Valencia no será la misma después de la DANA. El largo proceso de reconstrucción todavía no ha terminado y en él no faltan infraestructuras clave para que la ciudadanía recupere la normalidad y, en caso de volver a sufrir inundaciones, se vean menos afectadas. Un ejemplo: la nueva subestación de Quart de Poblet a prueba de DANAs para garantizar el suministro eléctrico o las nuevas canalizaciones de las potabilizadoras de La Presa (Manises) y El Realón (Picassent) para que pase lo que pase, no falte el agua para beber.
Contexto. Valencia y su área metropolitana bebe de dos ríos: el río Júcar (Picassent) y el río Turia (Manises) a través de sus respectivas Estaciones de Tratamiento de Aguas Potables con un sistema de red de agua en alta. Estamos hablando de la capital y aproximadamente medio centenar de municipios, unos 1,7 millones de habitantes.
Hasta antes de esta obra de canalización, el sistema de abastecimiento de Valencia opera de forma compartimentada, esto es, que las ETAP no están interconectadas. Esto supone un grave inconveniente: ante un fallo en una planta (inundaciones, averías, falta de suministro eléctrico) en una, la otra no tiene capacidad física para derivar caudal al sector afectado. En pocas palabras: hay partes de Valencia que se quedan sin agua potable.
Por qué es importante. Porque este proyecto de autopista del agua permitirá asegurar el suministro ininterrumpido y en condiciones al área metropolitana de Valencia. La DANA nos enseñó de forma trágica que los eventos climáticos extremos se dan más cerca de lo que pensamos y que debemos prepararnos porque vamos a verlos más: España debería concienciarse en la cultura de la emergencia. En este sentido, un eventual apagón o una inundación no es una incidencia teórica, sino algo que pasa en la realidad: parte del área metropolitana de Valencia se quedó sin agua esos días.
La obra. Para la conexión de las dos plantas potabilizadores se ha instalado 1.667 metros de tubería a partir del final del tramo I en Xirivella urbano hasta la tubería DN1600 ubicada en Valencia. El proyecto no es nuevo: comenzó en 2014 culminará en 2027 con un último tramo, que requiere de esta autopista del agua de 25 kilómetros de largo con una tubería de gran calibre (1,4 metros de diámetro) bajo la tierra.
La nueva canalización requiere de túneles bajo el cauce del río Turia y otras infraestructuras, minimizando la afección superficial en el Parque Natural y la Huerta, todo un desafío técnico de cirugía bajo tierra en el que se conectará las tuberías principales de la ciudad minimizando los cortes de suministro. La inversión total es de 113 millones, de los cuales 13 irán solo a este último tramo.
En Xataka
Valencia tenía un mapa de “zonas inundables” desde hace 20 años. Tres de cada diez viviendas afectadas por la DANA se levantaron conociendo el dato
Una autopista de agua "inteligente". El logro no es tanto la implementación de esta nueva red de tuberías sino la interconectividad: ahora el agua podrá ir donde sea necesaria de forma inteligente, de modo que nadie se quede sin suministro, dando una vuelta de tuerca la resiliencia de las instalaciones. A partir de aquí, la pelota está en el estado de los ríos Júcar y Turia.
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Portada | Aguas de Valencia y EMIVASA
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La noticia
La DANA que arrasó Valencia dejó partes sin agua: ahora están construyendo una "autopista" para que no vuelva a suceder
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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La DANA que arrasó Valencia dejó partes sin agua: ahora están construyendo una "autopista" para que no vuelva a suceder
Hasta ahora si había una avería, apagón o inundación, parte de Valencia se quedaba sin agua para beber
Valencia no será la misma después de la DANA. El largo proceso de reconstrucción todavía no ha terminado y en él no faltan infraestructuras clave para que la ciudadanía recupere la normalidad y, en caso de volver a sufrir inundaciones, se vean menos afectadas. Un ejemplo: la nueva subestación de Quart de Poblet a prueba de DANAs para garantizar el suministro eléctrico o las nuevas canalizaciones de las potabilizadoras de La Presa (Manises) y El Realón (Picassent) para que pase lo que pase, no falte el agua para beber.
Contexto. Valencia y su área metropolitana bebe de dos ríos: el río Júcar (Picassent) y el río Turia (Manises) a través de sus respectivas Estaciones de Tratamiento de Aguas Potables con un sistema de red de agua en alta. Estamos hablando de la capital y aproximadamente medio centenar de municipios, unos 1,7 millones de habitantes.
Hasta antes de esta obra de canalización, el sistema de abastecimiento de Valencia opera de forma compartimentada, esto es, que las ETAP no están interconectadas. Esto supone un grave inconveniente: ante un fallo en una planta (inundaciones, averías, falta de suministro eléctrico) en una, la otra no tiene capacidad física para derivar caudal al sector afectado. En pocas palabras: hay partes de Valencia que se quedan sin agua potable.
Por qué es importante. Porque este proyecto de autopista del agua permitirá asegurar el suministro ininterrumpido y en condiciones al área metropolitana de Valencia. La DANA nos enseñó de forma trágica que los eventos climáticos extremos se dan más cerca de lo que pensamos y que debemos prepararnos porque vamos a verlos más: España debería concienciarse en la cultura de la emergencia. En este sentido, un eventual apagón o una inundación no es una incidencia teórica, sino algo que pasa en la realidad: parte del área metropolitana de Valencia se quedó sin agua esos días.
La obra. Para la conexión de las dos plantas potabilizadores se ha instalado 1.667 metros de tubería a partir del final del tramo I en Xirivella urbano hasta la tubería DN1600 ubicada en Valencia. El proyecto no es nuevo: comenzó en 2014 culminará en 2027 con un último tramo, que requiere de esta autopista del agua de 25 kilómetros de largo con una tubería de gran calibre (1,4 metros de diámetro) bajo la tierra.
La nueva canalización requiere de túneles bajo el cauce del río Turia y otras infraestructuras, minimizando la afección superficial en el Parque Natural y la Huerta, todo un desafío técnico de cirugía bajo tierra en el que se conectará las tuberías principales de la ciudad minimizando los cortes de suministro. La inversión total es de 113 millones, de los cuales 13 irán solo a este último tramo.
Una autopista de agua "inteligente". El logro no es tanto la implementación de esta nueva red de tuberías sino la interconectividad: ahora el agua podrá ir donde sea necesaria de forma inteligente, de modo que nadie se quede sin suministro, dando una vuelta de tuerca la resiliencia de las instalaciones. A partir de aquí, la pelota está en el estado de los ríos Júcar y Turia.