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Política

La Ceuta que no duerme a base de lexatines: "Vivimos desde hace dos meses a base de lexatines"

La Ceuta que no duerme a base de lexatines: "Vivimos desde hace dos meses a base de lexatines"
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La salud mental de la población sometida a elevados niveles de angustia y estrés preocupa a los profesionales, que exigen refuerzos de personal Leer

"Yo dormía oyendo el sonido de las olas, pero hoy ya no es posible. Tengo delante de casa un botellón diario, que genera un murmullo continuo que se hace insoportable de noche. No aguanto ni el ruido ni los olores. Ni ver los furgones policiales que van de un lado a otro. Ni las hogueras ni la música de madrugada. Hace días que no voy a dormir a mi apartamento de la Playa del Trampolín porque me genera mucha ansiedad". Emilio Muñoz cuenta a EL MUNDO que prefiere pasar las noches en las tiendas de campaña que algunos vecinos han instalado en la Plaza de los Reyes a modo de protesta. Lo llaman el Trampolín chico y se levantó a las puertas de la Delegación del Gobierno central para recordarle cada día a las autoridades que en esta ciudad son muchos los que ya no pueden conciliar el sueño sin ayuda de tranquilizantes. Varios de sus compañeros de acampada lo corroboran. "Nos quieren drogados y atontados, para que nos resignemos", apunta otro de los vecinos acampado en la Plaza de los Reyes, contrario éste a que el personal se atiborre de pastillas para combatir la ansiedad.

Dos farmacias de la Gran Vía de Ceuta confirman a preguntas de EL MUNDO que han registrado una mayor demanda de relajantes desde que el 30 de julio una avalancha de inmigrantes procedentes de Marruecos burlara los controles en la frontera y alterara la vida de la ciudad: melatonina y valeriana son los recursos naturales más solicitados, pero también se demandan benzodiacepinas y medicamentos para la tensión arterial. El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Ceuta, Mario de Miguel, dice que, de momento, carecen de datos que permitan hablar de un aumento del consumo de psicofármacos, aunque corrobora que la ciudadanía está sometida a una situación sostenida de estrés que afecta al sueño e incrementa la ansiedad y la irritabilidad. En su farmacia, situada en la barriada de El Príncipe, de mayoría musulmana, no han experimentado una mayor demanda. Sí recuerda que algunas farmacias registraron, al comienzo de la crisis, un aumento de hasta el 50% de los medicamentos para la sarna. Aunque el problema parece que ha empezado a remitir a medida que los inmigrantes han tenido acceso a duchas y productos de higiene.

"Estamos llevando todo esta situación a base de lexatines. Apenas dormimos", afirma Rosa Parrado, preocupada por sus padres, que viven en El Hadú -como se conoce popularmente a la barriada de San José- ,cerca de donde se han habilitado carpas para acoger a los inmigrantes. "Me da miedo lo que pueda pasarles cuando salen a la calle". "Allí hay cientos de jóvenes que duermen cada día a la intemperie, incluso los que tienen la pulserita (en referencia a quienes sí disponen de plaza en una de las carpas habilitadas por las autoridades). Porque, como tienen una hora límite de entrada, la mayoría acaba pasando la noche en las calles para no recluirse tan temprano. Y te los encuentras tumbados en los bancos, en los parques infantiles".

La percepción de vivir en una ciudad "ocupada" contribuye a incrementar los miedos y ansiedades de los ceutíes. El municipio ha registrado un aumento de la criminalidad del 60%, según los datos facilitados esta última semana por el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Lorenzo del Río. La sensación de inseguridad responde, por tanto, a datos objetivos aunque cada ciudadano lo vive con mayor o menor angustia. "Es cierto que, de momento, las víctimas de esos delitos son los propios inmigrantes; pero eso no evita que sintamos que no estamos seguros en la calle", anota Rosa, que asegura que ver la televisión le produce mucha ansiedad: "Ayer tarde me tuve que tomar una pastilla para la tensión".

Emilio y Alba, acampados en la Plaza de los Reyes de Ceuta, para protestar ante la Delegación del Gobierno.T.L.PAVÓN

Enganchados a las noticias

"La permanente exposición a noticias relacionadas con la crisis migratoria y sus consecuencias en la ciudad eleva el cortisol e hiperactiva la amígdala, que es la región del cerebro que controla las emociones. No podemos estar todo el día enganchados a las redes o a los canales de televisión que informan 24 horas de lo que ocurre en Ceuta. Necesitamos desconexión. Porque, de lo contrario, estaremos sometiendo a nuestro organismo a una situación permanente de alerta, de estrés, que dispara la ansiedad. Para estar informados, tendría que bastar con ver un telediario al día", explica la decana del Colegio de Psicólogos de Ceuta, Dolores Cañosantos Escalante, que identifica como un "duelo" la situación emocional que atraviesa la población, porque "siente que ha perdido muchas cosas básicas en su día a día antes del 30 de julio: los paseos por la ciudad, la tranquilidad o la seguridad. "No todo el mundo va a gestionar igual sus emociones. Habrá quien sepa autorregularlas, pero la sensación de desesperación y abandono está muy extendida por la población, porque no se atisba una solución al problema a corto plazo", explica.

España -recuerda la psicóloga- ya es uno de los países con mayor consumo de benzodiacepinas. Y, por tanto, "un aumento de la dispensación de psicofármacos podría generar otros problemas a medio plazo si no se abordan los traumas de otra forma". "Por la experiencia vivida en situaciones de catástrofe, sabemos que, a medida que transcurra el tiempo, empezaremos a observar casos de estrés postraumático, que darán la cara incluso años después de lo vivido este verano. Aparecerán cuadros de ansiedad, irritabilidad, fatiga, recuerdos intrusivos, pesadillas, miedo a pasar por determinados espacios, al sonido de las sirenas o incluso a la presencia militar. Aumentará el número de casos de depresión e incluso las conductas autolíticas. Necesitamos, por tanto, un refuerzo de los profesionales de la salud mental para atender ese aumento de la demanda entre la población de Ceuta y también entre los propios profesionales que están en la primera línea de gestión de la crisis, como los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado o el personal sanitario", abunda Dolores Escalante.

El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), dependiente del Ministerio de Sanidad, anunció hace dos semanas que había puesto en marcha unos "grupos de apoyo" de salud mental para profesionales sanitarios y para el conjunto de la ciudadanía. "El equipo de Psicología del INGESA, con 6 especialistas en la actualidad, desarrolla desde el 10 de septiembre reuniones semanales (5 sesiones programadas con 25 personas en cada sesión) para ayudar a los sanitarios en la gestión emocional que esta situación ha creado a nivel profesional y personal. Se han empezado también a agendar consultas para prestar este apoyo a pacientes", según informó el INGESA a través de un comunicado de prensa.

La decana del Colegio de Psicólogos lamenta, sin embargo, que no se hayan reforzado los equipos y asegura que esos "talleres" se realizan a base de quitarle tiempo a la atención en consulta a los pacientes que llegan derivados de los médicos de familias. La ratio de profesionales de la salud mental por habitante ya era la mitad que en el conjunto de España antes de la crisis. La demanda en consultas privadas también se ha disparado. "Si antes ya teníamos listas de espera, imagínese ahora", explica Dolores Escalante, que añade que hay muchas personas que no se pueden pagar una terapia privada.

El Colegio de Psicólogos está elaborando un estudio para evaluar la situación de estrés de la población de Ceuta: "Queremos conocer a qué nos enfrentamos. Y esa información no la va a dar el INGESA porque, de constatarse esa realidad, tendría que reconocer que los recursos son insuficientes para atender el incremento de la demanda".

Refuerzos pide también el secretario del Colegio de Médicos de Ceuta, Abdelghani El Amrani El Marini El Haddad: "Nosotros también estamos a base de tilas y las bajas entre el personal sanitario empiezan ya a mermar los equipos, aunque el INGESA sigue empeñado en negar la evidencia", explica. "Claro que se ha disparado el número de cuadros de ansiedad", añade, entre los médicos y entre la población en general.

Preocupa igualmente la salud mental de la población infantil: "No podemos sobreprotegerlos, dejándolos al margen del duelo y no dándoles la información que necesitan. Pero tampoco podemos transmitirles nuestra ansiedad y nuestros miedos. El niño entiende la vida en función de la mirada de su entorno adulto", explica la decana. El Colegio de Psicólogos de Ceuta ha empezado a ofrecer charlas en los colegios, en virtud de un convenio firmado con el Gobierno de la ciudad autónoma, en los que se está abordando la situación con los alumnos.

Juegos de cartas para pasar la noche en el interior de una chabola del Trampolín.MARCOS MORENO

Una noche asomado al Trampolín

La terraza del apartamento de Emilio Muñoz es un observatorio magnífico de lo que cada noche ocurre en el Trampolín. En la línea del horizonte hay grandes mercantes fondeados en las aguas del océano con sus luces encendidas. A escasos cincuenta metros de la entrada del edificio, donde antes había una playa hoy hay un poblado chabolista que hierve de actividad durante toda la noche, con sus hogueras, sus charlas, sus discusiones y sus partidas de damas o parchís. De vez en cuando, alguno de los coches que circulan por la carretera de Benítez se introduce en el arenal y estaciona durante un rato. El trasiego de vehículos y personas deambulando cargados de bolsas es continuo. Los furgones de la Policía Nacional también hacen acto de presencia prácticamente cada noche en el Trampolín. Emilio ha presenciado algunas peleas y también un intento de agresión a una joven, asegura. Desde su terraza se ha llegado a encarar con los actuales moradores del Trampolín. "En una ocasión, salí a la calle dando voces para pedir que respetaran el descanso de los que vivimos allí desde mucho antes de que ellos llegaran. Por unas horas, tuvo efecto. Pero ya no puedo aguantarlo más. Estar en mi casa me pone malo".

La noche se convierte también en un territorio de impunidad para quienes se dedican a zaherir a los inmigrantes con la intención de asustarlos o simplemente para descargar odio sobre ellos. Hay muchos testigos de esas agresiones verbales o físicas, que se producen desde los coches que circulan en las carreteras próximas a los asentamientos, desde los que se lanzan insultos y piedras.

¿Y la salud mental de la población inmigrante?

"No me consta que se esté haciendo ningún abordaje específico de la salud mental de los inmigrantes. De hecho, son las ONG las que se dedican a atender sus necesidades urgentes. Pero, para que se pueda tratar la salud mental, antes tienes que garantizar el acceso a condiciones mínimas de vida. Y en eso están ahora. El primer auxilio psicológico para cualquier persona es garantizarle un lugar donde dormir; que no pasen hambre, que no pasen frío", añade la decana de los psicólógos.

"El sufrimiento de los inmigrantes también afecta a la salud de los ceutíes. Esta es una crisis muy compleja, con muchas aristas", explica Dolores Escalante. "Los ceutíes también nos conmovemos con el padecimiento de los que han venido. Pero es más difícil sostener esa compasión cuando, a su vez, la situación nos ha desbordado. Cuando tú lo estás pasando mal, no es fácil poner el foco en otras personas que lo están pasando peor que tú. Por eso es tan importante que las autoridades no realicen declaraciones que desprecian el sentir de los ceutíes. Incluso se les ha acusado de racistas o insensibles por querer recuperar la normalidad anterior a la crisis. Eso no ayuda a nadie: genera mucha más tensión ambiental".

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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