María del Mar Pageo | Presidenta de Cruz Roja
«La desinformación persigue mermar la confianza en la ayuda humanitaria»La máxima responsable de la organización en España responde a las campañas de descrédito que cuestionan su labor durante emergencias como la de Ceuta
Regala esta noticia Añádenos en Google María del Mar Pageo, presidenta de Cruz Roja, posa en el despacho de la sede central de la organización en Madrid. (Virginia Carrasco)Madrid
13/09/2026 a las 00:08h.María del Mar Pageo (Almería, 1961) es médico de profesión y voluntaria de Cruz Roja desde hace 40 años. En ese tiempo, ha podido conocer ... la organización de ayuda humanitaria en todas sus facetas: desde el voluntariado joven hasta la presidencia nacional que ejerce desde 2023. Se podría decir que ha vivido de cerca, de una u otra forma, todo tipo de situaciones de emergencia. Pero en los últimos tiempos hay una que, reconoce, no se esperaba: ser víctimas como organización de los bulos que corren en redes sociales para desprestigiar su labor. La última campaña ha tenido lugar con motivo de su intervención en Ceuta, una emergencia en la que aún trabajan y de la que no se piensan retirar mientras siga activa. Sobre este último episodio, Pageo proclama con la energía que le caracteriza un mensaje claro: la dignidad humana está por encima de otros intereses.
–Han sido tres años muy intensos. Comencé en un periodo con una situación peculiar porque aún se notaban los efectos de la pandemia. Luego, se han presentado en nuestro país emergencias muy importantes, como la dana, Adamuz, los incendios... Estar en la presidencia nacional me ha permitido ver lo importante que es la acción humanitaria en un amplio abanico de personas que forman parte de la sociedad. También es cierto que ha habido otra cosa con lo que hemos tenido que lidiar, que ha sido la desinformación y la polarización. Era algo que no estaba en mi hoja de ruta. La hemos sufrido, hemos aprendido y la estamos gestionando.
–¿Han hecho mella en los socios y las donaciones los bulos de los que han sido víctimas?
–Hemos sido objeto de campañas que intentan crear una realidad paralela cuyo objetivo, efectivamente, es mermar la confianza. Es verdad que ha habido alguna bajada puntual de personas que canalizaban su solidaridad con nosotros, alineándose con determinados discursos muy alejados de la realidad de lo que somos. Pero en estos momentos la confianza de la sociedad española en Cruz Roja sigue siendo muy importante y un claro ejemplo fue la dana. Precisamente tuvimos la mayor recaudación de fondos, tanto de empresas como de personas, justo en un momento donde estábamos sufriendo la mayor campaña de desinformación.
–¿Cuál es el fin último de éstas?
–La desinformación es un fenómeno global, que lo está sufriendo el mundo humanitario y todos los que nos dedicamos a él, pero también muchas otras instituciones. Creo que el objetivo es mermar la confianza en las instituciones. En nuestro caso concreto, serían quienes lanzan las campañas quienes tendrían que dar las explicaciones de hasta dónde quieren llegar y qué quieren conseguir. Pero creo que quieren mermar la confianza en la acción humanitaria. Y eso tiene consecuencias terribles. Puede parecer que éstas se quedan en que no se den fondos a Cruz Roja, pero tiene otras dimensiones. Afecta directamente a ese espacio humanitario donde la persona tiene derecho a ser ayudada y hay derecho a ayudar, reduciéndolo. Y hay que protegerlo porque lo podemos necesitar cualquiera, en cualquier momento. Lo vimos en pandemia, pero la memoria es frágil: se nos olvida que todos podemos ser vulnerables en cualquier momento.
–¿No es precisamente ese colectivo, el de personas vulnerables, el verdadero objetivo de estos ataques?
–Está claro que las víctimas de toda esa desinformación, mayoritariamente, son las personas en situación de vulnerabilidad. Pero me gustar insistir en que no son ellos o nosotros: todos podemos serlo en un momento dado.
Neutralidad
«Ayudamos cuando la persona tiene una necesidad, sea cual sea la procedencia o la religión»
–La dana fue la primera vez en la que la campaña de descrédito hacia Cruz Roja alcanzó notoriedad. ¿Qué aprendieron de aquello?
–Sí, fue la primera vez que, dando respuesta a una emergencia desde el primer momento, porque además estábamos allí cuando ocurrió, encima fuimos cuestionados a ese nivel. No entendíamos qué estaba ocurriendo y pedimos ayuda para saber de dónde venían esos ataques. Vimos entonces que eran organizados y desarrollamos estrategias para afrontarlo y gestionarlo con expertos externos que nos asesoran.
–La confianza en la ayuda humanitaria es víctima, las personas vulnerables también. ¿Qué hay de los voluntarios sobre el terreno?
–Toda esa realidad paralela que se crea de hostilidad hacia nosotros también pone en peligro a nuestras personas voluntarias, que es nuestro personal técnico, efectivamente. Son instigados, insultados... Para eso también está Cruz Roja, para protegerlos, porque tampoco hay que perder de vista que su labor es absolutamente vocacional y están comprometidos con nuestros principios y valores de neutralidad, imparcialidad e independencia. Valores que, precisamente, son los que cuestionan toda esa desinformación. Los voluntarios siguen dando respuesta humanitaria a pesar de las hostilidades y los momentos difíciles que han vivido. Eso lo digo con absoluto orgullo. De hecho, en emergencias, y a pesar de todas estas campañas, el número de personas voluntarias ha aumentado siempre.
–¿Cómo es la situación para ellos en Ceuta, la última emergencia que atienden en nuestro país?
–Estamos viendo un momento difícil, complejo, pero dando la respuesta que procede. Cruz Roja lleva más de 130 años en Ceuta, atendiendo muchas necesidades de toda la población y en muy diferentes ámbitos. Además de esta labor en el día a día, ahora se está asistiendo una emergencia, que es la llegada de muchísimas personas, a la que damos respuesta con la atención de una necesidad básica, como es comer y beber. Y a pesar de que hay circunstancias hostiles a nuestra acción, tengo que decir que desde el 30 de julio han aumentado en 53 las personas voluntarias en Ceuta. Además, no solamente se está dando respuesta a las personas que han llegado, sino que también se está apoyando al gran movimiento vecinal que da ayuda humanitaria a estas personas.
–También se ve a una parte de la población molesta con la asistencia a estas personas que llegan.
–Seguimos trabajando sobre el terreno, con las asociaciones vecinales, y nos sentimos apoyados por una parte muy importante de la población ceutí. La dimensión de la parte que promueve esa polarización no es tan relevante, pero sí que es muy ruidosa. Es lo que pasa con la desinformación.
Emergencias
«A pesar de la hostilidad y los momentos difíciles, los voluntarios siguen dando respuesta»
–¿Podría este ruido llegar a obligar a Cruz Roja a dejar su labor allí?
–Vamos a seguir preservando ese espacio humanitario y acompañando a las personas en situación de necesidad. Vuelvo a los principios de Cruz Roja: esto no es cuestión de quién tiene más o menos derecho. A las personas las iguala la necesidad y Cruz Roja interviene cuando hay necesidades, independientemente de la religión, procedencia o identidad. Y lo hace desde esa neutralidad, que es la herramienta que nos ayuda a preservar ese espacio voluntario.
–Hay partidos políticos que les atacan de forma directa y pública. ¿Qué responde?
–Nuestra defensa ante las críticas procedentes de diferentes ámbitos es seguir haciendo lo que hacemos, dar respuesta desde nuestros principios de neutralidad e imparcialidad, separando la esfera política. No vamos a tomar parte en ningún momento, para centrarnos así en la esfera humanitaria. A veces quien nos cuestiona no nos conoce bien y no sabe realmente lo que hacemos, ni su amplitud y dimensión. Creo que se queda en una superficie por unos intereses políticos, por prioridades ajenas al ámbito humanitario. Todas las personas deberíamos de tener un fin último, algo que prevalezca dentro de todo lo que hacemos, y ese es la protección de la humanidad.
–¿Se sienten en peligro por estas campañas de desprestigio?
–Es un riesgo que tenemos que gestionar. Nos preocupa muchísimo en este momento que se reduzca el espacio donde podemos ayudar o la desaparición del mismo. Puede llegar el momento en el que miremos alrededor y nos preguntemos: ¿Y ahora cómo llegamos a esa persona que necesita ayuda? También es cierto que tenemos mucha confianza en socios, voluntarios, técnicos que creen en la ayuda humanitaria, la igualdad y la equidad. Pero esto va de qué sociedad queremos, si inclusiva, equitativa, pacífica, cohesionada o violenta y hostil, donde se desprecie al otro o al diferente. Se trata de eso y creo que tanto dentro de Cruz Roja como fuera, la humanidad sigue prevaleciendo, pero no podemos relajarnos.
–¿Tan grave ve la situación?
–Estamos en un momento crítico. No podemos permitir que la sociedad se apropie de discursos que deshumanizan a las personas. Se les ponen nombres que despersonalizan –migrantes, sin techo...– y se las despoja de su dignidad, lo que mata la capacidad de generar empatía. Toda persona, por el hecho de serlo, tiene dignidad y es algo que debemos proteger. Nuestro mandato humanitario lo dice muy claro: proteger y aliviar el sufrimiento de las personas y preservar su dignidad.
–Los derechos humanos son la prioridad.
–Eso es. Atendemos a todas las personas en función de necesidades y lo hacemos desde la neutralidad. Nuestro foco está en la persona que necesita ayuda, no en las partes en conflicto o en circunstancias geopolíticas. La cuestión humanitaria y la cuestión política hay que separarla. Bajo esa imparcialidad y esa neutralidad, que son nuestras herramientas de trabajo, nos vamos a mantener inamovibles.
Bulos
«En Ceuta damos la ayuda básica para beber y comer y allí vamos a seguir hasta que haya una necesidad»
–¿Hasta cuándo permanecerá la organización desplazada en Ceuta?
–Estuvimos desde el primer momento, cuando fallecieron muchísimas personas, y vamos a seguir allí ayudando diariamente a una necesidad básica, dando de comer y de beber. Hasta cuándo, no lo sé. Estamos dando respuesta a la emergencia y la daremos mientras exista la necesidad. A pesar del ruido, de la desinformación, vamos a seguir trabajando con todas las personas. Y vamos a seguir haciéndolo bajo nuestros principios, aunque nos cuestionen. Porque en eso consiste realmente proteger la acción humanitaria.
–¿Qué mensaje trasladaría a las personas que dudan de su labor?
–Primero, lo importante: que hay que proteger al humanidad en estos momentos complejos, aunque suene grandilocuente. Esto significa proteger a todas las personas y a las necesidades de todas las personas. Y en cuanto a Cruz Roja, que profundicen un poco más, que no se queden en el discurso ruidoso y superficial. Que nos conozcan. Cruz Roja es para todos.
«Debemos responder cuando la administración nos pide ayuda pero sin incondicionalidad»
–Al abanico de temas que atiende Cruz Roja, se suma, como decía, la desinformación. Uno de los ataques más recurrentes tiene como objetivo la gestión de sus fondos.
–Es uno dentro de esa desinformación dañina con la que ahora tenemos que convivir. En este caso la respuesta es sencilla. Cruz Roja tiene un compromiso y una responsabilidad con la transparencia y la rendición de cuentas. Están publicadas en nuestra web para todo aquel que las quiere consultar.
–¿En qué porcentaje depende el presupuesto de Cruz Roja del dinero público? ¿Compensaría la parte de contribución privada un gobierno que recortase sustancialmente su aportación?
–Tenemos una parte importante de nuestro presupuesto que son subvenciones públicas, sí. Pero antes me gustaría aclarar algo que no siempre es bien entendido. Cruz Roja no es una ONG al uso. Tenemos un rol auxiliar de los poderes públicos en el ámbito humanitario y social, pero siempre desde nuestra independencia. Quiero decir que si en un momento la administración nos pide algo que no está bajo nuestros principios fundamentales, le vamos a decir que no. Y ese rol lo tenemos, el de dar respuesta a la necesidad de las personas cuando la administración nos pide ayuda, sea del signo del signo que sea. Y si cuadra con lo que nosotros hacemos, lo vamos a hacer. Pero no hay incondicionalidad. Si hay un cambio de signo político y esos presupuestos cambian, pues nos adaptaremos. Ahora mismo tenemos un respaldo social muy importante de las empresas y de las personas socias. Llevamos 160 años adaptándonos a circunstancias difíciles y complejas y, si llega el momento, también seremos capaces de hacerlo.
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