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La ciencia ha creado un "mapa" de la resaca: así es como nuestro cuerpo percibe realmente los excesos con el alcohol

La ciencia ha creado un "mapa" de la resaca: así es como nuestro cuerpo percibe realmente los excesos con el alcohol
Artículo Completo 791 palabras
La teoría (y la experiencia en algunos casos) nos dice que cuando nos pasamos con el alcohol, el día siguiente es literalmente un infierno. Sin embargo, a pesar de ser una de las aflicciones más comunes en muchas sociedades, la ciencia sigue desgranando los mecanismos exactos que se activan en nuestro organismo cuando termina la fiesta. Y lejos de ser un simple problema de deshidratación, el "día después" es un complejo colapso químico, inmunológico y cognitivo.  Un mapa corporal. Aquí la ciencia ha querido crear un mapa con todos los efectos que hay sobre el organismo después de una borrachera, y para ello la Universidad Católica de Lovaina usó una simple aplicación de móvil para poder hacer una monitorización de un total de 34 adultos jóvenes bebedores habituales.  A través de esta app, los participantes podían cruzar datos de cuestionarios, señalar la intensidad de su resaca e incluso la calidad del sueño. Pero además, los usuarios señalaban las zonas exactas que les dolían, sentían más débiles o entumecidas en tiempo real para ver claramente que la resaca es más que un leve dolor de cabeza o tener la boca seca a la mañana siguiente.  En Xataka Malas noticias para tu "resaca" de sueño: por qué el atracón de siestas del fin de semana no repara el daño de las fiestas El resultado. Una vez que todos los participantes habían pintado las áreas donde experimentaban estas sensaciones físicas, la verdad es que se podía tener bastante claro lo que estaba ocurriendo en los músculos. Y en líneas generales se vio cómo el dolor afectaba sobre todo a las sienes de la cabeza o incluso al malestar estomacal que se sentía como una hiperactivación de la motilidad.  Pero en el otro extremo del espectro tenemos el efecto de desactivación, que eran zonas pintadas con colores fríos que señalaban el entumecimiento o la pesadez en las extremidades. Aunque lo fascinante de estos "mapas de la resaca" es que no son puramente psicológicos, ya que aquí la ciencia demuestra que estos mapas tienen correlatos fisiológicos reales. Es decir, las áreas que los participantes colorean se alinean con alteraciones físicas medibles, como la modulación de la frecuencia cardíaca y las señales viscerales. Se sale del laboratorio. Tradicionalmente, los ensayos del efecto del alcohol se han hecho dentro de un laboratorio, analizando todas las variables que podían ir cambiando, pero la realidad es que nadie bebe de una manera tan medida en el mundo real. Es por ello que ahora salir a un entorno mucho más real le da un toque naturalista que ofrece una validez muy superior.  Ahora literalmente se está capturando una representación auténtica de la experiencia multisistémica de la resaca, equilibrando el rigor científico con la realidad de cómo ocurre el consumo de alcohol en nuestro día a día.  En Xataka Los adolescentes ya no fuman, beben, se drogan o tienen mucho sexo entre ellos: ahora simplemente miran el móvil Un patrón de riesgo. Detrás de este estudio de la resaca se esconde un concepto neurocientífico clave, que es el denominado fenomenología interoceptiva. Este no es más que la capacidad de nuestro cerebro para percibir y procesar las señales internas del cuerpo, por lo que mapear cómo sentimos el alcohol y la resaca es de gran ayuda para identificar un patrón de riesgo para el alcoholismo.  La clave está en la bibliografía que apunta a que la forma en la que se procesan estas sensaciones físicas está directamente ligada a nuestra vulnerabilidad frente a las adicciones. Aquí, curiosamente, las personas que no tienen tantos efectos físicos durante la resaca pueden tener un mayor riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol, puesto que no les sienta demasiado mal como para poner un límite. Y esto puede ser fundamental para poder detectar de manera precoz en un futuro este problema tan grave que literalmente puede destrozar una vida.  Imágenes | wirestock en Magnific En Xataka | Hay científicos dedicados durante décadas a estudiar la resaca: qué han concluido miles de borracheras (analizadas) después - La noticia La ciencia ha creado un "mapa" de la resaca: así es como nuestro cuerpo percibe realmente los excesos con el alcohol fue publicada originalmente en Xataka por José A. Lizana .
La ciencia ha creado un "mapa" de la resaca: así es como nuestro cuerpo percibe realmente los excesos con el alcohol

El alcohol tiene un gran efecto sobre el organismo y ahora lo hemos dibujado en un mapa

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José A. Lizana

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José A. Lizana

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La teoría (y la experiencia en algunos casos) nos dice que cuando nos pasamos con el alcohol, el día siguiente es literalmente un infierno. Sin embargo, a pesar de ser una de las aflicciones más comunes en muchas sociedades, la ciencia sigue desgranando los mecanismos exactos que se activan en nuestro organismo cuando termina la fiesta. Y lejos de ser un simple problema de deshidratación, el "día después" es un complejo colapso químico, inmunológico y cognitivo. 

Un mapa corporal. Aquí la ciencia ha querido crear un mapa con todos los efectos que hay sobre el organismo después de una borrachera, y para ello la Universidad Católica de Lovaina usó una simple aplicación de móvil para poder hacer una monitorización de un total de 34 adultos jóvenes bebedores habituales. 

A través de esta app, los participantes podían cruzar datos de cuestionarios, señalar la intensidad de su resaca e incluso la calidad del sueño. Pero además, los usuarios señalaban las zonas exactas que les dolían, sentían más débiles o entumecidas en tiempo real para ver claramente que la resaca es más que un leve dolor de cabeza o tener la boca seca a la mañana siguiente. 

En XatakaMalas noticias para tu "resaca" de sueño: por qué el atracón de siestas del fin de semana no repara el daño de las fiestas

El resultado. Una vez que todos los participantes habían pintado las áreas donde experimentaban estas sensaciones físicas, la verdad es que se podía tener bastante claro lo que estaba ocurriendo en los músculos. Y en líneas generales se vio cómo el dolor afectaba sobre todo a las sienes de la cabeza o incluso al malestar estomacal que se sentía como una hiperactivación de la motilidad. 

Pero en el otro extremo del espectro tenemos el efecto de desactivación, que eran zonas pintadas con colores fríos que señalaban el entumecimiento o la pesadez en las extremidades. Aunque lo fascinante de estos "mapas de la resaca" es que no son puramente psicológicos, ya que aquí la ciencia demuestra que estos mapas tienen correlatos fisiológicos reales. Es decir, las áreas que los participantes colorean se alinean con alteraciones físicas medibles, como la modulación de la frecuencia cardíaca y las señales viscerales.

Se sale del laboratorio. Tradicionalmente, los ensayos del efecto del alcohol se han hecho dentro de un laboratorio, analizando todas las variables que podían ir cambiando, pero la realidad es que nadie bebe de una manera tan medida en el mundo real. Es por ello que ahora salir a un entorno mucho más real le da un toque naturalista que ofrece una validez muy superior. 

Ahora literalmente se está capturando una representación auténtica de la experiencia multisistémica de la resaca, equilibrando el rigor científico con la realidad de cómo ocurre el consumo de alcohol en nuestro día a día. 

En XatakaLos adolescentes ya no fuman, beben, se drogan o tienen mucho sexo entre ellos: ahora simplemente miran el móvil

Un patrón de riesgo. Detrás de este estudio de la resaca se esconde un concepto neurocientífico clave, que es el denominado fenomenología interoceptiva. Este no es más que la capacidad de nuestro cerebro para percibir y procesar las señales internas del cuerpo, por lo que mapear cómo sentimos el alcohol y la resaca es de gran ayuda para identificar un patrón de riesgo para el alcoholismo. 

La clave está en la bibliografía que apunta a que la forma en la que se procesan estas sensaciones físicas está directamente ligada a nuestra vulnerabilidad frente a las adicciones. Aquí, curiosamente, las personas que no tienen tantos efectos físicos durante la resaca pueden tener un mayor riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol, puesto que no les sienta demasiado mal como para poner un límite. Y esto puede ser fundamental para poder detectar de manera precoz en un futuro este problema tan grave que literalmente puede destrozar una vida. 

Imágenes | wirestock en Magnific

En Xataka | Hay científicos dedicados durante décadas a estudiar la resaca: qué han concluido miles de borracheras (analizadas) después

Fuente original: Leer en Xataka
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