Los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez el pasado 5 de enero, durante la ceremonia de investidura de la primera como nueva presidenta de Venezuela. EFE
Reportajes La CIA informó a Trump de que Delcy era la mejor opción para liderar Venezuela tras Maduro: llevaban hablando mesesLa nueva presidenta y su hermano Jorge Rodríguez llevaban meses explorando discretamente con emisarios de Washington un escenario de "madurismo sin Maduro", que preservara la estabilidad y el aparato de poder chavista.
Las conversaciones ya pusieron sobre la mesa ofrecer a cambio cierta apertura política y garantías para intereses estadounidenses, incluidas concesiones en petróleo y minería.
Más información:Trump dice que él tiene "la última palabra" en Venezuela mientras Delcy habla del "secuestro de dos héroes" y jura el cargo "por Chávez y Maduro"
Rafa Martí Publicada 6 enero 2026 13:10hUn informe clasificado de la CIA, presentado al presidente estadounidense Donald Trump antes de la operación militar que acabó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, concluyó que Delcy Rodríguez y los altos cargos del régimen chavista eran los actores mejor situados para mantener el orden si el mandatario era removido.
En el documento, la agencia de inteligencia señalaba expresamente a la entoncesvicepresidenta Delcy Rodríguez como la figura con mayor capacidad para garantizar la estabilidad institucional, sostener al aparato militar y evitar un colapso del Estado.
Según dijeron diferentes fuentes al 'Wall Street Journal', el informe fue compartido con un grupo reducido del equipo de seguridad nacional de Trump y se convirtió en un elemento clave para la elaboración del "día después" de la caída de Maduro.
Trump dice que él tiene "la última palabra" en Venezuela mientras Delcy habla del "secuestro de dos héroes" y jura el cargo "por Chávez y Maduro"El informe apuntaba a que un sucesor surgido del propio chavismo tenía más probabilidades de controlar a las fuerzas armadas, contener eventuales estallidos sociales y asegurar continuidad administrativa que una oposición sin palancas reales dentro del poder, lo cual aportaría mayor seguridad a los intereses estadounidenses en Venezuela.
Descarte de la oposición
Esta visión pragmática chocó frontalmente con las aspiraciones de la oposición venezolana, encabezada por la Nobel de la Paz María Corina Machado, que reclamó el reconocimiento internacional como presidente de Edmundo González. Éste se impuso en las elecciones presidenciales de 2024 según reconocieron numerosos actores internacionales.
No obstante, en la balanza de la Casa Blanca pesó más la lógica de estabilidad inmediata que la de una ruptura total con el régimen, lo que llevó a Trump a decantarse por Delcy en lugar de respaldar una transición liderada por Machado.
El secretario de Estado Marco Rubio llegó a admitir en televisión que Washington trabajaría "de momento" con el gobierno encabezado por Rodríguez, ya que la mayoría de la dirigencia opositora se encontraba en el exilio o con una capacidad de acción limitada dentro del país.
La apuesta de la administración Trump fue concentrarse en las próximas "semanas y meses", gestionando una correlación de fuerzas real en Caracas y preservando un margen de presión externo a través de sanciones, bloqueo sobre petroleros y amenazas de nuevas intervenciones militares.
Conversaciones secretas
El informe de la CIA se redactó en consonancia con una serie de movimientos previos por iniciativa de Delcy y la cúpula chavista hacia Washington. Éstos pretendían poner precisamente sobre la mesa un futuro de Venezuela sin Maduro en la ecuación, en el que un régimen continuista pero en versión 'light' garantizase los intereses estadounidenses en suelo venezolano y la estabilidad institucional.
Así, el pasado mes de octubre, el 'Miami Herald' reveló en exclusiva que Delcy se ofreció con antelación como "alternativa manejable" para Washington. Según el periódico estadounidense, la vicepresidenta y su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, promovieron discretamente desde hacía meses, a lo largo de 2025, diferentes iniciativas para presentarse ante Estados Unidos como una opción "más aceptable" que Maduro, en un esquema bautizado en los círculos diplomáticos como "madurismo sin Maduro".
El enviado especial de la Casa Blanca, Richard Grenell, junto a Nicolás Maduro y bajo la mirada de Jorge Rodríguez, en el palacio de Miraflores en enero de 2025. Reuters
Fuentes con conocimiento directo de esas conversaciones explicaron al Herald que los Rodríguez mantuvieron contactos reiterados con enviados estadounidenses, incluidos interlocutores vinculados al entonces senador Marco Rubio, para discutir un plan de gobierno post‑Maduro.
Los acercamientos incluyeron al menos dos reuniones documentadas en Catar, en abril y septiembre, en las que se barajaron fórmulas de transición condicionadas a garantías para Maduro y a un mayor acceso de empresas de EEUU a sectores clave de la economía venezolana como el petróleo y la minería.
"Madurismo sin Maduro"
El primer borrador del acuerdo contemplaba que Delcy asumiera la presidencia, como ha terminado ocurriendo, mientras Maduro permanecía en Venezuela con garantías de seguridad y con la expectativa de que EEUU retirara o no ejecutara procesos penales en su contra.
A cambio, el chavismo se comprometía a abrir espacio a capital estadounidense en la industria petrolera y minera, y a estabilizar el país evitando un vacío de poder que pudiese derivar en violencia generalizada.
Una propuesta posterior, presentada en septiembre, afinó el diseño de una transición en dos tiempos: Delcy seguiría al frente del Ejecutivo durante una fase inicial, para luego ceder el mando a un general retirado, Miguel Rodríguez, exiliado en España, que encabezaría un gobierno de corte más tecnocrático.
En ninguno de esos esquemas se hacía mención a la líder opositora María Corina Machado, a quien los negociadores chavistas calificaron de demasiado "firme" en sus principios e "inflexible" para un arreglo que implicara conservar buena parte del aparato heredado de Maduro.
El enviado de EEUU para Oriente Próximo, bajo sospecha por apostar que Maduro sería detenido y ganar 400.000$Rechazo y aceptación
Pese a lo avanzadas que estaban las conversaciones, el 'Herald' asegura en su exclusiva que las propuestas fueron rechazadas en su día por la Casa Blanca, donde prevaleció durante meses la línea dura que exigía una salida total de Maduro sin condiciones.
La posición más intransigente, asociada al propio Rubio y a sectores republicanos contrarios a cualquier pacto con figuras del chavismo, bloqueó por un tiempo la 'opción Delcy', pese a que ya estaba sobre la mesa.
El giro, presumiblemente, llegó cuando el Pentágono presentó como plausible una operación quirúrgica para capturar a Maduro y sacarlo del poder. Habría sido entonces cuando la propia CIA aconsejó que una operación de estas características y que implicase la detención del líder chavista sólo podría tener una continuidad con Delcy en el poder: el riesgo de ingobernabilidad y la constatación de que el poder real seguía en manos de militares y cuadros del régimen obligaron a la administración Trump a cambiar de opinión.
En ese contexto, el informe de la CIA, que presentaba a Delcy como la "mejor colocada" para liderar el país, y el hecho de que ella ya hubiese tendido puentes discretos hacia Washington, convergieron para hacer de la opción que antes se había descartado la solución finalmente adoptada.
Apuesta de alto riesgo
El resultado de la que parece ser la estrategia de EEUU en Venezuela es delicada: Washington legitima de facto como interlocutora a una dirigente sancionada e investigada por presuntos vínculos con el Cartel de los Soles, al igual que su predecesor.
Fuentes citadas por el mismo Herald en su exclusiva recuerdan que tanto Delcy como su hermano han sido señalados como gestores financieros de redes de narcotráfico asociadas a altos mandos chavistas, lo que coloca a Washington en la posición incómoda de depender de actores a los que al mismo tiempo persigue por cargos similares por los que justificó la detención de Maduro.
Trump, el pasado 5 de enero, a su llegada a la Casa Blanca desde su residencia de Mar-a-Lago, desde donde siguió la operación militar que acabó con la captura de Nicolás Maduro. EFE
Para EEUU, el cálculo se resume en un equilibrio entre principios y pragmatismo: se sacrifica la opción de una transición inmediata liderada por la oposición en favor de una estabilización controlada desde dentro del régimen que garantice el acceso al petróleo, con la expectativa de conducir a medio plazo a una apertura mayor.
Para la élite chavista, la ecuación ofrece la posibilidad de sobrevivir políticamente, conservar cuotas de poder y reducir su exposición penal, a cambio de aceptar un rediseño del madurismo sin su figura central.
En el centro de esa ecuación se sitúa Delcy, convertida simultáneamente en apuesta de la CIA, socia táctica de la diplomacia de Trump y figura clave de un chavismo que intenta reinventarse para seguir aferrado al poder en una Venezuela tutelada de facto por Washington.