- PABLO CEREZAL
La Agencia Internacional de la Energía avisa de que restablecer los flujos de gas y petróleo costará al menos seis meses tras el fin del conflicto y pide medidas para ahorrar combustible.
El director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió ayer de que el mundo afronta "la mayor amenaza energética de la historia" por la guerra en Irán, y trató de rebajar las expectativas del presidente estadounidense Donald Trump sobre un conflicto breve, ya que aunque esto sea así, llevará más de seis meses empezar a restablecer los flujos de petróleo y gas desde el golfo Pérsico. Por ello, la AIE reclama medidas para controlar el consumo de petróleo, como fomentar el teletrabajo, potenciar el transporte público, reducir la velocidad en las autopistas o reducir los viajes en avión.
Birol señaló ayer en una entrevista con Financial Times que los políticos y los mercados "subestiman la magnitud de la interrupción en los flujos energéticos", dado que aproximadamente la quinta parte de las reservas se encuentran varadas en la región. Además, el directivo resaltó que "algunas instalaciones tardarán seis meses en estar operativas [tras el final del conflicto], otras mucho más", lo que seguirá tensando los precios de la energía en los próximos meses. De hecho, el barril de Brent, de referencia en Europa, ronda los 110 dólares por barril y acumula una subida de alrededor del 50% desde el inicio de la guerra, mientras que el gas TTF alcanza los 59,6 dólares y casi duplica las cifras de febrero.
"La gente entiende que esto representa un gran desafío, pero no estoy seguro de que se entienda bien la magnitud y las consecuencias de la situación", resaltó Birol, y añadió que la crisis también ha afectado el suministro mundial de fertilizantes para cultivos, productos petroquímicos para plásticos, ropa y manufactura.
"Se trata de materias primas vitales para la economía global", afirmó Birol. De hecho, aunque la inflación ya está empezando a repuntar por los combustibles, los expertos alertan de que son los alimentos los que se van a experimentar mayores subidas en los próximos meses por el incremento de los precios de sus insumos.
Precisamente con el objetivo de atemperar esta crisis energética, la Agencia presentó ayer a los gobiernos un decálogo de medidas de gestión de la demanda de empresas y hogares para "reducir rápidamente" su demanda de petróleo en respuesta a la guerra en Oriente Próximo. "Las medidas del lado de la oferta por sí solas [en alusión a la liberación de 426 millones de barriles de crudo de las reservas estratégicas de los países miembros] no pueden compensar completamente la magnitud de la interrupción", señala la institución, por lo que abordar la demanda es una herramienta fundamental e inmediata para aliviar la presión sobre los consumidores, mejorando la asequibilidad y apoyando la seguridad energética.
En concreto, la AIE pide apostar por el teletrabajo y el transporte público, así como desincentivar el uso del vehículo privado, reducir los límites de velocidad en autopista en al menos 10 kilómetros por hora o evitar los viajes en avión cuando exista una alternativa. Unas medidas que muchos países asiáticos ya están adoptando, mientras que Europa opta por reducir los precios para mitigar el impacto a los consumidores, aunque ello sostenga la demanda y complique los ajustes.
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