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La bomba tectónica de 126 años que estalló en 39 segundos: San Sebastián y Boconó, las fallas de origen del sismo en Venezuela

La bomba tectónica de 126 años que estalló en 39 segundos: San Sebastián y Boconó, las fallas de origen del sismo en Venezuela
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El país es una región de elevado riesgo sísmico, como demuestra que en los últimos 60 años hayan fallecido al menos 506 personas por 'sólo' tres seísmos. Más información: Las claves del terremoto de Venezuela: doblete sísmico, 10 km de profundidad y potencia liberada tras más de 100 años

Los dos terremotos han sucedido entre dos fallas que llevaban sin estar activas desde 1900. Diseño: Arte EE

Ciencia La bomba tectónica de 126 años que estalló en 39 segundos: San Sebastián y Boconó, las fallas de origen del sismo en Venezuela

El país es una región de elevado riesgo sísmico, como demuestra que en los últimos 60 años hayan fallecido al menos 506 personas por 'sólo' tres seísmos.

Más información: Las claves del terremoto de Venezuela: doblete sísmico, 10 km de profundidad y potencia liberada tras más de 100 años

Publicada 26 junio 2026 04:24h Las claves

Las claves Generado con IA

Venezuela ha sufrido uno de los peores terremotos de su historia, en el que han fallecido al menos 188 personas. Este doblete sísmico (dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 con 39 segundos de diferencia) es el más grave en el país desde el registrado en 1997, el cual causó 73 muertes.

Tres décadas antes, tuvo lugar en las proximidades de Caracas otro seísmo de magnitud 7,0 con 245 fallecidos. En total, en el país han perdido la vida 506 personas en las últimas seis décadas a consecuencia de 'sólo' tres terremotos (si se cuenta el sucedido este miércoles como uno).

Venezuela se considera una región de alto riesgo sísmico debido a su ubicación, puesto que se encuentra próximo a la placa tectónica del Caribe y la de Sudamérica. El contacto entre ambas se produce de manera lateral; es decir, se deslizan horizontalmente en direcciones paralelas pero opuestas.

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En el límite entre la placa del Caribe y la de Sudamérica aparecen las fallas de San Sebastián y la de Boconó, donde se han producido los dos terremotos. Esta zona llevaba sin estar activa 126 años, por lo que en 39 segundos se ha liberado la energía tectónica acumulada durante todo este tiempo.

Un acumulador de energía

En la zona del sismo, explica a EL ESPAÑOL el investigador de la Universidad de Granada Daniel Stich, la placa del Caribe se desplaza hacia el este con respecto a la de Sudamérica a una velocidad de aproximadamente 20 milímetros por año.

El problema en sí no es que las placas se muevan a esta velocidad anual, sino que las fallas de Boconó y la de San Sebastián estaban bloqueadas por la fricción y no permitían que este movimiento se produjera en la superficie.

La tierra quería moverse 2,5 metros (resultado de los 20 mm desde el último gran terremoto en 1900) hacia el este, pero la roca se lo impedía. La energía que se ha almacenado es lo que ha estado alimentando esta bomba tectónica.

La falla de Boconó, que atraviesa los Andes, cuenta con más de 500 kilómetros de longitud y se considera la deformación más importante del país. Fue, de hecho, la causante de un terremoto que dejó cerca de 30.000 muertos en 1812.

Al contrario de lo que sucede en la anterior, la de San Sebastián se caracteriza por acumular energía de una forma más lenta. Aun así, cuando la tensión acumulada cede, el impacto es elevado porque está ubicada en una zona densamente poblada.

En Venezuela, se calcula que alrededor del 80% de su población vive en zonas de elevado riesgo sísmico. Y es que el norte y la parte occidental, que concentran la mayoría de los habitantes de este país, se encuentran ubicados justo en la frontera entre la placa del Caribe y la de Sudamérica.

Según el nivel de intensidad que han recibido, las poblaciones más afectadas han sido Puerto Cabello, Catia La Mar y Ocumare. Entre las tres suman casi un millón de habitantes.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) estima, con un 42% de probabilidad, que podría haber entre 10.000 y 100.000 muertos. El número de muertos, según las últimas cifras oficiales, asciende a 188.

No obstante, el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, informó este jueves que hay 1.520 personas heridas ingresadas en hospitales y más de 200 personas que siguen vivas pero atrapadas entre los escombros.

En el último siglo, el seísmo que causó un mayor número de fallecidos fue el de 1929: un terremoto de magnitud 6,9 en el que perdieron la vida alrededor de 800 personas. En 1950, un terremoto de magnitud 6,8 en la ciudad de El Tocuyo dejó un centenar de fallecidos.

El terremoto de 1997 dejó 73 muertos y cientos de heridos. En la última década se han producido otros seísmos en el país, pero no causaron víctimas como sí ha sucedido en esta ocasión.

Uno de los principales motivos por los que estos dos temblores han causado tanto daño es la profundidad a la que se han sucedido. El primero de ellos, según el USGS, se dio a 20 kilómetros de profundidad, mientras que el segundo fue a 10 km.

Los terremotos superficiales son tan letales porque la energía sísmica no tiene suficiente espacio ni tiempo para disiparse antes de golpear a las zonas afectadas. Además, el tipo de fricción que hay entre la placa del Caribe y la de Sudamérica suele impedir que se produzcan a grandes profundidades.

Menor profundidad, mayor gravedad

La falla de Boconó y la de San Sebastián forman parte de la zona sísmica más caliente del país, que se completa con la falla de El Pilar, responsable del terremoto que se registró en el estado de Sucre en 1997, el tercero de mayor magnitud desde principios del siglo pasado antes de que se produjera el doblete sísmico este miércoles.

Ninguno de estos dos últimos supera al que se registró en 1900, que tuvo una magnitud de 7,7. Pese a que sí que se producen sismos de esta magnitud, es cierto que no ocurren con tanta frecuencia como en países como Chile o México.

Esta menor frecuencia está relacionada sobre todo con la forma en que se mueven las placas tectónicas debajo del país. Aun así, ha habido una treintena de terremotos de magnitud 6 o superior en los últimos 126 años.

El epicentro del segundo seísmo se ha registrado a unos 6 km del primero. Lo habitual es que la separación entre ambos sea de cientos de kilómetros, y no de tan poca distancia.

No es la primera vez que en Venezuela se registran dos terremotos de forma consecutiva. Sucedió en el pasado año, aunque fue con una menor intensidad que la de este último, pues tuvieron una magnitud de 6,2 y 6,3.

El investigador del Instituto de Ciencias del Mar Héctor Perea recuerda lo ocurrido hace tres años en Turquía, que fue sacudida por dos terremotos de magnitud 7,8 y 7,5 entre los que trascurrieron apenas nueve horas.

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"Un sistema está lleno de fallas y al saltar una y liberar energía puede hacer que otra falla también salga de su nivel de fricción. Es entonces cuando se produce otro terremoto", explica.

El doblete sísmico más parecido al venezolano lo encontramos en Pakistán. En 1997, se produjeron dos terremotos de magnitud 7,0 y 6,8 con 19 segundos de diferencia.

El USGS prevé que se producirán réplicas que podrían alcanzar la magnitud 6. "Lo normal sería que no haya terremotos de magnitudes 7 en los próximos días", apunta Perea, "pero la teoría también nos dice que no puedes descartarlo".

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