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La controvertida muerte de Sor Getsemaní, una de las cinco monjas ancianas no cismáticas de Belorado

La controvertida muerte de Sor Getsemaní, una de las cinco monjas ancianas no cismáticas de Belorado
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El pasado diciembre fue trasladada del convento de Orduña al Hospital Universitario de Burgos por orden judicial Leer

Sor Getsemaní, una de las cinco monjas mayores del monasterio de Belorado (Burgos) que el pasado diciembre fue trasladada al Hospital Universitario de Burgos por orden judicial, falleció el pasado viernes 9 de enero tras varios días ingresada y fue enterrada este domingo en la intimidad del convento de Castil de Lences.

La noticia ha trascendido este lunes y ha vuelto a poner el foco en esta comunidad religiosa que en 2024 vivió una rebelión interna que acabó con la exclaustración del convento de clarisas y con la mayoría de las religiosas excomulgadas. Precisamente la ahora fallecida fue una de las cinco monjas no cismáticas que permaneció dentro de la iglesia católica.

Estas cinco monjas se habían trasladado tras el cisma al convento de Orduña (Bizkaia), donde permanecían bajo el cuidado de las ex monjas cismáticas de Belorado y el pasado 18 de diciembre fueron trasladadas al hospital por orden del Juzgado de Primera Instancia de Briviesca tras existir un informe de la Guardia Civil alertado de que se encontraban en "condiciones higiénico-sanitarias no adecuadas para las personas vulnerables". En los últimos meses, se habían producido dos intentos frustrados de traslado hasta que este se ejecutó.

El portavoz de las ex clarisas, Francisco Canals, confirmó este lunes el fallecimiento de so Getsemaní de 89 años y natural de Burgos y recordó que las monjas jóvenes ya advirtieron públicamente el pasado diciembre "que este desenlace era altamente probable" una vez que las cinco religiosas mayores fueron "arrancadas de su casa".

Argumentan las monjas cismáticas que el traslado de las monjas de edad avanzada, de entre 87 y 101 años; su alejamiento del entorno afectivo y emocional y la separación de la comunidad con la que habían convivido durante décadas "podían derivar en un acontecimiento trágico". Pese a ello, insisten en que "dichas advertencias no fueron atendidas ni tenidas en cuenta".

Francisco Canals denuncia que el pasado 18 de diciembre, cuando la Guardia Civil irrumpió en Orduña y se llevó a las cinco ancianas, "nadie quiso hacer caso de las advertencias de las monjas sobre la medicación y los cuidados de las mayores" y señala que precisamente esta monja era "la que presentaba las patologías más delicadas y con la que había que extremar las precauciones".

"Es obvio que su traslado, en las condiciones en que se realizó, la desestabilizó por completo", advierte las monjas cismáticas, que aseguran que tienen un certificado emitido por un reconocido neurólogo vasco, responsable del seguimiento médico de sor Getsemaní, en el que "se indicaba de forma expresa que no era aconsejable su traslado".

Las monjas jóvenes lamentan también que hayan tenido conocimiento del "trágico" fallecimiento de manera "casual", sin haber sido notificadas ni avisadas, pese a tratarse de una hermana con 67 años de vida religiosa que había convivido durante cerca de 40 años con algunas de las monjas. Así las cosas, lamentan profundamente este final de su hermana, "a la que querían muchísimo".

De Sor Getsemaní destaca su antigua comunidad que fue una mujer de gran sabiduría y discernimiento. "Cauta, prudente, amante del diálogo y del silencio, supo armonizar lo antiguo con lo nuevo", indican de la fallecida, maestra de profesión. Recuerdan que "destacó por su inteligencia interior: profunda, pedagógica y sabia" y que enseñó a las monjas jóvenes a vivir conforme al carisma de las clarisas. "De personalidad fuerte y muy querida por la comunidad, poseía un innato espíritu franciscano, añaden.

Pese a estas críticas de las monjas cismáticas, existe una investigación en marcha para determinar si esa monja estaba antes del traslado en malas condiciones de salud y la responsabilidad de las ex religiosas en ese estado de salud.

Para la Iglesia Católica, Sor Getsemaní era una de las religiosas que formaban parte de la auténtica comunidad clarisa tras el cisma. Así, ella y las otras cuatro monjas mayores -sor Adoración, sor Lucía, sor Pilar y sor Pureza- no habían secundado la ruptura con la iglesia conciliar.

SE VA LA MONJA COCINERA

En los últimos días, las monjas cismáticas de Belorado han visto cómo una de sus integrantes dejaba el convento, reduciendo la comunidad de ocho a siete. Se trata de Sor Miryam, la conocida como monja cocinera y que antes del cisma había participado en Madrid Fusión.

Sor Miryam se acogió temporalmente a la figura canónica de ausencia comunitaria y la comunidad justificó que lo hizo como consecuencia del "profundo desgaste físico, psíquico y emocional derivado de la presión mediática, legal y judicial" que viene sufriendo desde hace meses.

Sor Miryam, de la que su comunidad destaca que es una excelente cocinera clarisa, buscará trabajo en alguna cocina del exterior buscando una vida laboralmente integrada, pero el portavoz de las ex Clarisas aclara que esta decisión "no supone en ningún caso" un abandono de la vida religiosa, ni una exclaustración, ni una ruptura con la comunidad. "Se trata de un mecanismo previsto en la vida conventual para proteger la salud integral de una religiosa cuando las circunstancias externas se vuelven humanamente insoportables", aclara Francisco Canals.

En relación con esta marcha, también ha trascendido que está temporal cerrado el restaurante que las ex monjas de Belorado abrieron en Arriondas (Asturias). Sor Miryam era su cocinera principal.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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