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Junio trágico: mueren ahogados 15 menores, nueve en piscinas

Junio trágico: mueren ahogados 15 menores, nueve en piscinas
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La temporada de verano se adelanta por la ola de calor y se cobra ya 68 fallecidos, según la Federación de Salvamento (RFESS). «Nos preocupa el índice de ahogamiento de niños»
Junio trágico: mueren ahogados 15 menores, nueve en piscinas

La temporada de verano se adelanta por la ola de calor y se cobra ya 68 fallecidos, según la Federación de Salvamento (RFESS). «Nos preocupa el índice de ahogamiento de niños»

Regala esta noticia Añádenos en Google Una piscina municipal de verano, en Villanueva de la Serena. (R. C.)

Doménico Chiappe

Madrid

30/06/2026 Actualizado a las 14:44h.

La niña tenía cuatro años y estaba con su familia en una casa de campo en Antas, Almería. Murió ahogada en la piscina a las ... 10:30 de la mañana, cuando entró sola al perímetro de seguridad del área de baño. Intentaron reanimarla, pero nada se pudo hacer. Unos días antes, un niño de tres años cayó en una piscina en Málaga a las 8:30 horas. Otra niña de 12 años en Almería; uno de diez en un río de Pisuerga… «Este verano empieza de una manera bastante trágica. Llevamos un índice de ahogados muy alto», mantiene Nuria Rodríguez, vicepresidenta de la Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). «Una de las cosas que más nos preocupa es el índice de ahogamiento de niños». Se contabilizan 15 menores fallecidos sólo en junio, hasta el día 28. De ellos, dos de cada tres fallecieron en una piscina, el resto en playa. «Es un dato bastante alto», ratifica Rodríguez. «No recuerdo un junio tan trágico. Tantas muertes en piscinas es excepcional. Suele pasar en playas».

¿Por qué se ahoga un niño en un área que podría ser la más controlada de las que se usan para el baño y que carece de las corrientes de ríos, pantanos o mares? «Por la vigilancia que no tiene. Son lugares privados que pertenecen a las comunidades de vecinos, sin esa vigilancia directa de un servicio de socorrismo», responde Rodríguez, cuya organización se encarga de la formación y homologación de los rescatadores. «Aunque sea poca agua, llega para que se ahogue un noño, y muere en silencio porque queda boca abajo; no coge aire, coge agua. Nadie se entera de que hay un problema, un ahogamiento silencioso».

«No recuerdo un junio tan trágico. Tantas muertes en piscinas es excepcional»

Nuria Rodríguez

RFESS

En total, este mes han muerto 68 personas ahogadas, para cerrar la primera mitad del año con 193 ahogados, de los que 154 eran hombres (79%). Algunos de los casos de este mes se debió a bañarse en sitios prohibidos, sin hacer caso de las indicaciones y sin saber nadar. En Tarragona se tiraron seis y murieron tres, recuerda Rodríguez. «Hay que educar a la ciudadanía, para que respete las señales y lo que dice el socorrista. Muchas veces no nos toman en serio porque no somos autoridad, no multamos. Si nos vieran como a un policía tal vez no sería la tercera causa de muerte. Cuando se pone una bandera roja no es porque el socorrista no quiera trabajar».

Medidas de prevención

Los ahogamientos suelen suceder entre las 12 y las 15 horas, según la RFESS, cuando «hay mayor radiación solar, estamos achicharrados y nos metemos en el agua. Con mucha diferencia de temperatura entre el interior y el exterior del agua, pueden ocurrir problemas cardíacos. Antes de meternos tenemos que mojar todas las articulaciones poco a poco, para que el cuerpo se adapte». Pero primero hay que observar qué bandera ondea. Verde, amarilla o roja.

Los lugares más recurrentes son las zonas de playas o en espacios acuáticos naturales, según las estadísticas. «Todos tienen su peligro», advierte Rodríguez. «En las playas por oleaje y corrientes. Los ríos son muy traicioneros, no vemos los fondos, no sabemos las corrientes, hacen remolinos, y en muchos no hay servicio de salvamento. En pantanos y embalses, igual. Si utilizamos un espacio acuático debemos hacerlo con prudencia y sentido común. Sobre todo, con mucha prevención y vigilancia».

Hay un comportamiento que los socorristas llaman «heroísmo exacerbado, del que hace lo que le da la gana. El que dice: me voy por ahí, pero después ya no vuelve. Le llevan las corrientes o el oleaje», dice Rodríguez, que aconseja. «No hay que nadar contra la corriente, produce un agotamiento y lo normal es que te vuelva a sacar hacia las rocas o los laterales». Tampoco bañarse solos, ni ir muy lejos de la costa, ni hacer comidas copiosas. Avisar al socorrista de cualquier anomalía y, «si vemos una persona que está en peligro, llamar a los servicios de emergencia. No queremos dos ahogados».

Rapidez

Los socorristas recuerdan que llamar al 112, incluso cuando una persona está siendo rescatada, activa una «cadena de supervivencia». Así, una vez está esa persona fuera del agua, la ambulancia puede estar ya en el sitio. También en caso de accidentes, frecuentes, provocados por los que se tiran de cabeza en zonas rocosas o piscinas. «Después tenemos una lesión medular y gente en silla de ruedas por hacer este tipo de prácticas». O de los que practican clavados en lugares llenos de gente, causando lesiones a los demás.

«Este año estamos incidiendo mucho en la vigilancia a los niños», dice Rodríguez. «El otro día tuvimos una niña de dos años con los socorristas y los padres no vinieron a buscarla hasta después de 20 minutos. A mí se me caían las lágrimas, me parece increíble. Aunque estemos nosotros, la vigilancia de los hijos la tienen que tener los padres o los adultos que vayan con los niños. No pueden dejarlos en ningún momento sin atención, ni en la playa ni en la piscina. No se pueden tumbar al sol y dejar al menor solo». La temporada apenas comienza.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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