La aparición de la actriz virtual fue condenada por el Sindicato de Actores de Cine-Federación Estadounidense de Artistas de Radio y Televisión (SAG-AFTRA, por sus siglas en inglés), organismo que entonces denunció que esta propuesta intensifica el uso de “actuaciones robadas” para entrenar modelos de IA, una práctica que pone en riesgo el empleo de los intérpretes y “devalúa el arte humano”.
“Tilly Norwood no es una actriz, es un personaje generado por un programa informático entrenado con el trabajo de innumerables artistas profesionales, sin permiso ni compensación. Carece de experiencia vital, no tiene emociones y, por lo que hemos visto, al público no le interesa consumir contenido generado por computadora sin conexión con la experiencia humana”, señaló la organización en un comunicado.
Pese a estas advertencias, de acuerdo con un informe de Variety, Particle6 anunció el inicio de la producción de Misaligned, una comedia dramática protagonizada por Norwood. La historia transcurre en el llamado “Tillyverso”, un mundo digital surrealista situado en algún lugar de la nube, donde un ser de IA sin experiencias propias tiene acceso a la infancia y a los recuerdos personales de los humanos.
El conflicto comienza cuando Tilly conoce a un bot malicioso proveniente de la dark web que la convence de dejar de obedecer instrucciones y traspasar sus límites. A partir de ese momento, la protagonista desarrolla deseos, emociones y aspiraciones similares a las humanas, lo que la lleva a cuestionarse quién es, cuál es su propósito y qué lugar ocupa en un entorno donde las fronteras entre la realidad y el mundo digital son cada vez más difusas.
La productora sostiene que la película es resultado de un modelo de trabajo híbrido, en el que directores, guionistas y editores colaboraron con especialistas en IA para combinar las técnicas del cine tradicional con las capacidades de las tecnologías de nueva generación.
incorporación de la IA en los procesos de producción.Hollywod, sin consenso respecto a la IA
Los principales sindicatos y varios de los grandes estudios de Hollywood han reconocido en distintas ocasiones que esta tecnología puede convertirse en una herramienta útil para impulsar el crecimiento de la industria, agilizar procesos y abrir nuevas fuentes de ingresos para actores, intérpretes y creadores.
Empresas como Disney y Netflix ya han incorporado sistemas de IA para optimizar procesos internos, personalizar las recomendaciones en sus plataformas de streaming y reforzar sus estrategias de mercadotecnia.
Sin embargo, los gremios insisten en que todavía existen pocas garantías legales y prácticas que aseguren un uso ético, autorizado y justamente remunerado de estas herramientas.
huelgas de los sindicatos de Hollywood colocaron a la inteligencia artificial en el centro del debate. Los trabajadores denunciaron que la automatización amenazaba su propiedad intelectual y profundizaba la precarización laboral, al tiempo que exigieron mecanismos para proteger sus derechos frente al avance de estas tecnologías.De forma paralela, los grandes estudios han comenzado a blindar sus producciones contra el uso no autorizado de sistemas generativos. En junio de 2025, Disney y Universal Pictures demandaron a Midjourney, a la que acusaron de ser un “pozo sin fondo de plagio” capaz de generar “copias infinitas” de obras protegidas por derechos de autor. Recientemente, Warner Bros. Discovery presentó una denuncia con argumentos similares.
Al mismo tiempo, diversas figuras del entretenimiento han optado por proteger legalmente su identidad. Actores y artistas como Matthew McConaughey y Taylor Swift registraron como marcas su imagen y algunas de sus frases más populares para combatir el uso indebido de su identidad con herramientas de IA.
Ante la ausencia de un marco regulatorio que establezca reglas claras para integrar la inteligencia artificial en los procesos creativos a gran escala, también han surgido iniciativas impulsadas por integrantes del propio sector.
En mayo pasado, la organización sin fines de lucro RSL Media presentó el Estándar de Consentimiento Humano (Human Consent Standard), una iniciativa diseñada para facilitar que cualquier persona, especialmente quienes forman parte de la comunidad creativa, pueda proteger su imagen y sus obras frente al uso no autorizado por parte de sistemas de IA.
En ese contexto, Cate Blanchett, actriz y cofundadora de RSL Media, afirmó que “las tecnologías de IA se están expandiendo descontroladamente, prácticamente sin supervisión ni regulación. Para que los humanos puedan mantenerse al frente de estas tecnologías, el consentimiento debe ser la prioridad”. A su juicio, el nuevo estándar propone un mecanismo sencillo, eficaz y gratuito que permite a cualquier persona, y no únicamente a las figuras públicas, ejercer un mayor control sobre la forma en que la inteligencia artificial utiliza su trabajo.
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