Los vecinos de Navas del Rey vuelven a sus casas tras cinco días evacuados donde afrontan su nueva y triste realidad.
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Iranzu G. Vergara Navas del Rey Publicada 29 julio 2026 02:35hPasear por las calles de “El Morro” con olor a quemado, focos de humo pequeños activos y casas enteras calcinadas -algunas reducidas prácticamente a cenizas- deja un panorama desolador que es el que se han encontrado los vecinos de Navas del Rey.
Cuentan que llevan cinco días de angustia pensando en cómo iban a encontrar sus casas -para algunos su segunda residencia, para otros su hogar- y lo cierto es que muchos han confirmado sus peores pesadillas.
La calle Lirios es una de las más afectadas. Varios coches completamente calcinados y algunas casas donde apenas se puede imaginar cómo fueron hace tan solo unos días porque han quedado devoradas por el fuego.
En esta calle vive Dionisio Fernández que deambula por el interior de las cenizas de su chalet con rostro desencajado y sin saber muy bien apenas qué decir.
La parcela de Dionisio Fernández tras el incendio. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Esta es su casa en la que vivía junto a su familia -su mujer y sus dos hijos- desde hace 22 años, y después de perderlo todo -también sus recuerdos reducidos a cenizas- relativiza porque no le queda otra: “A las cosas que le den por saco, mientras lo contemos, que le den por saco, no pasa nada", se resigna.
La imagen de su casa impacta. Prácticamente no queda nada, todo el interior ha sido calcinado, la casa se ha venido abajo, la puerta de entrada y el jardín también está calcinado.
Por eso, dentro de la desgracia y de la gravedad de perder su hogar, prioriza “estar vivo” y saca fuerzas de donde no las hay entre suspiros y lanza un: "Volveremos a empezar", asegura a EL ESPAÑOL.
Dionisio Fernández en la puerta de la que fue su casa. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Aunque sus sueños se han truncado por culpa de este incendio que ha sido el peor de la historia de España. Él junto a su familia pensaban hacer en el terreno otra casa, pero "visto lo visto, no es muy buena idea", lamenta con una profunda tristeza.
"No es muy agradable ver esto, pero bueno, aguantaremos el tirón", cuenta. Y, es que, toda su vida se ha quedado reducida a cenizas. Ahora explica que están viviendo en casa de una sobrina, pero luego "ya se verá", suspira. Solo le queda ir viviendo "día a día".
Recuerda que el día que les dieron la orden de evacuación se querían quedar porque "sabíamos que no hay nadie para apagar el fuego".
Las inmediaciones de la urbanización "El Morro" calcinadas. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Por eso, este vecino critica la gestión y lamenta que “no hayan limpiado todo el monte bien antes y que no tengan medios o efectivos para poder hacer frente a un incendio como este”.
“Nos echaron para que no viésemos la incompetencia que tienen”, denuncia indignado Fernández. Para él a los políticos "no les importa nada".
Ahora le toca empezar de nuevo, volver a poner literalmente los cimientos de una nueva casa en la que vivir.
Pero, haciendo un repaso a su propiedad lamenta que "ahora mismo todo sea un desierto, se quitan las ganas de hacer nada aquí". Por eso, piensa que empezará rehacer su vida "en cualquier sitio menos aquí".
Al final toda su propiedad ha desaparecido en unos días y ahora solo les queda esperar a los seguros y a que lleguen las ayudas por parte del Gobierno para dar el empujón que necesitan.
Una de las viviendas quemadas en el incendio. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Un poco más abajo de la calle en Avenida de los Pinos 179, en la puerta de una casa están unos vecinos hablando entre ellos mientras comentan la desgracia. Son rostros abatidos y gestos de apoyo entre los vecinos.
Ahí frente a la casa de Felipe, están sus tres hijos: Ismael, Rubén y Jonatan Rodríguez Campoy. Estos tres hermanos se han acercado para ver en qué estado ha quedado su hogar, el de su familia.
Ismael, Rubén y Jonatan en la puerta de casa de su padre. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Es el primer día que pueden entrar y se han encontrado con una escena devastadora. El incendio les ha arrebatado la casa de su padre donde han acumulado muchos recuerdos de toda una vida.
"Después de pasar cinco días sin saber cómo estaba esto, hemos llegado y no le ha quedado nada, ni unos calcetines. Nada", se apena.
"Es muy fuerte perder tu casa, porque en este caso no es segunda residencia, es su casa habitual", explican. El fuego ha devorado todo, el tejado está doblado en el suelo, los barrotes de la ventana están derretidos y solo quedan algunas partes y casi toda la vivienda está calcinada.
El interior de casa de los Rodríguez Campoy. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
"Hay que entrar con cuidado porque se nos puede caer encima", advierten a EL ESPAÑOL.
Pero al ir viendo la casa se dan cuenta de que hay restos de "manchas azules" y eso significa que "entraron los bomberos para contener el fuego", algo que agradecen enormemente porque tienen varias propiedades juntas y se ha podido salvar parte de ellas.
Dentro de toda la gravedad y del sufrimiento que llevan dentro todavía les queda fuerzaspara poder bromear porque en mitad de la desgracia, no pueden derrumbarse todo el rato y van a coger los 19 huevos que han puesto estos días sus gallinas que han sobrevivido al incendio.
Al final, la mujer de uno de ellos que también está en las inmediaciones de la casa explica que después de todo, "relativizas y piensas Felipe está bien, la prima está bien, que le den por culo a la casa, pero es toda una vida".
"Da una pena y una angustia verlo enorme, lo peor que ahora entran y roban", se aqueja.
Lo único que se ha salvado es la chimenea que es de hierro fundido: "Esto es un maldito desastre, mi padre no puede ni verlo", cuenta uno de los hijos.
"Parece una bomba nuclear"
Esta urbanización tristemente es la más afectada por el cruento incendio.
Ahora tratan de recomponerse respirando el humo que se impregna en los pulmones e inunda el ambiente. De momento, no tienen luz ni agua en algunos puntos.
Araceli González junto con su hijo. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Por eso, aunque han vuelto no pueden hacer nada más que ver el estado de sus viviendas y volver a irse hasta que puedan volver a recomponerlas, pero "ya no será este verano, habrá que esperar al que viene", explica Araceli González a EL ESPAÑOL.
A Araceli le da "muchísima pena ver todo esto", pero esta no es su casa habitual, es su segunda vivienda. Por eso, se compadece de los vecinos que conoce que les ha pasado algo parecido y "es su casa habitual".
La casa de Araceli tras ser arrasada por el fuego. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
De su propiedad que tenía dos viviendas, se ha calcinado una al completo, la otra ha sobrevivido. Pero el taller en el que trabajaba su marido está calcinado, también los columpios de los niños y el jardín. Ver todo esto "impacta" y su marido está "destrozado".
"Parece que ha caído una bomba nuclear", espeta su hijo Alberto Sánchez. Reconocen que sabían que su casa había sido afectada porque los vecinos habían mandado algún vídeo, pero "no pensábamos que esto iba a estar así". Creían que "se habría salvado alguna parte", explican.
Un golpe para toda la familia
Prácticamente en casi todas las calles hay afectados con casas quemadas -total o parcialmente- o con los jardines calcinados.
Fernando Martínez, es uno de ellos. Vive en la calle del Roble, 80 y lleva desde 1982 yendo a este pueblo, a Navas del Rey junto a sus padres.
Fernando Martínez en la puerta de su casa. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Recuerda que antes de que ellos fuesen ya había habido un incendio, pero desde entonces no había ocurrido una catástrofe de estas características.
Toda su familia está afectada por el incendio. En esta calle vive habitualmente su hermana en una casa que se ha calcinado y "solo quedan las paredes, el fuego se lo ha comido todo". Una situación que es "un palo bastante serio".
Viviendas arrasadas por el incendio en Navas del Rey. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
"Es muy duro para toda la familia porque era la casa de mis padres de toda la vida donde me he criado", relata Martínez quien explica que cuando sus padres decidieron vender la casa la compró ella.
En esta calle han tenido "mala suerte" porque de once viviendas que hay "cinco han caído".
La devastación tras el incendio de la Sierra Oeste de Madrid. Rodrigo Mínguez Navas del Rey
Así, en mitad de la tragedia los vecinos de "El Morro" tratan de recomponerse y de sacar fuerzas de donde pueden para volver a reconstruir sus vidas que han sido devastadas por el fuego. Un desastre natural que les ha obligado a muchos a volver a empezar de cero.