Si algo evidencia el eco histórico de la desclasificación del 23-F es que no cabe frivolizar con el logro de nuestros derechos y libertades
Jueves, 26 de febrero 2026, 01:00
... fracasado golpe del Estado del 23 de febrero de 1981 - del que este lunes se cumplieron 45 años- que permanecían bajo el candado del alto secreto. Un hito al que ha seguido, en el curso del impredecible destino, la muerte de Antonio Tejero, con su imagen, pistola en mano secuestrando el Congreso, impresa en el recuerdo colectivo.Los papeles ahora sometidos a escrutinio apuntalan el relato que decanta del lado de aquella democracia recién estrenada al rey Juan Carlos I, erigido en el objetivo a derrocar por los frustrados golpistas tras el 23-F. Ni el reproche que merecen las actuaciones personales que forzaron su marcha a Abu Dabi, ni los prejuicios de las posiciones más dogmáticas en los extremos a izquierda y derecha y entre los soberanismos periféricos, deberían llevar a emponzoñar la envergadura de la responsabilidad histórica que asumieron el jefe del Estado y el resto de los actores de la restitución democrática. Porque si algo demuestra el eco documental del 'tejerazo' es que no cabe frivolizar con los derechos y libertades que guarece la Constitución de todos. Y mucho menos coaccionarlos.
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