Para tratar de evitar que el agua entre es habitual colocar sacos de arena a modo de muro de contención. En el Gobierno y el PSOE los habían colocado tratando de encapsular la presunta trama corrupta dentro del socialismo en el triángulo José Luis Ábalos/Koldo García/Santos Cerdán. Las "manzanas podridas". Pero el goteo de casos que cercan a los socialistas, donde en el último mes han aflorado el que implica al ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y las llamadas cloacas del PSOE, han desbordado los sacos. Entra el agua y salen los votantes.
Más allá de las estimaciones de voto del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), polémicas y puestas en tela de juicio por los expertos, las tripas de los estudios del órgano que dirige José Félix Tezanos -ex miembro de la Ejecutiva del PSOE- dan pistas y orientaciones interesantes. Una de ellas es que a los votantes socialistas les espanta la corrupción que implica a su partido. Y darían portazo al PSOE.
Desde hace un par de meses, el CIS formula esta pregunta a los ciudadanos: "Cambiando de tema, si mañana se celebrasen elecciones generales al Parlamento español, Ud., ¿votaría lo mismo que votó en las pasadas elecciones de julio de 2023?". Coincide con el goteo de casos de presunta corrupción que cercan a Ferraz y La Moncloa. En el estudio correspondiente a junio, un 26,2% de quienes votaron al PSOE en las elecciones generales de 2023 responden que no votarían lo mismo.
Traduzcamos el dato: si en 2023 votaron al PSOE 7.821.718 personas, ahora mismo abandonarían ese barco 2.049.290 de votantes. Un número más que importante. El CIS, pese al deterioro de prestigio que ha sufrido en los últimos años, son datos a los que el Gobierno concede credibilidad, valor y utilidad.
El CIS de junio está hecho en base a 4.024 entrevistas realizadas entre el 1 y el día 4. Esto es, en plena ebullición del caso de las llamadas cloacas del PSOE y con la imputación de Zapatero ya conocida. La desafección entre el votante socialista por la corrupción es palpable. Tezanos la refleja, más allá detener que constatar una caída de 5 puntos en la intención de voto del PSOE respecto al mes pasado -eso sí, seguiría ganando las elecciones con el 31,3 % de los votos, pero el PP se le acerca y queda a solo 4,2 puntos-. En menos de tres semanas, más de 400.000 votantes socialistas han renegado de la papeleta socialista.
El CIS de mayo, cuyo trabajo de campo fue del 4 al 18, no recogía ni el estallido del caso Zapatero (se produjo el día 19) ni el de las cloacas del PSOE. Pero ya entonces, un 20,9% de quienes votaron al PSOE en 2023 admitían que no votarían lo mismo. Esto es, 1,6 millones de votantes. Ahora son ya más de dos millones.
Esta sangría choca con el discurso que han tratado de mantener los socialistas. Desde que estalló el caso mascarillas, que implica al ex ministro Ábalos, cargos y dirigentes socialistas han ido explicando en las últimas fechas que el daño electoral por la corrupción "ya está amortizado". "El coste electoral ya está amortizado. Se ve en las curvas del CIS", exponían muy recientemente miembros de la dirección socialista. "La corrupción ya está casi amortizada en todos los partidos, incluido el nuestro", reflexionaba un socialista con asiento en las Cortes.
La vía de agua no es sólo para el PSOE. Sumar, como socio de la coalición, también es castigado por los votantes. Un 26,6% de quienes votaron a esta formación no lo volvería a hacer ahora si hubiera elecciones. De nuevo, traducción en datos: una pérdida de 801.725 votantes.
En un ejercicio de matemática pura, si al PSOE se le quitan esos dos millones de personas que dicen que no volverían a votarles si mañana hubiera elecciones, se quedaría en 5,7 millones de papeletas, un dato similar al que obtuvo en 2016 (5.443.846 y un 22,6%). Una cifra que, claro está, no tiene en cuenta la captación de voto que pueda hacer el PSOE. Y es que desde hace tiempo, Pedro Sánchez está inmerso en una estrategia para achicar el espacio de las formaciones a su izquierda, con iniciativas y mensajes socioeconómicas que siempre han sido bandera de éstos, para tratar de capitalizar el voto útil y sumar apoyos. Porque el presidente del Gobierno, pese al escenario adverso, sigue teniendo entre ceja y ceja las próximas generales.
Sí es cierto que, aunque sin ser extrapolables, en las recientes elecciones autonómicas que se han celebrado, el PSOE se ha movido entre el 22% y 25% del voto -Andalucía 22,7%; Aragón 24,3%; Extremadura 25,7%- con la excepción de Castilla y León, donde se disparó al 30,7%.