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Política

Julio Martínez, en la comisión del caso Koldo: silencio en el Senado y rajada en el Supremo

Julio Martínez, en la comisión del caso Koldo: silencio en el Senado y rajada en el Supremo
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"La política española y sus satélites confusos también son esto: callar a pleno rendimiento, ensanchar la oscuridad que generan" Leer

El ambiente en el Senado era extraordinario. Comparecía en la Comisión del Caso KoldoJulio Martínez Martínez, amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, fundador de la consultora Análisis Relevante, investigado por el rescate de la aerolínea Plus Ultra, con el pasaporte retirado por orden judicial y la obligación de firmar en comisaría cada 15 días. Cómo no va a despertar interés un ciudadano así. Martínez Martínez esperó turno sentado en la última silla de la sala Clara Campoamor de la Cámara Alta. A las 10.00 se puso en pie, afianzó en el ojal un botón de la blazer, se impulsó con cierto esfuerzo e hizo el paseíllo hasta su butaca, resistiendo a la melé de los fotógrafos. Tomó asiento con gesto de mal cuerpo, advirtió su intención de no abrir el pico y leyó esto: "No voy a responder. Ustedes preguntarán y yo no responderé. Comparezco ante esta comisión cumpliendo con la obligación que me han impuesto. No obstante, mi situación de baja médica acreditada... Se está vulnerando mi derecho a la integridad física y moral...". Y empezó el espectáculo.

Julio Martínez Martínez escuchó cientos de los detalles de su vida de investigado. Sus señorías le diseccionaron la opaca biografía. Él jugaba con un boli Bic de capuchón azul. La mañana tomaba temperatura cada vez que María Mar Caballero (Grupo Parlamentario Mixto) le hacía preguntas, esperaba unos segundos dramáticos por si había eco y regresaba a las preguntas. Martínez Martínez pasaba por la atmósfera los ojos un poco vaciados y hacía la momia. Un hombre tan callado despierta todas las sospechas. Ni se defendía, ni se revolvía, ni hacía casi gestos. Como el buen jugador de póquer en la modalidad chirivito (de alto riesgo), no sabías si disimulaba una mano formidable o estaba a punto de perder las escrituras de la casa. Sus señorías preguntaban, el silencio era del tamaño de un avión comercial y unos y otros parecían entrar en un éxtasis pirandelliano como personajes en busca de autor. España puede ser maravillosa.

Lo normal era inquietarse. Debe ser tremendo escuchar tu vida al detalle en boca de otros mientras cuelgan del aire tus asadillos en sede parlamentaria igual que se ponen a secar los pulpos en algunas islas griegas. Los miembros de la comisión no desfallecieron. El silencio sólo me intimidaba a mí. Un hombre tan callado es una bomba de hidrógeno. Paloma Gómez, de Vox, desplegó el lanzallamas antes de las preguntas para dar la bienvenida al compareciente. Recitó de corrido la situación exacta de Julio Martínez Martínez: "Está aquí por la imputación de blanqueo de capitales, organización criminal, fraude fiscal y falsedad documental". Cargos así cosas violentan muchísimo (o eso creo), pero me fijaba en los demás y es como si la gente estuviese escuchando un poema pitiminí de Dulce María Loynaz. Le estaban haciendo un traje guapo.

En esto llegó el senador del PP, Juan José Sanz, y de golpe lanzó una cuestión gordísima, desconcertante, cuando se cumplía el minuto 47. "¿Es usted Julio Martínez Martínez?". Cómo se puede dudar de algo así, pensé. A quién habrán sentado ahí, qué Julio Martínez de los miles que hay. Quizá un doble como los de Franco y Sadam. El amigo de Rodríguez Zapatero, contacto venezolano, aquejado de algo y callado hasta la desesperación tampoco habló ni para reivindicarse Julio. Eso sí: bebió un buchito de agua. La España del silencio se hidrata. Y a la hora y pico bostezó. Un bostezo mal disimulado para que se aprecie mejor el bostezo. Aquí no asume lo suyo ni dios.

Las preguntas de los senadores salían con fuerza de metralleta y dejaban por el suelo una rúbrica de plomo. La política española y sus satélites confusos también son esto: callar a pleno rendimiento, ensanchar la oscuridad que generan. Esta comparecencia afásica contrasta mucho con el desfile de las mujeres de la trama de Ábalos, que han rajado como nunca en el Supremo hasta confirmar que el ex ministro y su machaca eran, principalmente, una ETT muy bien dotada con cargo al presupuesto. Y un tanto bingueros. Y unas gotas de Pajares y Esteso, con mi respeto tajante a los actores. Menudo verbenazo de baja calaña. Todo esta vez al abrigo del PSOE.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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