- Mª JOSÉ GÓMEZ-SERRANILLOS @mjserranillos77
La intención de iniciar un negocio en los próximos tres años alcanzó el 13,8% en 2025, aumentando dos puntos con respecto al año anterior. Las iniciativas emprendedoras recientes crecieron del 7,2% al 7,8%.
El ecosistema español mantiene su dinamismo y, dentro de él, se refuerza una cultura emprendedora cada vez más consolidada. Este buen momento se refleja en la creciente inquietud por lanzar start up y nuevos proyectos que mueve a una parte importante de la población, tanto en perfiles muy jóvenes, como del segmento más adulto, con profesionales que vienen de grandes empresas o de haber montado otros negocios previos y continúan con su espíritu de emprender.
La intención de iniciar un negocio en los próximos tres años alcanzó en 2025 el 13,8%, tras aumentar 2,6 puntos porcentuales con respecto de 2024, lo que supuso encadenar cinco años de crecimiento consecutivos. Por su parte, las iniciativas emprendedoras recientes de menos de tres años aumentaron del 7,2% al 7,8% entre los dos ejercicios, mientras que los proyectos consolidados se incrementaron del 6,8% al 7,4%.
La tasa de abandonos por cierre o traspaso de negocios, sin embargo, no ha parado de crecer desde el año 2020. Si bien es cierto que el punto de partida era muy bajo: aquel año el porcentaje fue del 1,3% y en 2025 alcanzó el 3,7%. Esto es también un síntoma del dinamismo que caracteriza al ecosistema español en los últimos años. Casi la mitad de los encuestados afirman que, después de abandonar el negocio, la actividad ha continuado en funcionamiento pero gestionada por otros. Casi el 7% de los proyectos ha continuado, pero han cambiado de actividad y el 40,4% no ha seguido en ningún caso.
Oportunidad de venta
La oportunidad de vender el negocio o que la actividad no era rentable son las principales causas que exponen los emprendedores que salen de su proyecto, a las que se suman otros motivos como haber encontrado una nueva oportunidad laboral o haber tenido problemas para obtener financiación con la que seguir impulsando la empresa.
Éstas son algunas cifras y mensajes que se reflejan en el informe GEM España 2025-2026 elaborado por el Observatorio del Emprendimiento de España con la colaboración de Enisa (Empresa Nacional de Innovación), que confirma el crecimiento del emprendimiento en todas las etapas del proceso, desde aquellas en las que se muestra la intención de iniciar un proyecto, hasta las iniciativas más consolidadas, pasando por las empresas más recientes de menos de tres años y medio (TEA).
Carolina Rodríguez, consejera delegada de Enisa, subraya que "la cultura del emprendimiento sigue escalando posiciones en la sociedad y crece el interés en la población, gracias, en parte, al impulso de políticas públicas orientadas a desarrollar el talento emprendedor y a las numerosas iniciativas y alianzas público privadas existentes en todos los territorios de nuestro país". Y añade que "España se consolida como un país con grandes posibilidades para emprender: un entorno de oportunidad, aprendizaje y acogida".
Los datos reflejan igualmente un entorno cada vez más equilibrado, en el que mujeres y hombres emprenden en proporciones muy similares (7 % y 8 %, respectivamente), consolidando una tendencia hacia la igualdad.
Además, la formación juega un papel fundamental dentro del ecosistema: el aumento de la intención de emprender es más acusado a medida que sube el nivel de estudios de los fundadores de las empresas.
Un 10% de los universitarios se lanza a crear un proyecto. En el caso de los que tiene un doctorado ese porcentaje es del 12%. Sin embargo, la tasa se reduce al 6% y 7% en personas con menor nivel educativo (estudios primarios y secundarios).
Poco a poco va subiendo el nivel educativo de los emprendedores a cargo de iniciativas consolidadas (uno de cada diez tiene estudios universitarios), lo que da idea de la alta cualificación y del nivel formativo del tejido innovador en España.
Otro dato relevante tiene que ver con la procedencia de los emprendedores. En los últimos cuatro años la intención emprendedora de las personas extranjeras ha llegado a triplicar a la de los españoles, aunque en 2025 esa diferencia disminuyó ligeramente. El 26% fue la cifra de inmigrantes con planes de montar un proyecto el año pasado, frente a más del 28% de 2024 y del 29,2% de 2023. En el caso de la población española la cifra fue del 12,3%, más de la mitad que el dato de población inmigrante.
En el segmento TEA (iniciativas recientes con tres años y medio) los fundadores extranjeros alcanzaron el 13,7% en 2025, mientras que en los proyectos más consolidados, con más recorrido, se alcanzó el 5,6%.
Los mayores porcentajes de emprendedores recientes (TEA) se sitúan en la franja de edad entre los 25 y los 44 años, tanto en el grupo de españoles, como en el de extranjeros, aunque con porcentajes muy superiores en el caso de los inmigrantes.
El hándicap del miedo
Dentro de la actividad emprendedora es interesante analizar los miedos, percepciones y barreras que condicionan a los españoles a la hora de emprender. El principal temor que afecta a los fundadores de nuevos proyectos es el miedo al fracaso, que puede materializarse de múltiples formas, desde no saber gestionar un proyecto adecuadamente, hasta no encontrar el mercado idóneo para el producto desarrollado o no saber escalar una tecnología. Pero, en cualquier caso, es un miedo generalizado en todo el ecosistema español.
Este miedo fue máximo durante el confinamiento por la pandemia de 2020, un año en el que el 64% de la población afirmó que no emprendería frenado por este temor. Después de este periodo, ese porcentaje se ha ido reduciendo hasta alcanzar el 53% de la población en 2025, un porcentaje que sigue siendo elevado y limita la decisión de emprender de una población que está cualificada y preparada para hacerlo.
En cuanto a las percepciones sobre el emprendimiento, las diferencias entre personas que se lanzan a crear un proyecto y las que no lo hacen cada vez son mayores. La principal se produce en el capital humano, es decir, en los conocimientos y habilidades necesarias para crear una empresa. En 2025 el porcentaje de los emprendedores que afirmó tener estos conocimientos casi duplicó al de los no fundadores.
Conocer a otros fundadores es un aspecto que influye mucho entre las personas que lanzan un proyecto: el 66% de los encuestados que emprenden afirma tener alrededor a gente con este perfil, frente al 58% de personas no emprendedoras.
Sobre la percepción de los expertos consultados en el informe GEM -procedentes del ámbito político, académico y profesional-, en los dos últimos años valoran más positivamente la capacidad de las instituciones para educar a una población capaz de emprender que la del sistema financiero o las normas sociales y culturales de apoyo al emprendimiento. La existencia y acceso a una buena infraestructura y servicios, contar con medios comerciales y profesionales o la puesta en valor de la responsabilidad asociada a la creación de empresas nuevas representan los aspectos más apreciados por los expertos que definen las condiciones más óptimas para emprender.
El papel de la IA
El nivel tecnológico de las iniciativas emprendedoras también ha ido in crescendo en los últimos quince años. En 2025 el 12% de iniciativas recientes (TEA) y el 14% de iniciativas consolidadas se caracterizó por un nivel tecnológico medio alto, lo que supuso un crecimiento considerable desde el año 2011 (7% y 5%). Son las iniciativas consolidadas las que más han aumentado su nivel tecnológico desde la pandemia, una señal evidente del esfuerzo que han impulsado los emprendedores a cargo de estas empresas para poder competir en un entorno cada vez más digitalizado y con presencia importante de tecnologías muy sofisticadas.
Dentro de esta creciente digitalización mención especial merece la IA, que ha supuesto inevitablemente un cambio en los hábitos y formas de la actividad emprendedora.
En 2025, en comparación con 2024, el mayor crecimiento se produjo en el uso de la IA que pasó de ser utilizada por un 25% de emprendedores recientes (TEA) a un 29%. Este aumento también se vio reflejado entre los que esperan utilizarla en los próximos tres años: de un 29% en 2024 a un 34% en 2025.
A pesar de la revolución de la IA los emprendedores no dejan de considerar relevantes otros recursos digitales como el ecommerce, la computación en la nube o el análisis de datos. Como en años anteriores, la digitalización fue menor en las iniciativas consolidadas, que deben hacer un mayor esfuerzo para adoptar soluciones tecnológicas que no existían cuando abrieron su negocio.
Casi 6 de cada 10 emprendedores sénior crean su negocio por necesidad laboral
Desde 2008 el paro entre los mayores de 55 años en España casi se ha duplicado, alcanzando las 505.700 personas en 2024 (con una tasa del 10%, muy superior a la media europea del 4%). Además, el 62% de los desempleados sénior son parados de larga duración, una situación que ha provocado una tendencia a la salida anticipada del mercado laboral entre los trabajadores de mayor edad.
Esta situación ha hecho que el trabajo por cuenta propia sea una vía clave para que este perfil permanezca en activo, que aproveche su experiencia y dé continuidad a su trayectoria, ya que aún tienen mucho que aportar.
A la motivación por mantenerse activos, se suma la necesidad de estos perfiles maduros de generar ingresos. De hecho, esta necesidad económica se ha convertido en el motivo principal para emprender en el 57% de los fundadores de entre 55 y 64 años con empresas de reciente creación, una cifra que aumenta hasta el 65% entre los sénior con empresas ya consolidadas.
Son algunos de los datos del informe 'El emprendimiento sénior en España', elaborado por el Centro de Investigación de Fundación Mapfre junto con el Observatorio del Emprendimiento de España. Otro dato relevante del estudio es que el 82% de los mayores de 55 años que emprende considera que dispone de los conocimientos y las habilidades necesarias para desarrollar una iniciativa empresarial, mientras que el 39% afirma detectar oportunidades para emprender.
A esto se suma que sólo el 35% de los sénior emprendedores tiene miedo al fracaso. No obstante, apenas un 33% considera fácil el proceso para emprender. Estos datos reflejan que, aunque se tengan conocimientos y habilidades para emprender, casi dos tercios de los emprendedores consideran que no es fácil el proceso de puesta en marcha de un negocio.
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