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Mark Zuckerberg a su llegada al juicio que ha declarado culpable a Meta y Google de fomentar la adicción a menores. AFPSábado, 28 de marzo 2026, 00:02
... S… Añadan aquí las que le venga de manera indiscutible, incluyan incluso las de la historia local, la de su país, pueblo o familia.Fue ese día cuando un jurado, ante una denuncia de la propia Kaely, de 20 años, declaraba culpable a Meta y a Google de actuar «con malicia, opresión o fraude» para fomentar la adicción en las personas sin importarles las consecuencias sobre su salud mental.
Kaely cuenta como con nueve años dedicaba 16 horas al día entre Snapchat e Instagram y cómo aquello la llevó al borde del suicidio por sentirse, cuanto más las usaba, más invalidada como persona ante el universo de lo ideal que todo el mundo muestra en las redes.
Hablo de histórico porque es la primera vez, desde aquella llegada de internet en que alguien llama la atención sobre el peligro. Escucho al certero Carlos Alsina recordar a los Siete de la Nicotina. Hace 32 años los consejeros delegados de las principales tabacaleras declaraban por primera vez en la vida que no les gustaría que sus hijos fumasen y que jamás habían tomado medidas para que los niños no accedieran al tabaco. Dos años después eran condenados por ello a pagar fuertes sumas.
Fue suficiente para que empezasen a poner lentes al campo. En España un grupo de neumólogos pidió al presidente Felipe González que no volviera a aparecer fumando puros en público, las tabacalera comenzaron a prevenir del consumo de su producto ante más demandas posibles. Era 1998. Hoy quien fuma sabe lo que arriesga, que no es poca libertad.
Kaely ha logrado que, al menos, tras estos años en los que simplemente hemos permitido que el nuevo juguete nos robase tiempo, dinero, salud y atención, empecemos a ser conscientes de que su uso tiene un precio que va más allá de lo que valía una cajetilla o lo que vale una conexión 5G.
Por supuesto tratarán de avisar, como avisan esas fotos horribles de las cajetillas no por nuestro bien, sino por protegerse. Entraremos en sus redes y se incrementarán los mensajes sobre si estamos usando demasiado tiempo ese servicio. Pero ya hace años que Mark Zuckerberg declaró que no permitía que sus hijos usaran sus productos, que no les dejaba tener teléfono móvil. Lo sabían, lo hicieron a pesar de ello y, como siempre, trataron de echar la culpa a quienes lo usaban a pesar de no informarles del nuevo cáncer que estaban extendiendo.
El creador del scroll infinito, eso que nos permite ir pasando un video a otro durante horas, dejó hace años su compañía y confesó que se sentía como el creador de la bomba atómica, arrepentido y horrorizado de lo que su bebé podía hacer.
Ha pasado algo histórico, ya ven, y lo mismo ustedes no han leído mucho porque buscan la información en esas redes sociales que, por supuesto, intentarán que no les llegue esta noticia.
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