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Kazajistán vota para afianzar en el poder a Tokáyev, el aliado de Putin que le pidió en público detener la guerra en Ucrania

Kazajistán vota para afianzar en el poder a Tokáyev, el aliado de Putin que le pidió en público detener la guerra en Ucrania
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Los kazajos eligen la composición del Kurultai, el nuevo parlamento llamado a agilizar las reformas del país, golpeado por el conflicto. Más información: Amigo de todos y rehén de casi nadie: Kazajistán se adelanta a la inminente 'guerra del agua' y pide a la ONU que la prevenga

El presidente de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokáyev, asiste al 22.º Foro de Cooperación Interregional Rusia-Kazajistán en Omsk. Sergei Savostyanov Reuters

Asia Kazajistán vota para afianzar en el poder a Tokáyev, el aliado de Putin que le pidió en público detener la guerra en Ucrania

Los kazajos eligen la composición del Kurultai, el nuevo parlamento llamado a agilizar las reformas del país, golpeado por el conflicto.

Más información:Amigo de todos y rehén de casi nadie: Kazajistán se adelanta a la inminente 'guerra del agua' y pide a la ONU que la prevenga

Astaná Publicada 23 agosto 2026 06:00h Las claves

Las claves Generado con IA

Nada haría pensar a un observador foráneo que Kazajistán está a punto de celebrar unas elecciones históricas, quizá el acontecimiento político más importante de puertas hacia dentro desde las protestas que sacudieron el país en enero de 2022, el mes conocido como Enero Sangriento o Qandy Qantar, cuando cientos de personas murieron en el marco de las movilizaciones contra el régimen del expresidente Nursultán Nazarbáyev; o desde la entrada en vigor en julio de la nueva Constitución, llamada a concentrar el poder en la Presidencia y agilizar la agenda de reformas de su sucesor, Kasym-Yomart Tokáyev.

Las reformas constitucionales del mes pasado, que alteraron cerca del 85 % de la Carta Magna anterior, eliminaron el Senado y el Parlamento o Majilis para crear en su lugar el Kurultai, un nombre con profundas reminiscencias históricas que evoca a las antiguas asambleas de los pueblos túrquicos. Un guiño al pasado que pretende reforzar la identidad nacional del país en el futuro.

Los kazajos están citados este domingo a las urnas para escoger precisamente a los 145 diputados del Kurultai y validar, así, las reformas del propio Tokáyev, que rompió amarras con el "Viejo Kazajistán" de Nazarbáyev en aras de mantener la estabilidad del noveno país más grande del planeta, con vastas reservas de petróleo, gas y uranio, y rodeado de potencias de la talla de China o Rusia, un país éste último con el que comparte, además, la frontera terrestre más extensa del mundo.

Amigo de todos y rehén de casi nadie: Kazajistán se adelanta a la inminente 'guerra del agua' y pide a la ONU que la prevenga

"Estas elecciones pueden considerarse, en cierto modo, el punto de partida de esta nueva Constitución y de los cambios que establece, incluida la arquitectura del Estado", explica en conversación con este periódico Marius Fossum, representante regional en Asia Central del Norwegian Helsinki Committee (NHC), una organización noruega dedicada a los derechos humanos. "Eso es realmente lo interesante", apunta.

"No cabe duda de que estamos asistiendo a una de las reformas políticas más ambiciosas desde la independencia", refrenda el comentarista político kazajo Gaziz Abishev en diálogo con EL ESPAÑOL. "Aquello se produjo hace 35 años y, durante este periodo, el sistema político ha experimentado numerosas fluctuaciones. Es cierto que 2022 también fue un año importante, pero ahora vemos una reforma parlamentaria ambiciosa en muchos sentidos".

Sin embargo, en el centro de la capital, la moderna, espaciosa y vacía Astaná, apenas se pueden ver carteles electorales o imágenes de los candidatos. Mucho menos eslóganes de campaña. Las grandes avenidas no dan pistas de lo que está a punto de suceder, y nada tiene que ver con la jornada de reflexión que también rige en Kazajistán.

Es preciso ingresar en la sede de la Comisión Electoral Central (CEC) para percibir los primeros nervios ante la apertura de los colegios electorales. El vicepresidente del organismo, Mukhtar Yerman, y la funcionaria Lyazzat Suyindik, una de sus integrantes, corrigen la percepción de los periodistas, y aseguran que, si éstos no han visto carteles de los candidatos, es cosa suya, y que la próxima vez deberían fijarse más o subirse a otro taxi que les haga la ruta indicada por la ciudad.

Tanto Yerman como Suyindik dejan claro que Kazajistán se someterá al escrutinio del exterior en este proceso electoral. Al menos 777 observadores internacionales velarán por la integridad de la votación desde distintos puntos del país. En la lista figuran, entre otros, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y el Consejo de Europa.

El vicepresidente de la Comisión Electoral Central (CEC), Mukhtar Yerman, y Lyazzat Suyindik, una de sus integrantes. Á. Escalonilla

A los comicios se presentan hasta siete partidos, aunque el gran favorito es el oficialista Adilet (Justicia, en español), que está liderado por Aibek Dädebai, el exjefe de gabinete de la Administración Presidencial de Tokáyev. Funcionario público con pasado en la misión permanente de Kazajistán ante las Naciones Unidas, Dädebai ha aclarado que Adilet apoya firmemente la hoja de ruta del presidente.

"Hay que tener en cuenta que también absorbió al antiguo partido gobernante Amanat, que a su vez era una versión renombrada de Nur Otan, el partido gobernante del expresidente Nazarbáyev, y que está claramente alineado con el presidente Tokáyev", recuerda Fossum, que lo considera "la reencarnación de un partido del establishment o una nueva generación del establishment".

En las papeletas también aparecen las siglas del ecologista Baitaq, del agrarista Auyl o del proempresarial Respublica. No así los opositores Alga Kazakhstan del atleta olímpico Marat Zhylanbayev o el Partido Democrático del periodista Janbolat Mamay, excluidos del proceso. Tampoco la Opción Democrática del empresario Mukhtar Ablyazov, considerada una "organización extremista" a ojos de las autoridades.

"Las plataformas de los partidos que concurren a las elecciones difieren un poco entre sí, pero no cuestionan en absoluto el statu quo ni proponen leyes o proyectos que vayan realmente en contra de las principales líneas políticas del Ejecutivo", indica en diálogo con EL ESPAÑOL la politóloga francocanadiense Hélène Thibault, profesora asociada de Ciencia Política en la Universidad Nazarbáyev de Astaná.

Adiós a Elbasy

Las elecciones marcan, hasta cierto punto, la ruptura con la era Nazarbáyev, el líder de la nación o Elbasy reconvertido en mero pensionista, y el inicio real del mandato de Tokáyev. "Se están remodelando las instituciones del país de una manera que permite alejarse cada vez más de la era de Nazarbáyev. De hecho, la mayoría de los aliados del expresidente están ahora completamente fuera de escena", subraya Thibault.

"Que esto suponga o no el final de la era Nazarbáyev depende realmente de lo que entendamos por ello", puntualiza Fossum. "En gran medida, quienes eran leales al expresidente ya fueron debilitados considerablemente en 2022, con los cambios y destituciones de aquel momento, así como con las enmiendas constitucionales y las posteriores elecciones presidenciales de ese año".

El presidente ruso Vladímir Putin recibe a su homólogo kazajo Nursultán Nazarbátev. Marzo de 2020. Kremlin Europa Press

"Además, el fortalecimiento del papel del presidente con la nueva Constitución de 2026 y todo lo que ello implica debe entenderse como una nueva consolidación de la posición y del poder del presidente Tokáyev", añade Fossum, quien señala que el Tribunal Constitucional también anunció este verano que los mandatos anteriores de Tokáyev no cuentan para el límite de un solo mandato establecido por la nueva Constitución, lo que significa que puede volver a presentarse a la presidencia en 2029.

"Es razonable pensar que esta consolidación debilita aún más a cualquier grupo leal a Nazarbáyev. Al mismo tiempo, este regreso a un sistema superpresidencial supone una reversión de muchas de las reformas que Tokáyev puso en marcha en 2022 y, en ciertos aspectos, recuerda a la era Nazarbáyev", sentencia el representante del Norwegian Helsinki Committee (NHC).

Abishev interpreta que el actual presidente pretende "construir un país que no sea un régimen orientado en torno a una personalidad y que permita al Estado sobrevivir en una situación geopolítica muy compleja, así como limpiar el sistema político del legado de Nazarbáyev, cuya familia se enriqueció durante sus casi tres décadas como jefe de Estado".

La víspera de las elecciones, el viceministro de Asuntos Exteriores, Arman Issetov, hablaba ante un nutrido grupo de periodistas reunidos en el Hilton de Astaná de la importancia de las reformas para hacer frente a la inestabilidad global, para ser predecible en una región cada vez más imprevisible. La palabra más repetida de su comparecencia fue "estabilidad".

Afuera, en la calle, la gente se muestra preocupada por el coste de vida y la inflación, que el año pasado llegó a situarse en torno al 18 %, y desconfiada del proceso electoral. "La gente realmente no cree que estas elecciones vayan a cambiar algo, porque está muy desencantada con los políticos y piensa que no están ahí para servir al público, sino para defender sus propios intereses", zanja Thibault.

"Congelar" el conflicto

El nivel de afluencia a las urnas será clave para medir el grado de respaldo social que encuentra el nuevo sistema político, porque Tokáyev no sólo exhibe este domingo su poder de puertas hacia dentro, sino que lo hace también de puertas hacia afuera.

"Existe una mayoría silenciosa y despolitizada en nuestra sociedad que tiene la percepción instintiva de que quien ocupa la Presidencia tiene razón, siempre tiene razón, y posee un derecho casi sagrado a tomar decisiones", apunta Abishev. "A esa mayoría no le importa demasiado mientras el Gobierno pague los salarios de los funcionarios públicos, las pensiones, etcétera".

"Es muy difícil decir algo preciso sobre el nivel real de apoyo popular a Tokáyev. Los organismos de sondeos vinculados al Estado informan de un apoyo popular superior al 80 %, pero no deberíamos dar demasiada importancia a estas cifras", añade Fossum.

Sea como fuere, el presidente ambiciona la estabilidad justo cuando el país empieza a sufrir las consecuencias directas de la guerra. Y es que el 80 % de sus exportaciones de petróleo dependen del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC, por sus siglas), que atraviesa territorio ruso hasta el puerto de Novorossiysk, en el mar Negro.

Ese sistema sufrió daños como consecuencia de los ataques aéreos ucranianos, lo que forzó a Kazajistán a reducir su producción y puso de manifiesto su dependencia de las infraestructuras rusas. La importancia de la ruta quedó patente tras la implicación de JD Vance. A finales de julio, el vicepresidente de Estados Unidos pidió a Ucrania que detuviera los ataques contra estos objetivos.

Kazakhstan's President Tokayev told Putin it's time to stop the Russia-Ukraine war and suggested freezing it with world powers' help. He said the conflict's nature isn't clear to many and continuing is "beneficial to Russia's opponents." pic.twitter.com/IYWBxT0APt

— WarTranslated (@wartranslated) July 25, 2026

Eso explica, en parte, la petición que Tokáyev le formuló al presidente ruso Vladímir Putin durante una reunión en Omsk celebrada en junio: "congelar" la guerra en Ucrania y retomar las negociaciones. El líder kazajo dejó claro entonces que "la naturaleza de este conflicto no está del todo clara para muchos, incluidos nosotros", unas palabras que llegaron a recoger las cámaras de televisión.

"No veo ninguna razón para interpretar estas declaraciones de otra manera que como un reflejo de la postura del liderazgo de Kazajistán, que quiere que la guerra termine lo antes posible", subraya Fossum. "Por supuesto, al mismo tiempo, no hay forma de escapar a la realidad geográfica de compartir con Rusia la frontera terrestre más larga del mundo, y Kazajistán y Rusia son socios en términos comerciales y en otros ámbitos".

"Tokáyev ha dicho varias veces que considera el Donbás y Crimea partes legítimas de Ucrania y nunca ha reconocido esos territorios como parte de Rusia. Es una posición estable, y se debe a que estamos interesados en nuestra propia integridad territorial", explica, por su parte, Abishev.

El comentarista político kazajo recuerda que, a nivel psicológico, Tokáyev y Putin son iguales en muchos sentidos porque ambos proceden del aparato soviético de Asuntos Exteriores: "Tokáyev era diplomático y Putin, oficial de inteligencia. Pero llegaron por primera vez al cargo de primer ministro prácticamente al mismo tiempo, en la segunda mitad de 1999. Creo que existe bastante cercanía entre ellos y que son capaces de hablar de forma muy clara y sincera entre sí".

"Además, no es el primero", señala. "En junio, el presidente bielorruso Alexandr Lukashenko dijo que era una guerra terrible, una auténtica carnicería. En julio, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, declaró públicamente que pensaba que la guerra debía detenerse inmediatamente".

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    Fuente original: Leer en El Español
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