La princesa Mette-Marit en un acto celebrado en Oslo en enero de 2025. GTRES
Royals La Casa Real y Mette-Marit de Noruega rompen su silencio tras la filtración de los correos de la princesa y Jeffrey EpsteinEn un comunicado oficial emitido a través de sus redes sociales, la institución ha querido marcar distancias de forma tajante con la figura de Epstein.
Más información:La relación de Mette-Marit con Epstein y los 38 delitos de Marius Borg complican el futuro de la Corona noruega
Raúl Rodríguez Publicada 6 febrero 2026 14:52h Actualizada 6 febrero 2026 15:05hLa Casa Real de Noruega y la princesa Mette-Marit han roto por fin su silencio tras la publicación de una serie de correos electrónicos que evidencian la relación que mantuvo la esposa del príncipe heredero Haakon con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein.
La difusión de estos mensajes ha provocado una fuerte sacudida en la monarquía nórdica y ha obligado a palacio a reaccionar públicamente, en un momento especialmente delicado para la institución. En un comunicado oficial emitido a través de sus redes sociales, la Casa Real ha querido marcar distancias de forma tajante con la figura de Epstein y con los delitos por los que fue conocido.
“La princesa heredera se distancia firmemente de los abusos y actos criminales de Epstein. Lamenta mucho no haber comprendido antes qué tipo de persona era”, señalan desde palacio, al mismo tiempo que subrayan que Mette-Marit desea explicar lo ocurrido con más detalle. Sin embargo, aclaran que no podrá hacerlo por ahora: “La princesa heredera se encuentra en una situación muy difícil. Espera comprensión, ya que necesita tiempo para recomponerse”.
Prisión preventiva para Marius Borg, hijo de Mette-Marit, por amenazas con arma blanca antes de su juicio por violaciónVer esta publicación en InstagramUna publicación compartida de Det Norske Kongehuset (@detnorskekongehus)
Se entiende que, además del momento de exposición a causa de los correos electrónicos, Mette-Marit de Noruega está atravesando el momento más duro de su vida al ver a su primogénito, Marius Borg, en prisión provisional y en pleno juicio, acusado de 38 delitos, entre los que se incluyen los de violación a varias mujeres y malos tratos.
Como viene sucediendo de un tiempo a esta parte, el equipo de comunicación de la Familia Real noruega ha suprimido la posibilidad de que los usuarios de Instagram puedan comentar en sus publicaciones.
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Mette-Marit y Haakon en un acto en Oslo el pasado junio. Gtres
A las anteriores palabras se suma una declaración personal de la propia Mette-Marit, en la que asume su responsabilidad y pide perdón. “Deseo presentar una profunda disculpa por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante para mí pedir perdón a todos aquellos a quienes he decepcionado”, afirma la princesa heredera.
En su mensaje reconoce además que “parte del contenido de los mensajes entre Epstein y yo no representa a la persona que deseo ser” y lamenta “la situación en la que he puesto a la Casa Real, especialmente al Rey y a la Reina”.
Los correos electrónicos que han salido a la luz muestran un trato cercano y cordial entre Mette-Marit y Epstein, con intercambios de tono amable y referencias a encuentros, viajes y contactos comunes.
En ellos, la princesa, casada con el heredero al trono noruego, se interesaba por iniciativas culturales y sociales, mientras que el financiero se ofrecía como intermediario y consejero, presumiendo de su agenda internacional y de su capacidad para poner en contacto a personas influyentes.
Algunas de esas comunicaciones entre la princesa de Noruega y el magnate americano se pudieron interpretar como flirteo. En 2012, se escribieron lo siguiente: "Estoy cazando esposas. París está resultando interesante, pero prefiero a las escandinavas", dijo Epstein. La respuesta de la futura reina de Noruega fue la siguiente: "Helado. Nevó ayer. París es un buen lugar para el adulterio. Las escandinavas son mejor material de esposa. Pero, claro… ¿Quién soy yo para hablar?".
Aunque en esos mensajes no aparece ninguna referencia directa a actividades delictivas, sí reflejan una relación personal que hoy resulta profundamente incómoda para la Corona noruega, a la luz de todo lo que se supo después sobre Epstein.
Precisamente ese es el punto que subraya ahora la Casa Real: el error de juicio y la falta de comprensión, en aquel momento, sobre la verdadera naturaleza de una persona cuya figura acabaría convirtiéndose en sinónimo de uno de los mayores escándalos de abuso sexual de las últimas décadas.