendo la Concha de Oro de manos de Glenn Close en 1991, en el estreno el pasado martes de 'El mal' en Madrid y en una fotografía promocional de hace unos años. Efe –¿'Alas de mariposa' podría ganar hoy San Sebastián?
–No lo creo. Bueno, igual pensarían que es una película feminista y le darían el premio. Todo está tan politizado que no hay lugar para una película que no sea ideológica. A muchas distribuidoras no les interesa 'El mal', porque no es ni cine familiar para que los niños no den guerra ni cine ideológico, con una causa.
–¿Siente que el cine cada vez importa menos?
–Sí, esta es una sociedad bulímica, consume y no queda nada dentro. En el recreo hablábamos de 'Tiburón'. Recuerdo el shock de ver en el cine Gasteiz 'La guerra de las galaxias', un antes y un después.
–¿Un niño de hoy puede experimentar algo similar?
–No, porque tiene millones de estímulos. Si los padres le han dejado el móvil, que es una desgracia, lo ha visto todo. Con los efectos digitales, con la IA, ya todo es posible, no cuesta hacerlo. Las criaturas de 'Alien', 'La cosa', se hacían físicamente. Ahora un chaval de 15 años lo puede hacer en su Mac. Hay generaciones que nos podíamos relacionar con el cine y la música. Sinceramente, no sé qué va a quedar del cine y la música actuales.
–¿Le han llamado alguna vez director difícil?
–Me asignaron lo de 'enfant terrible' desde el principio, por la edad y la actitud. Estaba más a gusto con amigos que hacían rock que con otros cineastas. Soy muy exigente, pero no pido nada que no me exija a mí mismo. Intento obtener de la gente el máximo y estoy al pie del cañón hasta el último minuto.
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