Las iniciativas de la UE y de la OTAN, y de los gobiernos de los países de estas organizaciones, entre ellos España, han sido escasas e insuficientes, cuando no erróneas
Regala esta noticia Rebeldes tuareg del Frente de Liberación de Azawad viajan en la parte trasera de camionetas en Kidal. (Afp) 03/05/2026 a las 00:01h.Las consideraciones políticas ignorantes de lo que significa realmente la amenaza del Sahel, la reorganización terrorista en unos países del norte de África como Malí, ... Chad, Burkina Fasso y Níger, deben cambiar con urgencia para adoptar las medidas imprescindibles para afrontar este grave riesgo.
Rusia pretende sustituir a Francia y a la Unión Europea tras propiciar en estos países golpes de estado de militares bajo su influencia con la promesa de protegerles de la violencia terrorista y garantizarles estabilidad y seguridad. No ha sido así. Los mercenarios de Wagner con su brutalidad y la extrema violencia en diversas aldeas de Malí, por ejemplo, se convirtieron en el Africa Corps del Ministerio de Defensa ruso más prudentes pero contraproducentes e ineficaces frente a los terroristas afines a Al Qaeda y al Daesh y a los tuaregs, aliados en un acuerdo contranatura condenado a generar más violencia en la región.
El objetivo es lograr desestabilizar a estos países del Sahel con la mirada puesta más al norte, en Mauritania, Libia, Túnez, Argelia y Marruecos, y, poder llegar a Europa. Tras ser derrotados que no totalmente desalojados de Siria e Irak, los terroristas encontraron en el Sahel el lugar donde reorganizarse y proclamar su nuevo Califato.
El Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), tentáculo de Al Qaeda en Malí, después de los golpes asestados con el asesinato del ministro de Defensa en Bamako, y la rendición rusa en Kidal, publica un comunicado en francés en el que piden apoyo a todos en Malí para acabar con la Junta militar prorusa en el poder e implantar la Sharia, la ley islámica.
La UE tarda en reaccionar. Lo ha hecho desde hace tiempo el rey de Marruecos, Mohamed VI, con la iniciativa atlántica para que los países del Sahel utilicen sus puertos atlánticos para comercializar sus productos, desarrollar su economía, crear puestos de trabajo y fortalecer sus instituciones para ser capaces de luchar y acabar con los terroristas y evitar injerencias externas nocivas.
Esta grave situación es uno de los motivos relevantes de la necesidad de lograr, lo antes posible, una solución para el Sáhara marroquí y recuperar el entendimiento entre Argelia y Marruecos, como ha ofrecido Mohamed VI en numerosas ocasiones.
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