Hay dos realidades casi incuestionables: que casi todo es made in China y que todo ha subido de precio (menos los televisores). Sin embargo, estas dos máximas se dan la mano con el mundano mechero, ese que usamos encender las velas de cumpleaños, la barbacoa o hasta un cigarro... para quien todavía fume hoy. Porque el grueso de la producción de los mecheros mundiales ya no es que se fabrique en China, es que se concentra en una única ciudad.
Y esa urbe ha logrado algo muy difícil: mantener el precio de un mechero en un yuan (unos 12 céntimos de euro al cambio) durante más de dos décadas.
La resistencia. Las grandes marcas como BIC, Clipper o Zippo tienen una producción localizada y más o menos diseminada: la francesa BIC tiene en Francia su planta principal para Europa, en Estados Unidos para el mercado norteamericano, para Sudamerica tiene plantas en Brasil y su gran planta de México; la catalana Clipper fabrica en España, China e India y Zippo se jacta de ser "Made in USA" en tanto en cuanto casi toda su producción está en Bradford, Pennsylvania. Da igual, son minoría absoluta.
Donde Cristo perdió el mechero. El 70% de la producción mundial está en Shaodong, una ciudad en la provincia de Hunan (China). Lo que comenzó a finales del siglo XX como una industria errante en busca de costes bajos llegó para quedarse a Shaodong, convirtiéndolo en un gigante tecnológico altamente especializado que exporta a más de 120 países.
Según Xinhua, Shaodong produce más de 100 mil millones de encendedores al año, con datos de 2023. El diario del Pueblo detalla (el periódico oficial del Comité Central del Partido Comunista de China) que en 2022 Shaodong surtió de 3.520 millones de encendedores a todo el mundo. Con este enorme volumen de producción han conseguido mantener el precio de fabricación casi estancado durante más de 20 años gracias a la automatización.
Por qué la mayoría viene de China. La respuesta corta es la economía de escala. Un mechero esencialmente requiere de piezas metálicas, plástico, gas a presión y un mecanismo de ignición, más de 30 piezas y varias técnicas como el control de la llama y la intensidad del encendido. Por pocos céntimos solo es rentable si produces millones al día en un ecosistema industrial concentrado conformado por 87 empresas donde tienes todo lo que necesitas cerca.
Yang Zhiyong, ingeniero de diseño del mayor productor local de encendedores de Shaodong sintetiza cómo ha sido la evolución: "Antes se necesitaban 1.000 trabajadores para producir un millón de encendedores manualmente, ahora con la automatización logra la misma producción con solo unas pocas personas. (...) Gracias a la automatización y a las mejoras técnicas, logramos reducir los costos al mínimo". Concretamente, de 0,1 yuanes a 0,015 yuanes. Y sí, reconoce que sus icónicos encendedores de un yuan siguen siendo lucrativos.
En Xataka
Muchos creían que el “Made in China” era sinónimo de barato y poco fiable: ahora es una etiqueta que inquieta a Occidente
Un mechero, un yuan. Los mecheros son artilugios pequeños y técnicamente simples (aunque todo tiene su secreto y su margen de mejora e innovación), pero que el precio minorista de los mecheros desechables se haya mantenido inalterable pese a la competencia y el aumento de precios de materiales y mano de obra tiene truco: la innovación industrial y la economía de escala.
En 2002 se fundó la Asociación de Encendedores Shaodong para unificar la industria, fomentar la innovación y estandarizó el precio en un enfoque colaborativo en el que todo el mundo gana. Porque los encendedores son pequeños, pero su mercado es grande.
Queda margen para sorprender e innovar. Para mantenerse a la vanguardia de la industria, la administración municipal ha creado un instituto de tecnologías de fabricación inteligente y las empresas locales están explorando nuevos mercados, especialmente en países en desarrollo. Asimismo, hay compañías que se esfuerzan en darle una vuelta al diseño del encendedor, aportando un toque funcional y cultural. De hecho, Yang explica que "Estos diseños con influencia cultural han encontrado un mercado receptivo en Europa y Asia", afirmó Yang.
Tienen un plan B. El aumento de costes de las materias primas, la competencia global y las regulaciones ambientales más estrictas puede llevar a que tarde o temprano la industria migre a otras regiones más baratas como el Sudeste Asiático. En este caso, Shaodong aspira a vender el conocimiento: el desarrollo de productos, la formación y los servicios posventa.
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Portada | Julius Drost
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La noticia
La capital mundial del mechero está en China y ha obrado un milagro: mantener intacto sus precios más de 20 años
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
La capital mundial del mechero está en China y ha obrado un milagro: mantener intacto sus precios más de 20 años
La industria mundial del encendedor tiene un epicentro muy claro: una ciudad china donde Cristo perdió el mechero
Hay dos realidades casi incuestionables: que casi todo es made in China y que todo ha subido de precio (menos los televisores). Sin embargo, estas dos máximas se dan la mano con el mundano mechero, ese que usamos encender las velas de cumpleaños, la barbacoa o hasta un cigarro... para quien todavía fume hoy. Porque el grueso de la producción de los mecheros mundiales ya no es que se fabrique en China, es que se concentra en una única ciudad.
Y esa urbe ha logrado algo muy difícil: mantener el precio de un mechero en un yuan (unos 12 céntimos de euro al cambio) durante más de dos décadas.
La resistencia. Las grandes marcas como BIC, Clipper o Zippo tienen una producción localizada y más o menos diseminada: la francesa BIC tiene en Francia su planta principal para Europa, en Estados Unidos para el mercado norteamericano, para Sudamerica tiene plantas en Brasil y su gran planta de México; la catalana Clipper fabrica en España, China e India y Zippo se jacta de ser "Made in USA" en tanto en cuanto casi toda su producción está en Bradford, Pennsylvania. Da igual, son minoría absoluta.
Donde Cristo perdió el mechero. El 70% de la producción mundial está en Shaodong, una ciudad en la provincia de Hunan (China). Lo que comenzó a finales del siglo XX como una industria errante en busca de costes bajos llegó para quedarse a Shaodong, convirtiéndolo en un gigante tecnológico altamente especializado que exporta a más de 120 países.
Según Xinhua, Shaodong produce más de 100 mil millones de encendedores al año, con datos de 2023. El diario del Pueblo detalla (el periódico oficial del Comité Central del Partido Comunista de China) que en 2022 Shaodong surtió de 3.520 millones de encendedores a todo el mundo. Con este enorme volumen de producción han conseguido mantener el precio de fabricación casi estancado durante más de 20 años gracias a la automatización.
Por qué la mayoría viene de China. La respuesta corta es la economía de escala. Un mechero esencialmente requiere de piezas metálicas, plástico, gas a presión y un mecanismo de ignición, más de 30 piezas y varias técnicas como el control de la llama y la intensidad del encendido. Por pocos céntimos solo es rentable si produces millones al día en un ecosistema industrial concentrado conformado por 87 empresas donde tienes todo lo que necesitas cerca.
Yang Zhiyong, ingeniero de diseño del mayor productor local de encendedores de Shaodong sintetiza cómo ha sido la evolución: "Antes se necesitaban 1.000 trabajadores para producir un millón de encendedores manualmente, ahora con la automatización logra la misma producción con solo unas pocas personas. (...) Gracias a la automatización y a las mejoras técnicas, logramos reducir los costos al mínimo". Concretamente, de 0,1 yuanes a 0,015 yuanes. Y sí, reconoce que sus icónicos encendedores de un yuan siguen siendo lucrativos.
Un mechero, un yuan. Los mecheros son artilugios pequeños y técnicamente simples (aunque todo tiene su secreto y su margen de mejora e innovación), pero que el precio minorista de los mecheros desechables se haya mantenido inalterable pese a la competencia y el aumento de precios de materiales y mano de obra tiene truco: la innovación industrial y la economía de escala.
En 2002 se fundó la Asociación de Encendedores Shaodong para unificar la industria, fomentar la innovación y estandarizó el precio en un enfoque colaborativo en el que todo el mundo gana. Porque los encendedores son pequeños, pero su mercado es grande.
Queda margen para sorprender e innovar. Para mantenerse a la vanguardia de la industria, la administración municipal ha creado un instituto de tecnologías de fabricación inteligente y las empresas locales están explorando nuevos mercados, especialmente en países en desarrollo. Asimismo, hay compañías que se esfuerzan en darle una vuelta al diseño del encendedor, aportando un toque funcional y cultural. De hecho, Yang explica que "Estos diseños con influencia cultural han encontrado un mercado receptivo en Europa y Asia", afirmó Yang.
Tienen un plan B. El aumento de costes de las materias primas, la competencia global y las regulaciones ambientales más estrictas puede llevar a que tarde o temprano la industria migre a otras regiones más baratas como el Sudeste Asiático. En este caso, Shaodong aspira a vender el conocimiento: el desarrollo de productos, la formación y los servicios posventa.