Anselm Kiefer confía a la materia la tarea de recordar. Las plantas secas, las piedras o el plomo conservan las huellas de un mundo atravesado por la destrucción y, a la vez, contienen la posibilidad de transformarse.
Las heridas de la Historia alemana acompañan ... estos procesos y mantienen siempre abierta la pregunta de la regeneración. Esa tensión entre permanencia y cambio encuentra en La Pedrera una afinidad profunda.
La arquitectura de Gaudí convierte las formas naturales en espacio habitable. Kiefer la carga de tiempo e historia. El encuentro permite experimentar cómo lo orgánico sostiene una memoria que continúa actuando sobre el presente.
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'La vida secreta de las plantas', primera monográfica del artista en Barcelona, propone una lectura desde el coleccionismo. Los fondos reunidos por Hans Grothe durante décadas proporcionan a Walter Smerling dos núcleos fértiles: las constelaciones y las vitrinas.
La conservación conjunta de piezas de distintos momentos, escalas y soportes permite reconocer la persistencia de ciertas preguntas y seguir cómo cada obra modifica el sentido de las que la acompañan. La selección del comisario resulta extraordinaria por su capacidad de hacer visible ese pensamiento mediante encuentros entre materiales, escalas y lenguajes que se iluminan mutuamente.
La disposición en sala prolonga esta lectura. El recorrido serpenteante de La Pedrera introduce un ritmo de aproximaciones y distancias, mientras columnas, ventanas y transparencias las multiplican. Las vitrinas de 'Opus Magnum', constitutivas del lenguaje de Kiefer, adquieren aquí una necesidad casi poética. La protección que ofrecen a sus materiales frágiles participa de una escenografía: cada recinto delimita una escena y permite percibir otras a través del cristal. La mirada atraviesa las obras, recoge ecos del exterior y recompone el conjunto al desplazarse.
En 'Dafne', el vestido blanco envuelto en ramas encuentra prolongación en el follaje tras las ventanas. La metamorfosis mítica participa así de una relación tangible entre cuerpo, vegetación y arquitectura. El barco solar dedicado a Ingeborg Bachmann, concentra la misma capacidad de pensar mediante la materia. Su travesía suspendida deja convivir la fragilidad y el peso, el impulso de avanzar y lo que lo retiene. La poesía proporciona a esos restos una dirección abierta.
Esa circulación entre lo próximo y lo inmenso alcanza las pinturas dedicadas a Robert Fludd. La correspondencia entre plantas y estrellas convierte ramas y constelaciones en partes de un mismo sistema. Ante sus superficies oscuras, la mirada oscila entre el detalle y la extensión del firmamento; el edificio acompaña ese movimiento y lo devuelve al cuerpo. Cerca de los lienzos monumentales, las obras sobre papel y los libros intervenidos reclaman una atención íntima.
'La vida secreta de las plantas. Anselm Kiefer en la Colección Grothe'
Lugar: Fndación Catalunya-La Pedrera (Barcelona)
Esta alternancia da profundidad a la muestra y revela el acierto de Smerling: monumentalidad y vulnerabilidad comparten la misma pregunta sobre lo que permanece. El cuidado implícito en coleccionar, la protección del vidrio y la intimidad del papel encuentran una continuidad. Conservar supone atender a una materia que guarda sus heridas y sigue produciendo sentido. En la arquitectura de La Pedrera, la fe de Kiefer en el arte adquiere esa dimensión: sostener la memoria y mantenerla abierta a nuevas transformaciones.
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Kiefer o la materia que encuentra su ritmo en La Pedrera
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