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Ciencia

La ciencia tiene un problema de ADN que está arruinando miles de experimentos con ratones

La ciencia tiene un problema de ADN que está arruinando miles de experimentos con ratones
Artículo Completo 654 palabras
Los científicos explican que “el fondo genético de un ratón no es un detalle secundario; de hecho, es probablemente la variable experimental más importante y, al mismo tiempo, la menos controlada”.
Fernanda GonzálezSalud16 de mayo de 2026identificar genes implicados en estas afecciones y, en consecuencia, desarrollar nuevos tratamientos o terapias.

precisión y veracidad de las conclusiones obtenidas en una investigación.

Aunque este problema era conocido en la comunidad científica, hasta ahora se desconocía su verdadera magnitud. Para evaluar el alcance del fenómeno, un equipo liderado por Fernando Pardo-Manuel de Villena, genetista especializado en ratones de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, analizó los genomas de 611 muestras pertenecientes a 341 cepas de ratones modificados resguardadas por los Centros de Investigación y Recursos de Ratones Mutantes (MMRRC, por sus siglas en inglés).

El grupo desarrolló un sistema de control de calidad genética que incorporó diversas mejoras respecto a otros métodos similares ya existentes, entre ellas el análisis de múltiples muestras de cada cepa, en lugar de estudiar únicamente un ejemplar aislado, así como estimaciones más robustas sobre la replicabilidad del genoma. El sistema clasifica cada cepa en una de siete categorías, con el objetivo de ofrecer a la comunidad científica un resumen sobre las características reales de los animales utilizados en los experimentos.

Los resultados revelaron que el 47% de las cepas analizadas no coincidía con la descripción declarada y que solo el 20% correspondía fielmente a las características genéticas indicadas en la identificación de la cepa.

De manera más específica, el análisis detectó que el 7% de las muestras pertenecía a una cepa completamente distinta; el 10% presentaba modificaciones genéticas no registradas y el 26% correspondía a una subcepa diferente.

Decenas de cruces, tiempo y dinero perdidos

Lluís Montoliu, investigador del Centro Nacional de Biotecnología de España, que no participó en el estudio, señaló en declaraciones retomadas por SMC Media que “seguramente el origen del problema deriva de la multitud de cruces de todo tipo que se han venido realizando con las miles de cepas de ratón creadas por la comunidad científica”.

Se estima que para introducir un cambio genético en una cepa es necesario realizar cruces entre ratones endogámicos durante entre 10 y 20 generaciones. Este proceso requiere registros meticulosos para evitar errores. Cuando ese control falla, parte de la variación genética de la cepa donante puede conservarse en la receptora, lo que provoca que las diferencias genéticas entre las cepas se vuelvan menos evidentes.

grupos de ratones sean sometidos a una prueba de calidad genética conocida como MiniMUGA. El uso de esta herramienta no requiere conocimientos especializados y, además, está disponible comercialmente. Sin embargo, su efectividad se limita a cepas procedentes de proveedores de Estados Unidos y Europa, lo que podría dificultar su implementación a escala global.

Los investigadores también reconocen diversas limitaciones en el estudio, como el hecho de que el análisis se centró exclusivamente en cepas albergadas en un banco de muestras estadounidense. Además, el artículo publicado en la revista Science no aborda el costo económico que implicaría realizar una prueba de ADN a cada cepa antes de su utilización en laboratorio.

A pesar de ello, la investigación ha sido reconocida por la comunidad científica como un aporte de amplio impacto práctico. “Este trabajo pone de manifiesto, por primera vez, que en muchos casos el fondo genético real del animal difiere completamente de la información proporcionada por el laboratorio de origen. Subraya que el problema no es el modelo animal en sí, sino la falta de rigor en su uso. Es un mensaje dirigido no solo a la comunidad científica, sino también a las instituciones, en un momento en el que la presión política para reducir el uso de animales de experimentación es creciente”, concluyen los profesores de la facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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