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La conducta suicida es el principal motivo que empuja a los menores a pedir ayuda

La conducta suicida es el principal motivo que empuja a los menores a pedir ayuda
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Dos de cada tres casos de violencia o daños psicológicos a niños y adolescentes españoles están vinculados al mal uso de móviles y redes sociales

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Velas y flores en recuerdo de una adolescente sevillana que el año pasado se quitó la vida. EFE La conducta suicida es el principal motivo que empuja a los menores a pedir ayuda

Dos de cada tres casos de violencia o daños psicológicos a niños y adolescentes españoles están vinculados al mal uso de móviles y redes sociales

Alfonso Torices

Madrid

Miércoles, 8 de abril 2026, 11:39 | Actualizado 12:16h.

... autoridades sobre el aumento de los trastornos psicológicos y emocionales que padecen los niños y adolescentes españoles y, en especial, sobre el enorme crecimiento de los menores que presentan una conducta suicida.

El primer dato relevante habla por sí solo. Tres de cada diez menores que demandaron la ayuda de estos especialistas, 6.467 casos de los 19.990 atendidos, lo hicieron por estar inmersos en una conducta suicida. Dieciocho nuevos casos cada día. Y, lo que es aún peor, uno de cada cinco de chavales, 1.405 comunicantes, marcó el teléfono o usó el chat cuando ya estaba en plena tentativa de autolisis. Es el cuarto año consecutivo en el que la ideación suicida es la causa más repetida de las llamadas, un ejercicio en el que se dispararon los casos detectados, con un crecimiento del 25% en solo doce meses.

El aumento de las peticiones de ayuda, por desgracia, está en línea con el crecimiento de las autolisis entre los adolescentes españoles. Las muertes por suicidio de chicos de 15 a 19 años subieron en 2024 hasta las 78 víctimas. Doce más que un año antes, con un incremento del 18%. Los suicidios juveniles no dejan de crecer desde 2017 y están en máximos históricos. Benjamín Ballesteros, director técnico de Fundación ANAR, explicó que «cada año son más las demandas de ayuda por esta causa« y que el fenómeno «está estrechamente relacionado con los problemas de violencia que padecen estos menores».

Ocho de cada diez alertas a los teléfonos de la infancia de ANAR son graves, con dramas de larga duración que se repiten casi a diario

Los trastornos de salud mental y emocional son el gran problema por el que llaman más de la mitad de los niños y adolescentes. En un 30% de los casos se debe a conductas suicidas, pero el 12% de las veces, con un aumento anual del 35%, lo que relatan son autolesiones. Hay un 3% episodios de ansiedad e incluso un 1,6% de cuadros depresivos. Los otros grandes males son el maltrato físico y psicológico (16%), las agresiones sexuales (5%) y el caso escolar (casi el 4%).

Cuando las peticiones de ayuda para niños y adolescentes llegan a través de llamadas de familiares o allegados adultos, la violencia contra los menores es la problemática más repetida (dos de cada tres). No obstante, estas divisiones no son un reflejo fiel de la realidad, pues la mayoría de los chicos a los que se ayudó suman varias problemáticas distintas al tiempo, con una media de casi cinco cada uno.

Los riesgos de las pantallas

El segundo dato de calado es que la tecnología y contenidos digitales están en el origen o son la agravante de dos de cada tres casos comunicados, tanto de salud mental como de violencia. El abuso o mal uso personal o por terceros de móviles, chats y redes sociales son la herramienta clave para ejercer la violencia en asuntos como el ciberacoso escolar o sexual, el 'sexting' (difusión no consentida de imágenes sexuales), el 'grooming' (búsqueda de favores sexuales con engaños por pederastas) o el propio drama de la adicción digital. Pero esta tecnología también es el canal o el agravante habitual en los problemas de prostitución y pornografía, de violencia de género, de maltrato, de ideaciones suicidas o de fugas y desapariciones.

El perfil del chico con problemas varía según quien es el comunicante. Cuando son menores, la mitad son adolescentes y el 70% chicas. Si llaman adultos, abundan los niños y el sexo está casi equilibrado. Pero un elemento sí tienen en común, el alto porcentaje de menores que viven en familias con problemas, entre los que destacan la violencia de género, el maltrato intrafamiliar, los problemas legales, la depresión/tristeza y las adicciones.

Los problemas detectados son relevantes. Los técnicos de ANAR asignaron una gravedad alta al 80% de las llamadas y al 72% le dieron una atención urgente. Tampoco son dramas ocasionales. El 55% de las situaciones conflictivas se prolongaron durante más de un año y en el 62% de los casos los dramas se repetían a diario. Esta cronificación, aclaran, está relacionada con la falta de una intervención temprana, el silencio que rodea muchas de estas situaciones y la normalización de ciertos comportamientos en el entorno digital. Que siete de cada diez casos son graves, urgentes y complejos lo demuestra también el hecho de que requirieran al tiempo de de orientación psicológica, jurídica y social.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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