El apocalipsis de los insectos
Durante décadas, la comunidad científica ha observado con preocupación el llamado "apocalipsis de los insectos" es decir, una disminución de la biomasa de estos animales a escala mundial que, según algunas estimaciones, alcanza el 1% cada año.
Los insectos son responsables de la polinización tanto de las especies silvestres como de alrededor del 75% de las especies cultivadas del mundo, y su declive es perjudicial para la salud de los ecosistemas naturales y la actividad agrícola. En 2019, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas advirtió de que la pérdida de biodiversidad avanza a un ritmo sin precedentes, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria mundial. Actualmente, aproximadamente una cuarta parte de la población mundial padece lo que los expertos denominan "hambre oculta", una deficiencia crónica de vitaminas y minerales que, si bien no se manifiesta como una falta de calorías, socava profundamente la resiliencia y la salud a largo plazo.
la agricultura de subsistencia. Dado que la mayor parte de los alimentos consumidos se producen localmente, los científicos argumentan que el distrito de Jumla es un laboratorio al aire libre ideal para aislar el impacto de la biodiversidad en la vida humana.Durante todo un año, el equipo monitoreó a 776 personas, recopilando más de 15,000 encuestas sobre alimentos y registrando casi 11,000 interacciones planta-insecto; también observaron a los polinizadores cada dos semanas para identificar qué especies visitaban qué cultivos y en qué cantidad. Este enfoque les permitió rastrear toda la cadena, desde el polen transportado por una sola abeja hasta el nutriente ingerido por un niño durante una comida. Al cruzar datos ecológicos con estadísticas locales sobre desnutrición, los investigadores crearon un mapa detallado de cómo la escasez de abejas y otros insectos afecta la composición bioquímica de las comidas consumidas por las familias.
Los datos de la investigación son sorprendentes y muestran lo profunda que es nuestra dependencia de los insectos.Se calculóque los polinizadores son responsables directos del 44% de los ingresos agrícolas de los hogares estudiados y contribuyen en más del 20% a la ingesta de nutrientes clave como la vitamina A, la vitamina E y vitamina B9 (ácido fólico). Mientras que los macronutrientes, como las grasas y los hidratos de carbono, suelen proceder de productos importados como el arroz o el aceite vegetal, los micronutrientes esenciales dependen casi exclusivamente de los cultivos locales que requieren polinización, como las habichuelas, las manzanas, la mostaza y la calabaza. Cuando la población de insectos disminuye, el rendimiento de estos cultivos se desploma, lo que provoca una reducción inmediata tanto de los ingresos de los agricultores como de la calidad de su dieta, en un círculo vicioso de pobreza y malnutrición.
Mantente al día con el mundo de la tecnología. Agréganos a tus Fuentes Preferidas en GoogleArrowLos problemas de hoy, son el riesgo de mañana
Según los investigadores, el impacto clínico de esta crisis ya es visible en las generaciones más jóvenes. Más de la mitad de los niños participantes en el estudio tienen una estatura inferior a la normal para su edad, un retraso del crecimiento causado en gran parte por dietas pobres en frutas, verduras y legumbres, es decir, aquellas variedades de alimentos que dependen de la polinización.
Si las tendencias actuales se mantienen sin medidas correctoras, los investigadores predicen que para 2030 los habitantes de estas zonas perderán un 7% adicional de su ingesta de vitamina A y B9, lo que aumentará su riesgo de ceguera nocturna, defectos congénitos y mayor vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas.
se centró en Nepal, los autores advierten que sus hallazgos son una instantánea de la carga oculta en todo el planeta. Ampliando la visión, en el mundo hay unos 2,000 millones de personas que dependen de pequeñas explotaciones familiares similares a las del distrito de Jumla y, por tanto, igualmente vulnerables a la pérdida de biodiversidad. Incluso en las economías industrializadas, la estabilidad de los sistemas alimentarios mundiales depende del trabajo de los insectos.Alrededor de tres cuartas partes de los cultivos del mundo, incluidos productos de consumo como el café, el chocolate y las almendras, necesitan insectos para prosperar y producir frutos de forma eficiente. En resumen, existe una amenaza grave de desestabilizar los mercados agrícolas internacionales y convertir los alimentos comunes en artículos de lujo inaccesibles para las personas más pobres del mundo, lo que socavaría la seguridad alimentaria mundial.
Tomar medidas contra la crisis
Aunque el panorama es preocupante, según los investigadores aún hay esperanza. El equipo ha identificado estrategias concretas para invertir la tendencia, intervenciones sencillas que pueden tener un gran impacto en el restablecimiento de las poblaciones de insectos, por ejemplo plantar flores silvestres autóctonas cerca de las zonas cultivadas, fomentar la apicultura con abejas locales, reducir el uso de pesticidas químicos y proporcionar hábitats de anidación de insectos cerca de los cultivos.
Los modelos de predicción muestran que si los pequeños agricultores adoptaran estrategias para optimizar la polinización, los ingresos familiares podrían aumentar un 15%, con lo que una parte importante de la población superaría el umbral de la suficiencia nutricional. Los resultados de la investigación ya se han utilizado para definir una Estrategia Nacional sobre Polinizadores en Nepal, un modelo que, reiteran los expertos, podría reproducirse en otros países, porque la misma dinámica ecológica configura los sistemas alimentarios en todas partes.
Artículo originalmente publicado en WIRED Italia. Adaptado por Alondra Flores.