El fracaso del caza que impulsaban Francia y Alemania evidencia la debilidad del bloque comunitario a la hora de desarrollar proyectos militares de gran envergadura
Regala esta noticia Añádenos en Google Un avión de combate Eurofighter, que debía ser sustituido por el nuevo caza europeo. (EFE)Corresponsal. Bruselas
13/06/2026 a las 18:55h.Después de meses de tensiones políticas y empresariales, Alemania y Francia han confirmado esta semana que abandonan el proyecto para crear un caza europeo. El ... anuncio llega en medio de los esfuerzos de la UE para reforzar su Defensa ante las amenazas de Rusia y pone en duda las capacidades del bloque comunitario para producir las armas y el equipamiento que necesita para salvaguardar su seguridad en un entorno geopolítico cada vez más hostil.
participaba también España, fue descartada después de que las empresas armamentísticas no lograran ponerse de acuerdo sobre cuestiones como el reparto de trabajo y los derechos de patente. El diseño del avión incluía drones integrados y sensores y sistemas de comunicación de última generación para combatir todo tipo de amenazas aéreas, muy útil de cara a los episodios de incursiones de drones como los recientes casos registrados en Rumanía y los países bálticos.En Bruselas existe ahora el miedo a que este fracaso ponga en riesgo la viabilidad de otros planes comunitarios en marcha, como la fabricación del tanque europeo del futuro (MGCS). La iniciativa desarrollada también por Francia y Alemania no busca crear un Leopard 3 (sustituto del modelo alemán Leopard 2) o un Leclerc 2 (que reemplazaría a los carros de combate galo), sino alumbrar un sistema completamente nuevo, con drones integrados y mayor potencia de fuego, lo que lo convierte en el proyecto terrestre más ambicioso del bloque.
Retrasos y tensiones
La idea, sin embargo, acumula años de retraso debido a las tensiones políticas (Berlín y París tienen prioridades y visiones diferentes sobre el proyecto) y empresariales, ya que las compañías germanas y francesas compiten por controlar partes clave de la fabricación como el cañón y los sensores.
El Gobierno de Merz ha comenzado a trabajar en un programa para desarrollar el Leopard 3 –a la espera del MGCS–, por lo que no es probable que Alemania vaya a hacer muchos esfuerzos por acelerar el proyecto de tanque europeo. Francia también teme quedarse atrás y estudia ya una alternativa nacional para sustituir el modelo Leclerc, cuya vida útil llegará a su fin en 2038.
Europa se juega mucho militar y políticamente con el desarrollo del tanque europeo. Y si finalmente no saliera adelante, supondría junto a la iniciativa fallida de crear un caza, el colapso de los dos mayores programas militares franco-alemanes de este siglo. Pero las tensiones que generan este tipo de iniciativas no son nada nuevo dentro del bloque. Ya ocurrió con el desarrollo del Eurofighter (el avión de combate actual que tiene la UE) que, aunque concluyó con éxito, sufrió retrasos, sobrecostes y cambios de requisitos entre el Reino Unido, Italia y España. Es más, el Elíseo –que inicialmente formaba parte del proyecto–, acabó abandonándolo y optó por desarrollar su propio modelo, el Rafale, construido por la gala Dassault.
Francia y Alemania no quieren quedarse atrás en la carrera militar y ambas trabajan ya en alternativas nacionales al futuro tanque europeo
Existen también historias de éxito dentro del historial armamentístico europeo. La iniciativa Eurodrone, en la que participan Alemania, España, Francia e Italia, completó el año pasado la fase de producción de prototipos. Se trata de un programa crítico para la defensa comunitaria ya que tiene como objetivo la fabricación de un vehículo aéreo no tripulado de altitud media y larga autonomía.
El programa Tempest, para crear aviones de combate de sexta generación, avanza, igualmente, a buen ritmo con la participación de Italia, el Reino Unido y Japón. Esta aparente sintonía se debe, en parte, a un reparto industrial mucho más claro respecto a otros proyectos y a una menor competencia entre los socios que lo integran.
El bloque comunitario ha demostrado su capacidad de cooperación y desarrollo de proyectos medianos, como la creación de misiles y artillería, pero aún tiene problemas para la fabricación de sistemas estratégicos complejos. El proyecto para crear un tanque común será la prueba de fuego para el Viejo Continente, así como las iniciativas Centinela del Este –para reforzar la vigilancia del flanco oriental de Europa–, el muro de drones (con sistemas de detección y para interceptar vehículos no tripulados) y el escudo aéreo europeo.
Con el nuevo impulso al gasto en defensa de los aliados europeos –que la OTAN quiere elevar hasta el 5% de su PIB– el bloque dispone de la capacidad tecnológica, industrial y financiera para desarrollar grandes programas militares. Sin embargo, la fragmentación política, un obstáculo que no tienen EE UU y China, dificulta este tipo de iniciativas, así como las diferencias en materia de soberanía estratégica.
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