Acostumbramos a pensar en la geografía como un lienzo estático, inmutable ante el paso de nuestras cortas vidas; sin embargo, cuando la ciencia cartográfica nos permite asomarnos a una ventana de varios siglos de antigüedad, la realidad es muy distinta. Y es muy diferente porque la costa se mueve y cambia, teniendo en España un gran ejemplo en la Bahía de Cádiz, que ha sufrido una metamorfosis fascinante en los últimos siglos, y el secreto para entenderla reside en un prodigio técnico y científico fechado en 1789.
Cómo se ve. No tenemos (de momento) una máquina del tiempo para dar marcha atrás en nuestra historia, pero sí que contamos con documentos históricos que hacen casi el mismo efecto. Uno de los últimos analizados ha sido el plano del puerto de Cádiz, una carta náutica que documenta con un detalle obsesivo cómo era esta región hace más de 230 años.
En Xataka
Nos estamos quedando sin playas en el planeta. Y no nos damos cuenta porque las están rellenando a un precio indecente
Un 'Google Maps'. Para entender el valor de este documento, hay que viajar hasta el periodo comprendido entre 1783 y 1788. En plena Ilustración, la necesidad de controlar las vitales rutas atlánticas exigía dejar atrás los mapas aproximados y abrazar el rigor científico para ser mucho más exactos. Aquí fue el brigadier de la Real Armada Vicente Tofiño de San Miguel, entonces director de las Academias de Guardias Marinas, quien orquestó el espectacular Atlas Marítimo de España.
El plano de Cádiz, que es una de las 47 láminas que componen este atlas, es una obra maestra de la ingeniería hidrográfica de la época. Delineado por el cartógrafo Felipe Bauzá y grabado por Fernando Selma, este mapa de 56,5 x 87 cm y montado sobre tela muestra la cartografía de la costa desde Rota hasta el río Sancti Petri con una escala 1:30.000.
Qué lo hace especial. No es solo su estética, sino los datos que contiene al integrar topónimos precisos, la ubicación exacta de las históricas salinas, los arsenales militares e incluso detallados datos batimétricos mediados en "brazas castellanas". Y con esta base, y tras compararlo con la realidad del presente, podemos saber cómo ha cambiado un terreno en este transcurso de tiempo.
La amenaza de la sedimentación. Ya desde 1726 la acumulación de sedimentos era un dolor de cabeza para el tráfico marítimo en Cádiz como hoy. La comparación cartográfica muestra cómo las corrientes y la desembocadura de los ríos han ido rellenando partes de la bahía, alterando el calado natural y forzando a reconfigurar las zonas portuarias a lo largo de los siglos XIX y XX.
Las salinas históricas. En 1789, el mapa muestra una vasta e intrincada red de salinas que dominaban el paisaje, un motor económico crucial en la época puesto que el valor de la sal era muy alto. Pero esto ha quedado en el pasado, puesto que la expansión urbana de municipios como Puerto Real y la industrialización ha devorado estas salinas.
En Xataka
Matalascañas es el ejemplo de un fallo gordo de la arquitectura: pensar que la playa de tu infancia iba a ser como la recuerdas
El perfil costero. En este caso, las comparaciones entre el pasado y el presente nos muestran cómo la línea de costa ha avanzado y retrocedido. De esta manera, zonas que antes eran esteros o marismas hoy son tierra firme o infraestructuras portuarias que le hemos ganado al mar, demostrando la intensa huella que deja el hombre en el entorno.
Cualquiera puede verlo. Afortunadamente, este pedazo de historia tecnológica ya no está confinado a vitrinas inaccesibles, puesto que el Instituto Geográfico Nacional lo tiene disponible para descargar en su cartoteca con el objetivo de que cualquier investigador pueda acceder a visualizarlo y sacar conclusiones como estas que vemos hoy.
Imágenes | Nerea García IGN
En Xataka | Uno de los puentes más imponentes de Europa está en Cádiz, tiene un tramo de quita y pon y el mayor vano de España
-
La noticia
La Armada cartografió Cádiz a mano hace 230 años con una precisión enfermiza. Hoy nos sirve para ver cómo ha cambiado
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
.
La Armada cartografió Cádiz a mano hace 230 años con una precisión enfermiza. Hoy nos sirve para ver cómo ha cambiado
El cambio en el litoral o en las salinas es alguna de las evidencias que nos deja esta carta náutica
Acostumbramos a pensar en la geografía como un lienzo estático, inmutable ante el paso de nuestras cortas vidas; sin embargo, cuando la ciencia cartográfica nos permite asomarnos a una ventana de varios siglos de antigüedad, la realidad es muy distinta. Y es muy diferente porque la costa se mueve y cambia, teniendo en España un gran ejemplo en la Bahía de Cádiz, que ha sufrido una metamorfosis fascinante en los últimos siglos, y el secreto para entenderla reside en un prodigio técnico y científico fechado en 1789.
Cómo se ve. No tenemos (de momento) una máquina del tiempo para dar marcha atrás en nuestra historia, pero sí que contamos con documentos históricos que hacen casi el mismo efecto. Uno de los últimos analizados ha sido el plano del puerto de Cádiz, una carta náutica que documenta con un detalle obsesivo cómo era esta región hace más de 230 años.
Un 'Google Maps'. Para entender el valor de este documento, hay que viajar hasta el periodo comprendido entre 1783 y 1788. En plena Ilustración, la necesidad de controlar las vitales rutas atlánticas exigía dejar atrás los mapas aproximados y abrazar el rigor científico para ser mucho más exactos. Aquí fue el brigadier de la Real Armada Vicente Tofiño de San Miguel, entonces director de las Academias de Guardias Marinas, quien orquestó el espectacular Atlas Marítimo de España.
El plano de Cádiz, que es una de las 47 láminas que componen este atlas, es una obra maestra de la ingeniería hidrográfica de la época. Delineado por el cartógrafo Felipe Bauzá y grabado por Fernando Selma, este mapa de 56,5 x 87 cm y montado sobre tela muestra la cartografía de la costa desde Rota hasta el río Sancti Petri con una escala 1:30.000.
Qué lo hace especial. No es solo su estética, sino los datos que contiene al integrar topónimos precisos, la ubicación exacta de las históricas salinas, los arsenales militares e incluso detallados datos batimétricos mediados en "brazas castellanas". Y con esta base, y tras compararlo con la realidad del presente, podemos saber cómo ha cambiado un terreno en este transcurso de tiempo.
La amenaza de la sedimentación. Ya desde 1726 la acumulación de sedimentos era un dolor de cabeza para el tráfico marítimo en Cádiz como hoy. La comparación cartográfica muestra cómo las corrientes y la desembocadura de los ríos han ido rellenando partes de la bahía, alterando el calado natural y forzando a reconfigurar las zonas portuarias a lo largo de los siglos XIX y XX.
Las salinas históricas. En 1789, el mapa muestra una vasta e intrincada red de salinas que dominaban el paisaje, un motor económico crucial en la época puesto que el valor de la sal era muy alto. Pero esto ha quedado en el pasado, puesto que la expansión urbana de municipios como Puerto Real y la industrialización ha devorado estas salinas.
El perfil costero. En este caso, las comparaciones entre el pasado y el presente nos muestran cómo la línea de costa ha avanzado y retrocedido. De esta manera, zonas que antes eran esteros o marismas hoy son tierra firme o infraestructuras portuarias que le hemos ganado al mar, demostrando la intensa huella que deja el hombre en el entorno.
Cualquiera puede verlo. Afortunadamente, este pedazo de historia tecnológica ya no está confinado a vitrinas inaccesibles, puesto que el Instituto Geográfico Nacional lo tiene disponible para descargar en su cartoteca con el objetivo de que cualquier investigador pueda acceder a visualizarlo y sacar conclusiones como estas que vemos hoy.