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La calma de Lagarde enfría un segundo aumento de tipos en julio

La calma de Lagarde enfría un segundo aumento de tipos en julio
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El BCE mantiene abiertas todas las opciones ante la enorme incertidumbre, pero no traslada prisa por endurecer las tasas de interés. Leer
AnálisisLa calma de Lagarde enfría un segundo aumento de los tipos de interés en julioActualizado 12 JUN. 2026 - 00:28Christine Lagarde, presidenta del BCE, y Boris Vujcic, nuevo vicepresidente del BCE.Alex KrausEXPANSION

El BCE mantiene abiertas todas las opciones ante la enorme incertidumbre, pero no traslada prisa por endurecer las tasas de interés.

El Banco Central Europeo (BCE) no está nervioso. La autoridad monetaria observa con calma la evolución de los acontecimientos que tienen al mundo entero en tensión y ajusta su política monetaria en consecuencia. Sin embargo, por el momento no teme que la inflación se le descontrole.

Christine Lagarde, presidenta del BCE, señaló ayer que el Consejo de Gobierno había optado de forma unánime por elevar el precio del dinero ante el shock de los precios de la energía derivado de la guerra de Irán. La banquera central calificó ese movimiento de "ajuste calibrado" e indicó que, si no se hubiera llevado a cabo, las proyecciones macroeconómicas habrían apuntado a una inflación alejada del objetivo incluso a medio plazo, algo que no podían tolerar.

Lagarde quiso dejar claro que la necesidad de subir los tipos de interés no supone necesariamente que el BCE haya entrado en un ciclo de alzas rápidas como el experimentado durante la última ola de inflación, cuando los precios se elevaron por encima del 10%. La presidenta del BCE descartó que la situación requiera ahora mismo movimientos contundentes aunque especificó que están "monitorizando atentamente la situación".

Tranquilidad al mercado

La calma transmitida por Lagarde ha enfriado las apuestas sobre una nueva subida de los tipos de interés que pudiera llegar ya en la reunión de julio, la siguiente en el calendario de la autoridad monetaria. La experiencia de crisis previas ha llevado a los inversores a confiar en que la presidenta del BCE hará lo que sea necesario para estabilizar la inflación.

Al mismo tiempo, creen en que si señala que es momento de extremar la vigilancia, pero no hace falta realizar movimientos contundentes, así será como obrará.

El BCE parece haber optado por un camino intermedio entre mirar hacia otro lado ante una inflación causada por factores externos y golpear a la economía con unas condiciones de financiación mucho más duras que obliguen a los precios a contenerse a costa del crecimiento. Todo apunta a que, tras haber recalibrado la política monetaria a la nueva realidad de una inflación más elevada, el BCE se dará tiempo para valorar los datos y ver cómo están calando los altos precios de la energía en el resto de productos.

Lagarde destacó que "el aumento de los precios de la energía hará que la inflación siga aumentando durante el verano y la mantendrá claramente por encima del objetivo hasta el primer semestre de 2027. Este incremento tendrá también un impacto sobre la inflación de los alimentos, los bienes y los servicios". Al mismo tiempo, destacó que "todavía no estamos viendo el efecto de segunda ronda, algo que sería atribuible en gran medida a los salarios".

La incertidumbre generalizada podría contener las negociaciones de revisión salarial pese a que algunas empresas se vean obligadas a subir los precios de venta por un encarecimiento de las materias primas. Ante la posibilidad de deterioro económico, el BCE anticipa "moderación del crecimiento de los salarios a lo largo del año".

Esa vigilancia de los salarios es otro de los motivos que invita a pensar en la cumbre monetaria del 23 de junio como una cita de transición para el BCE. En esa fecha, la institución con sede en Fráncfort contará con pocos datos más de los que ya maneja ahora, mientras que en septiembre habrá mucha más información sobre la mesa del Consejo de Gobierno.

La autoridad monetaria se deja todas las opciones abiertas, una postura flexible que se hace necesaria ante la elevada incertidumbre. Sobre todo teniendo en cuenta que la clave de la evolución de la inflación y la decisión final de subir más los tipos depende de la evolución de la guerra en Irán, un conflicto externo e impredecible.

Lagarde, además, cuenta con la importante cita del foro de bancos centrales que celebra cada año en Sintra, un evento en el que realiza varias intervenciones. De ser necesario, la congregación en Portugal podrían servir de excusa para modular las expectativas del mercado, como ya ha ocurrido en ediciones pasadas.

Más subidas de tipos

Pero que las subidas de los tipos de interés no se den de forma apresurada en reuniones consecutivas no quiere decir que los banqueros centrales europeos consideren que la situación quede zanjada con el alza de 25 puntos básicos de ayer. Las proyecciones de inflación contemplan -para todos los escenarios valorados- entre una y dos subidas del precio del dinero más para este año.

Teniendo en cuenta que el BCE camina sobre el alambre a la hora de cumplir en el largo plazo con su objetivo de inflación del 2%, cumplir con el endurecimiento de la política monetaria que las proyecciones toman como dado parece una absoluta necesidad.

Con la misma contundencia con la que enfatizó que no necesariamente se entraba en un ciclo de subidas de tipos, Lagarde también defendió que el alza del precio del dinero "no es preventiva ni por seguridad". El BCE ha subido los tipos de interés porque la evolución de la inflación ha empeorado y volverá a hacerlo sin dudar en caso de que siga alejándose del objetivo marcado en su mandato.

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Fuente original: Leer en Expansión
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