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La calle de las 'ratas poni': solares abandonados y colaboración ciudadana

La calle de las 'ratas poni': solares abandonados y colaboración ciudadana
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El Ayuntamiento apercibe a los dueños de 30 parcelas para que las limpien; muchos han respondido, y los que no se enfrentan a multas y facturas por trabajos subsidiarios
La calle de las 'ratas poni': solares abandonados y colaboración ciudadana

El Ayuntamiento apercibe a los dueños de 30 parcelas para que las limpien; muchos han respondido, y los que no se enfrentan a multas y facturas por trabajos subsidiarios

Regala esta noticia Añádenos en Google Vecinos de la céntrica calle Plaza de Toros Vieja la han rebautizado para denunciar su estado. (Salvador Salas)

Ignacio Lillo

Málaga

24/05/2026 a las 00:47h.

Muchas de las quejas ciudadanas por roedores provienen de solares abandonados. Es el caso de la gran parcela que hay en la calle Plaza de ... Toros Vieja, en pleno corazón del Perchel, frente a la iglesia del Carmen, donde un vecino, cansado de verlas a diario, ha puesto un cartel renombrando la vía como «calle de las ratas poni» (en alusión a su gran tamaño).

En el edificio de Correos había un foco importante de ratas y la propiedad ha actuado tras ser apercibida por el Ayuntamiento

«Hemos hecho una campaña de apercibimientos a dueños de más de 30 solares donde había focos de ratas y muchos de ellos han hecho tratamientos». También en el edificio de Correos había un foco importante y la propiedad ha actuado. «La rata no entiende de suelo público o privado. A los propietarios primero se les apercibe, se le da un tiempo para que actúen y, de lo contrario, se abre un expediente sancionador y se actúa de manera subsidiaria». Con todo, el directivo admite que ese procedimiento es largo y prolonga el problema para los vecinos, de ahí que el Consistorio siempre intente que el titular lo haga de buena fe.

La colaboración ciudadana, clave

De hecho, esta es una de las patas de la colaboración ciudadana, que es fundamental para que los tratamientos funcionen. Francisco Castro, responsable técnico de Lokímica, empresa concesionaria de este servicio para el Ayuntamiento, advierte de que si los roedores tienen mucho alimento disponible, porque encuentran basura fuera de los contenedores, al final no pican el cebo envenenado.

Si los roedores tienen mucho alimento disponible, porque encuentran basura fuera de los contenedores, no pican el cebo

«El control de plagas no es sólo aplicar productos químicos, sino también es no alimentarlos. Si tenemos un cebo parafinado y al lado encuentra comida fresca, la rata siempre elegirá la segunda. Nos hace competencia directa a los tratamientos», advierte el técnico. La colaboración ciudadana, sobre todo mediante un tratamiento correcto de la basura es una pieza tan importante como el propio raticida.

Además, los bocadillos o dulces abandonados en los parques infantiles también explican su mayor presencia en estos puntos. «Las ratas viven normalmente en la red de saneamiento, pero cuando hay alimento en el exterior, las atrae y acuden». El experto advierte de que cuando tienen comida abundante tienden a criar más; mientras que cuando esta escasea, tienen que dedicarle más tiempo a buscar y se reproducen menos. Así, se comprende hasta qué punto es importante no dejar basura en las aceras.

Además de la programación normal que se lleva a cabo en las calles, existe otra específica y más especializada para espacios tales como mercados, colegios y edificios públicos municipales. Estas instalaciones se visitan periódicamente y se hace un diagnóstico del nivel de riesgo de infestación, en función de pistas tales como la presencia de excrementos, las sendas que dejan los animales y la orina, que desprende un olor característico.

Entonces, cuando es necesario, en los puntos críticos localizados se colocan los portacebos, que son esas cajas negras que a menudo se ven en los pasillos y aparcamientos de muchos edificios, y que contienen el veneno. En este punto, Castro hace una última llamada a la colaboración ciudadana, cuando se refiere a la «neofobia de los roedores». Estos sienten miedo a las cosas nuevas que ven, por eso no hay que manipular las cajas, para que se habitúen a verlas en el mismo sitio, «pero si se mueven, no picarán».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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