Desde que tomó posesión como presidente de la Generalitat, Salvador Illa se impuso un ritmo frenético de actividad, tomando sobre sus espaldas el peso de la gestión del Govern y desplegando una agenda de alto contenido simbólico con la que colmar el título de Molt Honorable. Con un estilo netamente presidencialista, Illa ha logrado consolidar su figura y eclipsar en cierto modo sus dificultades para gobernar: carece de mayoría, sus socios le aprietan y no tiene Presupuestos.
Casi dos años después de asumir el cargo, su cuerpo le ha dicho que tiene que parar. Una extraña y grave infección ósea -los médicos del hospital Vall d'Hebron han sido transparentes y claros- le ha tenido casi dos semanas en el hospital. Seguirá el tratamiento de baja en su casa varias semanas más.
En la cama del hospital le pilló al presidente catalán el estallido de la mayor crisis de gestión hasta la fecha, la crisis de Rodalies, primero con un accidente en el que falleció un maquinista y después con el caos en el servicio durante varios días. Una pesadilla, sobre todo para los miles de usuarios, que ha llevado al máximo el enfado de los catalanes que dependen de ese medio de transporte para su vida. Y una pesadilla también para quienes han debido sustituir al president. «Ha sido una crisis en un momento muy complejo, teniendo que suplir al president. No fue una crisis de un día, fue una semana y cada día pasaba algo, nos enfrentábamos a un problema distinto, pero la responsabilidad exige hacerte cargo de todo eso y ponerle soluciones», señalan fuentes de la Generalitat.
La crisis de Rodalies amenazó con un desencuentro entre la Generalitat -PSC- y el Gobierno central, el PSOE, el ministerio de Transportes y Renfe. A pesar de las denuncias del Gobierno catalán contra Renfe y Adif, que se saldaron con la destitución de los responsables de esas compañías en Cataluña, el desencuentro del PSC y el PSOE ha sido «poco relevante, una escaramuza», según fuentes de ambos partidos. «No hay ninguna preocupación en el Gobierno, es normal que el PSC haya subido el tono, la gente en Cataluña está muy harta desde hace muchos años», señalan en Moncloa.
Amistad singular
La crisis se considera encauzada. El Govern también coincide: «Los anteriores Gobiernos solían echar la culpa a Madrid cuando tenían que hacer frente a una crisis, en este caso, la coordinación entre ambos gobiernos ha funcionado bien, hemos encontrado una colaboración total y un diagnóstico compartido». El conseller Albert Dalmau, en funciones de president, ha hablado a diario con el ministro Puente y desde el hospital, Illa también se puso a disposición. El presidente de la Generalitat ha depositado confianza plena en Dalmau y la consellera de Territorio, Silvia Paneque, ahora sometida a presión por Junts y ERC.
El asunto se considera encauzado. «El pacto y la singular amistad que une a Pedro Sánchez y Salvador Illa, explica la ausencia de tensión en las relaciones de la Generalitat y el Gobierno. La interlocución entre los dos y también las gestiones de Óscar Puente, impidieron que el desacuerdo fuera más allá», aseguran fuentes de los dos partidos.«No creemos que hay un enfado del PSC con el Gobierno de España, hay una frustración colectiva con el transporte de Rodalies y mucho malestar ciudadano, y debemos trabajar para solucionarlo. Hay mucho malestar y frustración. La Generalitat tiene que quejarse de que el servicio no se esté prestando. Lo tenemos que entender», señalan fuentes de Moncloa. No obstante, el PSC señala que la crisis de Rodalies ha demostrado fallos en los mecanismos de coordinación del Ministerio de Transportes». La destitución de los dos altos cargos de Renfe y Adif ha servido como pararrayos de las responsabilidades políticas.
La dependencia mutua de Sánchez e Illa -el presidente del Gobierno lo es por los excelentes resultados en Cataluña y por el apoyo de las fuerzas independentistas- ha sido subrayado estos días por algunos medios catalanes para exigir soluciones a Sánchez en un tono más crítico que de costumbre.
El pleno del Ayuntamiento de Barcelona reprobó al Gobierno catalán por el caos en Rodalies con el voto de Junts, ERC y los Comunes. La tensión política en Cataluña sin embargo, no preocupa gran cosa ni al ministro Puente ni al Gobierno. Las fuentes consultadas muestran comprensión hacia las petición de dimisión del titular de Transportes formulada por ERC en su comparecencia en el Senado. El partido que lidera Oriol Junqueras, según fuentes del Gobierno, ha pedido la dimisión de Puente «con la boca pequeña». «ERC está muy presionado por Junts, pero es un partido responsable que sabe perfectamente que el mal servicio de Rodalies no es culpa de quienes gobiernan ahora».
Aragón, por el camino de Extremadura
Los medios de comunicación aragoneses están apreciando que la campaña electoral para el 8-F transcurre con poca tensión. A una semana de las elecciones autonómicas, el PP pugna por un resultado que les permita gobernar en solitario, el PSOE intenta quedarse no muy lejos de la marca del fallecido Lambán, y los minoritarios -regionalistas y de izquierdas- quieren repetir su representación. El debate a 8 en TVE dejó negro sobre blanco que no existe diferencia alguna de fondo entre las tres listas de izquierdas: Podemos, Izquierda Unida y Chunta. Los sondeos siguen sin reflejar una mayoría suficiente del PP como para prescindir de Vox, el único partido claramente al alza en este maratón electoral que acabará en las andaluzas de junio. Ha pasado mes y medio desde las elecciones de Extremadura y su Gobierno sigue en el aire porque el PP y Vox no se ponen de acuerdo para la investidura de María Guardiola. Hay riesgo de que eso pueda ocurrir también en Aragón.