Se cumplen 40 años de la histórica noche de Querétaro y los cuatro goles del Buitre a Dinamarca
Butragueño celebra uno de los cuatro goles que marcó ante Dinamarca en Querétaro.Archivo MARCA- MIGUEL ANGEL LARA
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El 18 de junio de 1986 era miércoles en España. Se encaraban las últimas jornadas de la carrera electoral de las generales que se celebraron el día 22. Se hablaba del entierro del general Ricardo Sáenz de Ynestrillas, asesinado por ETA el lunes y sepultado envuelto en la bandera franquista; de las protestas de marineros vascos por la importación de pescado comunitario; o de la exigencia de la comunidad musulmana de Melilla de que se le concediera un millar de nacionalidades. Y también del partido de octavos de final que en esa madrugada del 18 al 19 iba a enfrentar a España con Dinamarca en La Corregidora de Querétaro.
Dinamarca, que dos años antes había perdido la semifinal de la Euro ante España en la tanda de penaltis, era uno de los cocos del Mundial. Su primera fase había sido imponente. Tres partidos y tres victorias: Escocia (1-0), Uruguay (6-1) y Alemania Federal (2-0). La Dinamita Roja disparaba su valor. Además, no tenía que viajar, porque su victoria ante los alemanes fue en Querétaro.
Mientras el mundo miraba con asombro a los Michael Laudrup, Elkjaer Larsen, Lerby y compañía, sobre España había más dudas. Había perdido ante Brasil, con el famoso gol no concedido a Míchel; ganado 2-1 a Irlanda del Norte y 3-0 a Argelia. Había sufrido el caso del positivo de Calderé, transformado en una polémica sobre quién debía hacerse cargo de la multa por el medicamento ingerido para paliar los efectos de un virus gástrico. Y su gran estrella, Emilio Butragueño, solo había marcado un gol, a los norirlandeses, y se le había visto poco
El 1-5 de España a Dinamarca con póker de ButragueñoEspañoles y daneses coincidieron en el mismo hotel. Los nórdicos, cargados de confianza, relajados, con una cerveza en la piscina del hotel. Mientras, Muñoz se dedicaba a cargar de elogios al ataque danés y a descargar de presión a un grupo que había vivido todo tipo de situaciones rozando lo esperpéntico.
Llegó el día del partido, que era a las cuatro de la tarde. Pasado el mediodía, los jugadores españoles se subieron al autobús. Como siempre, Butragueño y Míchel se sentaron juntos. Compañeros ya de mil batallas en el Castilla y en el Madrid, hablaron del partido. Las sensaciones del Buitre no eran las mejores. Durante la primera fase no había encontrado el punto de chispa que hacía de él uno de los mejores jugadores del mundo.
,,Míchel le escuchaba y tenía claro qué pasaba. "Él marcaba la diferencia en el área, pero quería participar más. Fuera le mataban a patadas, pero dentro no le podían tocar. Le dije que jugara más arriba y le convencí. Me dijo que si metía un par de cajas me hacía entrenador. ¡Hizo cuatro y le pedí el carnet al acabar!", rememora al echar la vista al partido de Querétaro.
Le dije que jugara más arriba y le convencí. Me dijo que si metía un par de cajas me hacía entrenador. ¡Hizo cuatro y le pedí el carnet al acabar
Míchel
España, que se vio perdiendo con un gol de Jesper Olsen de penalti a la media hora, desató una tormenta perfecta con Butragueño como estandarte. La Dinamita Roja fue arrasada: 1-5. Con el partido resuelto y España en cuartos, llegó un penalti a falta de dos minutos. El lanzador era Andoni Goikoetxea, que desde los once metros, había marcado el 1-3. "Víctor Muñoz se acercó y me dijo que lo tirara yo, que fuera a por el cuarto gol", rememoraba Butragueño en MARCA.
Aquel partido marcó su carrera, su vida. Pasaron los años y el nombre del Buitre nunca dejó de estar relacionado con la noche de Querétaro y los cuatro tantos a Dinamarca. “Siempre pensé que marcar cuatro goles fue suerte, porque yo era un goleador”, comentaba años después con MARCA el Buitre.
La fiesta en Cibeles.Archivo MARCA“Siempre pensé que marcar cuatro goles fue suerte, porque yo era un goleador
Butragueño
Con ese póker, Butragueño entraba en la lista de jugadores con cuatro goles en un partido mundialista. Antes lo habían logrado en polaco Wilimowski (1938), el brasileño Ademir (1950), el húngaro Kocsis (1954), el francés Fontaine (1958) y el portugués Eusebio (1966). A todos ellos los superó Oleg Salenko, que hizo cinco de los seis goles de Rusia a Camerún.
Salenko hace historiaMientras Bélgica, en Puebla ya tras eliminar a la Unión Soviética tres días antes, tomaba nota. "Dijimos: 'guau, ahora España y Butragueño'. Emilio era un jugador extraordinario. Rápido, intuitivo, genial. Nuestros defensas sabían que iban a tener trabajo", recuerda a MARCA Jean-Marie Pfaff, el meta belga, que en su carrera hizo buenas migas con el madridista.
Emilio era un jugador extraordinario. Rápido, intuitivo, genial. Nuestros defensas sabían que iban a tener trabajo
Jean-Marie Pfaff
De madrugada, Madrid se echó a la calle. Por primera vez, la fuente de Cibeles se convirtió en un punto de celebración. Más de 20.000 personas tomaron la fuente con gritos presidenciales para el héroe de Querétaro: "Butragueño for president", "Vota a Butragueño", "Oa, oa, oa, Butragueño a La Moncloa"...
La condena de Jesper Olsen
España, que venía de disputar la final de la Eurocopa de Francia, dejaba atrás la terrible pesadilla vivida cuatro años antes en su Mundial.
Hoy, el de Butragueño sigue siendo un nombre que provoca escalofríos en Dinamarca. Sobre todo a Jesper Olsen, autor del 1-0, de penalti, y del grave error que aprovechó Butragueño en el inicio de su póker y de la goleada.
No debería haber dado ese pase. Claro que es injusto que me recuerden por algo así, pero así es la vida
Jesper Olsen
“No debería haber dado ese pase. Es una de esas cosas que no se pueden cambiar. Si hubiera ocurrido en la fase de grupos, habríamos jugado otro partido y todo podría haberse olvidado. Claro que es injusto que me recuerden por algo así, pero así es la vida. Es principalmente en Dinamarca donde todavía se habla de ello, así que es bueno no vivir allí”, asegura Jesper Olsen.
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