Almacén de alfalfa
Economía La crisis en Oriente Próximo pone en jaque a la alfalfa: "No recuerdo una situación tan complicada como esta"Los países árabes son el principal destino de la alfalfa que se produce en Aragón y las ventas se han bloqueado por la guerra en Irán.
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Raúl Gascón Zaragoza Publicada 27 marzo 2026 05:00hLa alfalfa aragonesa vive un momento de incertidumbre. Tras años en los que Oriente Próximo se consolidó como su principal destino, el estallido del conflicto en Irán ha alterado de forma drástica las rutas comerciales y las expectativas del sector.
Entre la prudencia y la preocupación, los productores miran ahora a los puertos y fronteras con la esperanza de que la situación se estabilice y el mercado vuelva a respirar.
Y es que Aragón vende en Oriente Próximo alrededor de 250.000 toneladas de alfalfa, que es la mitad de la producción de toda la Comunidad en un año. Una zona que, actualmente, se encuentra bloqueada, a la espera de conocer cómo avanza el conflicto en las próximas semanas y meses.
Aunque, a corto plazo, el principal problema se encuentra en la mercancía que se encuentra en tránsito, es decir, que había salido de Aragón antes del estallido de la guerra y no había llegado a su destino.
“Es un momento muy complicado y conlleva mucho riesgo. Estamos intentando ubicarnos y ver dónde está el producto y de qué forma podemos hacerlo llegar a los consumidores”, ha explicado Luis Machín, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Alfalfa Deshidratada (AEFA).
La alfalfa es fundamentalmente un alimento para animales, especialmente para el ganado vacuno, ovino y equino. Su alto contenido en proteínas, fibra y minerales la convierte en un forraje de gran valor nutritivo, capaz de mejorar la producción de leche y carne que después acaba en los platos de los consumidores.
En Aragón, buena parte de la alfalfa se seca y se deshidrata para su exportación, ya que su formato en pellets o pacas compactadas facilita su transporte y conservación, llegando a destinos tan lejanos como Oriente Medio o Asia.
Ante ello, la principal cuestión sobre la mesa no es tanto el tiempo que tarde en llegar, como en la crisis del cierre del canal de Suez, sino en que, directamente, alcance su destino.
“Con el cierre del canal de Suez, hemos ido a muchos destinos a través del cabo de Buena Esperanza. Eso ha hecho que, en el último año, muchas rutas se hayan alargado en el tiempo. El problema es no llegar al puerto que queremos. Tenemos contenedores que están en la India, que no es contenedor nuestro, ni mucho menos”, apunta Machín.
Al menos, el consuelo que llega para el sector es que esta crisis ha llegado con la campaña prácticamente finalizada, es decir, con todo el producto vendido.
“Ha sido un año bastante bueno en cuanto a ventas y los almacenes estaban muy vacíos. Las empresas tienen programaciones periódicas para enviarles producto y había parte que teníamos que mandar en esta época, pero es verdad que las empresas estaban muy vacías”, detalla Machín.
Para el director de la asociación, esta es una crisis que muy pocas veces se había vivido, por la falta de alternativas para llegar al destino final.
Ante ello, la solución pasa por buscar mercados alternativos que ayuden a evitar la dependencia del mercado de Oriente Próximo.
“Nosotros tenemos diversificadas las ventas desde hace muchos años. Tenemos bastante mercado en países como China, Japón, el sureste asiático o el mercado nacional, que también es fuerte. Esperamos que la situación se desbloquee cuanto antes, porque es el principal mercado”, incide Machín.