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«La audiencia reconoce lo bueno y lo auténtico»

«La audiencia reconoce lo bueno y lo auténtico»
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Experta en detectar el talento, apuesta por «gente antialgoritmo, sin pose, que comunica desde las tripas»

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Celia Montalbán, en Madrid Virginia Carrasco

Celia Montalbán

'Showrunner' «La audiencia reconoce lo bueno y lo auténtico»

Vermú de domingo ·

Experta en detectar el talento, apuesta por «gente antialgoritmo, sin pose, que comunica desde las tripas»

Rosa Palo

Domingo, 8 de marzo 2026, 00:26

... cosa va de eso, de talento: del propio anda sobrada, y el ajeno es capaz de descubrirlo y catapultarlo a nivel nacional. Para demostrarlo, ahí están Soy una pringada, la Pija y la Quinqui, Carolina Iglesias, Victoria Martín, Sergio Bezos o Inés Hernand, figuras a las que Montalbán dio su primera oportunidad profesional. De Murcia y «de barrio», lleva más de media vida en Madrid, y allí ha desarrollado una larga carrera en radio, televisión e internet pasando por diferentes puestos de creación de programas. Hoy, desde la productora Dollhouse, diseña formatos audiovisuales innovadores y atrevidos. Donde Montalbán pone el ojo, pone la bala.

-¿Qué tiene que tener alguien para que usted le eche el ojo?

-Pues mucha verdad. Tiene que ser alguien un poco antialgoritmo, que no esté tan pendiente de lo que es tendencia o de lo que hay que hacer para subir un buen 'reel' a Instagram. Y que sea muy auténtico, que no tenga ninguna pose, que comunique desde las tripas. También me gusta mucho la gente que tiene un universo propio, como Soy una pringada; gente que conecta con la cultura pop y con el 'mainstream', pero desde un sitio muy personal.

-Usted ya se ocupa de darles a conocer.

-Yo solamente soy un canal: por un lado, tengo este gusto por el contenido más alternativo, pero, por mi puesto y por mi trabajo, tengo acceso a ventanas 'mainstream'. Y estoy convencida de que la audiencia reconoce lo bueno, lo auténtico, el contenido de calidad.

-¿Cómo se mantiene al día de las tendencias audiovisuales? Porque hay una saturación.

-Sí, sin duda, y a veces me agoto. Supongo que es una mezcla de años de experiencia y de una cosa muy intuitiva, de tripas: cuando me preguntan por qué tengo tan buen ojo, siempre respondo «porque soy de Murcia». Lo digo como de broma, pero no, es que yo mantengo mucho la mirada del público.

-Y de barrio.

-Total. Yo veo algo y sé que me puedo sentar con mi madre a verlo, que nos echamos unas risas. Esa intuición no la he perdido, y diferencio lo que es flor de un día de gente que pueda tener recorrido, que no es tanta. Además, tengo compañeros de trabajo más nativos de redes, gente joven y con gustos muy distintos que me pasan cosas y me hacen un poco de filtro. Pero también veo que el contenido está cada vez más dividido en nichos. Eso me da un poquito de pavor, porque el audiovisual, la tele, la cultura pop, son un conector social, y esto se está resquebrajando mucho.

-¿Les pregunta a sus hijos?

-Por supuesto. Tengo una de 16 y otro de 13, y los llevo fritos, a ellos, a sus amigos y a todo el mundo. Mi universo es muy variado y mantengo relaciones con grupos superdistintos a los que les pregunto todo el tiempo.

-¿Nuestra generación mira a los jóvenes con demasiada condescendencia?

-Sí, y me da mucha rabia eso de la 'generación de cristal'. No: es gente muy fuerte y que está haciendo cambios sociales profundos e interesantes. Tienen más sentimiento asociativo, son activistas. Y yo no sé si te pasaba a ti, pero para mí el trabajo era lo más importante, lo que me definía, y jamás preguntaba ni por el horario ni cuánto iba a cobrar porque era como vergonzoso. Pues eso lo están cambiando, y me parece revolucionario. Mi trabajo no es mi vida, sino una herramienta.

-Pero usted ha trabajado mucho, tanto en televisión como en radio. A la SER llegó después de mandarle al jefe de programas una oreja de plástico envasada al vacío. «Te vamos a comer la oreja», ponía.

-Ja, ja, ja. Eso fue fruto de la desesperación: dos compañeros y yo queríamos trabajar en la radio, y pensamos en hacer algo que llamara la atención. Compré la oreja en Disfraces Paco, se la llevamos a un carnicero para que la envasara al vacío y se la enviamos al jefe de programas: «No sé qué hacer con vosotros, pero os voy a presentar a Toni Garrido, que tiene un poco vuestro rollo, a ver si podéis trabajar ahí en algo», nos dijo. Y Toni nos llamó, nos contrató y ahí empezó una carrera muy larga en la radio y muy bonita.

-También empezó una relación. ¿Hablan usted y Toni Garrido de algo que no sea trabajo?

-Lo tenemos bien parcelado. Inevitablemente, a veces el trabajo se cuela en alguna conversación, pero eso pasa en cualquier pareja que se dedique a algo parecido.

-¿Qué programa le gustaría hacer que fuera políticamente incorrecto?

-Pues un programa de 'sketches', pero político y un poco salvaje. Me encantaría.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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