Patricia no estaba enferma, pero es portadora de un gen cancerígeno letal que ha diezmado a su familia durante generaciones. Los análisis genéticos y los avances quirúrgicos hacen posible adelantarse con una gastrectomía, pero ¿qué viene después?
Regala esta noticia Añádenos en GoogleCarlos Manuel Sánchez | Fotografía: Endika Portillo
05/06/2026 a las 13:19h.Patricia Fanlo Arnal vive sin estómago. Come un poco de arroz blanco o le da un mordisco a un plátano cada dos horas; más no ... le entra. Y debe tener un cuarto de baño siempre cerca. De la digestión se encarga el intestino delgado, que, sin jugos gástricos ni músculos para triturar los alimentos, hace lo que puede...
Patricia no estaba enferma, pero es portadora de una mutación en un gen que ha hecho estragos en su familia durante generaciones. Esa alteración multiplica las posibilidades de que un cáncer de estómago especialmente agresivo aparezca. El gen fabrica una proteína que mantiene unidas las células de la pared del estómago, como losas de un patio bien encajadas. Cuando la proteína falla, las células se sueltan y si alguna se vuelve maligna tiene vía libre para infiltrarse entre las capas de la pared estomacal, formando focos microscópicos dispersos que pasan inadvertidos. La probabilidad de desarrollar un tumor puede superar el 70 por ciento y se manifiesta con una frecuencia alarmante entre los 20 y los 40 años.
En qué consiste la intervención
La intervención se hace por laparoscopia y se quita el estómago entero
Esófago
ANTES
Cortes
Conducto biliar
Páncreas
Duodeno
Conducto pancreático
Yeyuno
Se reconecta el esófago al intestino delgado
DESPUÉS
Conducto biliar
Páncreas
Duodeno
Conducto pancreático
A un tramo de intestino se le da forma de tubo alargado que, con el tiempo, hará las funciones de estómago
Fuente: MSKCC
S.I.B.
En qué consiste la intervención
La intervención se hace por laparoscopia y se quita el estómago entero
Esófago
ANTES
Cortes
Conducto biliar
Páncreas
Duodeno
Conducto pancreático
Yeyuno
Se reconecta el esófago al intestino delgado
DESPUÉS
Conducto biliar
Páncreas
A un tramo de intestino se le da forma de tubo alargado que, con el tiempo, hará las funciones de estómago
Duodeno
Conducto pancreático
Fuente: MSKCC
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En qué consiste la intervención
La intervención se hace por laparoscopia y se quita el estómago entero
Esófago
ANTES
Cortes
Conducto biliar
Páncreas
Duodeno
Conducto pancreático
Yeyuno
Se reconecta el esófago al intestino delgado
DESPUÉS
Conducto biliar
Páncreas
A un tramo de intestino se le da forma de tubo alargado que, con el tiempo, hará las funciones de estómago
Duodeno
Conducto pancreático
Fuente: MSKCC
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En qué consiste la intervención
La intervención se hace por laparoscopia y se quita el estómago entero
Se reconecta el esófago al intestino delgado
Esófago
DESPUÉS
ANTES
Cortes
Conducto biliar
Conducto biliar
Yeyuno
Páncreas
Páncreas
A un tramo de intestino se le da forma de tubo alargado que, con el tiempo, hará las funciones de estómago
Duodeno
Duodeno
Conducto pancreático
Conducto pancreático
Yeyuno
Fuente: MSKCC
S.I.B.
A partir de aquel día hizo dos cosas. Engordó veinte kilos y se fue de viaje a México. Lo de engordar fue deliberado. Patricia, que estaba en plena forma –corría, esquiaba en los Pirineos–, no quería afrontar una operación «que me iba a dejar en los huesos» con las reservas bajo mínimos. Lo de México fue una despedida simbólica: un todo incluido en el Caribe. «Comí lo que me apetecía, bebí margaritas y tomé el sol». Se desquitaba por adelantado de lo que se le venía encima. Llegó al preoperatorio con ochenta kilos y tan bronceada que el cirujano que la había visto unos meses antes no la reconoció.
La operación duró cuatro horas. «Cortan las uniones del estómago con el sistema digestivo, te lo sacan y luego vuelven a pegarlo todo». Los conductos que iban al estómago se redirigen al intestino. De manera natural, una porción del propio intestino se va transformando con el tiempo en una especie de reservorio. Patricia no lleva bolsa externa. Eso es de las cirugías de colon, no de las de estómago. Por fuera apenas se le nota nada, excepto unas discretas cicatrices en el abdomen, sin un gramo de grasa.
Lo que viene después es la letra pequeña de una intervención tan radical. El cuerpo tiene que volver a aprender a digerir los alimentos. «La comida se me quedaba atascada en el esófago, que lo notaba superestirado. A veces se me salía por la nariz. Un trozo de pan podía costarme una hora; una tortilla francesa, otra. El dolor, cuando la comida no pasaba o bajaba demasiado rápido, era como si te clavaran un cuchillo, aunque te comas un petit-suisse».
«La comida se me quedaba atascada en el esófago. Comer un trozo de pan podía costarme una hora; el dolor, cuando la comida no pasaba o pasaba muy rápido, era como si te clavaran un cuchillo»
Mientras Patricia y su hermana se reponían, otro mazazo: a su padre acababan de encontrarle células cancerígenas en una gastroscopia. Lo operaron de urgencia. Pasó dos meses en la UCI y murió de una pancreatitis. «Me despertaba por la noche y me preguntaba si lo que estaba pasando era de verdad o una pesadilla».
Patricia es nieta de un guarda forestal de los Monegros, una franja entre Huesca y Zaragoza. Su padre se crio en una caseta sin agua ni luz. Mi padre siempre nos sonreía, aunque tuvo muchos dolores y desarreglos intestinales que no le daban tregua». Hasta 2019, nadie supo que una mutación había sentenciado a cinco generaciones de la familia.La gastrectomía total preventiva forma parte de una práctica médica cada vez más frecuente: la que no espera a que aparezca el tumor. Un análisis genético puede convertir un órgano sano en una bomba de relojería, y la forma más radical de desactivarla es quitarlo. Angelina Jolie hizo famosa esta opción en 2013, cuando, tras conocer su riesgo hereditario por una mutación en el gen BRCA1, se hizo extirpar ambos pechos y los ovarios. «El caso del estómago, sin embargo, es distinto de las mastectomías profilácticas o de las cirugías de ovario preventivas, donde encontrar un tumor en el órgano extirpado es excepcional. Por el contrario, cuando estudiamos el estómago del paciente al que hemos practicado la gastrectomía, es habitual ver focos cancerosos, a veces muy numerosos, activos o latentes. Si quitas el órgano, ya no tienes esa espada de Damocles encima –explica Herráiz–. En la familia de Patricia, esto se ve con claridad: los 17 miembros que se han operado, alrededor del 60 por ciento de los que dieron positivo a la mutación, están todos vivos».
En España se diagnostican siete mil casos nuevos de cáncer de estómago al año. La mortalidad es alta porque se diagnostica tarde. Los síntomas son ambiguos: ardor, dolor abdominal, anemia...
«Someterse a una gastrectomía total no es superar una enfermedad; es cambiarla por una condición crónica y limitante para el resto de tus días. No existe una recuperación que te devuelva al punto de partida. En este proceso no te curas: renuncias a una forma de vida para poder seguir viviendo –puntualiza Patricia–. La factura es un catálogo de secuelas irreversibles: caídas de tensión repentinas, taquicardias, mareos; la mala absorción de nutrientes; la fatiga crónica por la falta de asimilación de vitaminas; la pérdida drástica de peso... Y un tránsito intestinal descontrolado que dicta mis horarios, mis movimientos y mi capacidad de estar en pie. Me despierto siempre con dolores. Y siempre estoy cansada».
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