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La dieta que llevas puede aumentar el riesgo de cáncer

La dieta que llevas puede aumentar el riesgo de cáncer
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Ultraprocesados, carne roja, conservantes, ahumados... Esto es lo que dice la ciencia sobre cómo la alimentación influye en la aparición de un tumor
La dieta que llevas puede aumentar el riesgo de cáncer

Ultraprocesados, carne roja, conservantes, ahumados... Esto es lo que dice la ciencia sobre cómo la alimentación influye en la aparición de un tumor

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Silvia Osorio

24/05/2026 Actualizado a las 02:46h.

Los expertos lo repiten una y otra vez: no existen alimentos mágicos que eviten el cáncer, pero sí importan los hábitos nutricionales mantenidos durante años. ... Décadas de investigación constatan que lo que comes es clave. La alimentación no es la única causa por la que se desarrolla un tumor ni el factor determinante, pero sí es uno de los aspectos modificables, es decir, sobre los que tenemos cierta capacidad de actuación.

Sin embargo, no conviene fijarse en un solo alimento. La relación entre dieta y cáncer es uno de los campos más estudiados dentro de la prevención oncológica. Pero conviene explicarlo: «Que un alimento o un componente de la dieta se asocie con un mayor riesgo de cáncer no significa que siempre podamos hablar de una relación directa de causa-efecto. El riesgo depende mucho del tipo de alimento, de la cantidad, de la frecuencia y de la susceptibilidad individual, incluida la genética», explica Manuel Landecho, médico internista de la Unidad de Chequeos de la Clínica Universidad de Navarra.

Por eso, no se puede meter en el mismo saco a todos los aditivos y conservantes. Algunos tienen una evidencia más sólida que otros. Un estudio francés publicado en 'The BMJ' reveló que entre los conservantes más implicados en la aparición de tumores se encuentra el nitrito sódico (E250), que se asoció con un incremento del 32% en el riesgo de cáncer de próstata, y el nitrato potásico (E252), que se relacionó con un aumento del 22% en el de mama. «Tienen actividad mutagénica demostrada. Es decir, son carcinogénicos. Aun así, el riesgo depende siempre del contexto y de la exposición acumulada. El mensaje no es que todos los conservantes sean igual de preocupantes, sino que algunos, especialmente los vinculados a carnes curadas y procesadas, merecen más atención», precisa el especialista.

Acrilamida en bollería

Estos dos conservantes están presentes en ultraprocesados como salchichas, beicon o embutidos. Sirven para prologar su vida útil. Cuando estos compuestos se descomponen en el organismo, pueden dañar las células intestinales. Otro componente químico en el que se pone el foco es la acrilamida. Se forma cuando se calientan hidratos de carbono a altas temperaturas, como ocurre en algunos productos de bollería o en las patatas fritas. Más grupos de sustancias a tener en cuenta: el bisfenol A y los ftalatos, que pueden proceder de envases de plástico y son disruptores endocrinos.

Los investigadores en nutrición y cáncer recomiendan evitar por completo las carnes procesadas y también limitar la carne roja –no más de dos o tres veces por semana–. Importa la frecuencia de consumo, pero también su forma de preparación. Lo de comerla carbonizada, olvídalo. Algunos estudios han observado que se asocia con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, hasta un 20 y un 50% más. «Las temperaturas elevadas, como ocurre con el asado a la parrilla o el ahumado, pueden favorecer la formación de compuestos mutagénicos, entre ellos las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos. La recomendación es clara: retirar las partes quemadas antes de consumir y, siempre que sea posible, elegir cocciones a menor temperatura».

Ni fumar ni beber

Algo similar ocurre con los ahumados. Pueden contener dos tipos de compuestos carcinógenos que se generan durante los procesos de combustión. El primer grupo son los hidrocarburos aromáticos policíclicos. Entre ellos, está el benzopireno, una sustancia carcinogénica. El segundo son las aminas heterocíclicas. Se forman por la reacción de creatinina, aminoácidos y azúcares a altas temperaturas.

Por otro lado, un cóctel peligrosísimo es el del alcohol y el tabaco. Está comprobado que el primero, especialmente cuando se combina con el segundo, causa al menos siete tipos de cáncer: cavidad oral, faringe, laringe, esófago... El riesgo es aproximadamente diez veces mayor que en los no fumadores ni bebedores. El humo del tabaco aumenta el riesgo de cáncer debido a su contenido de carcinógenos como nitrosaminas, acrilamidas, hidrocarburos aromáticos policíclicos, cadmio y compuestos orgánicos volátiles.

En el caso del alcohol, el cuerpo lo descompone en acetaldehído, que es tóxico para las células. También aumenta los niveles de estrógeno, que alimenta algunos tipos de cáncer de mama. Asimismo, se ha relacionado con el estrés oxidativo y puede interferir en la reparación del ADN.

Los peligros de la obesidad

¿Y cómo influye la obesidad en el riesgo de sufrir cáncer? En España, la obesidad está entre los principales factores de riesgo evitables de cáncer. Manuel Landecho, médico internista en la Clínica Universidad de Navarra, explica que el sobrepeso, unido a otros factores de riesgo como el tabaco o el alcohol, incrementa el riesgo de, al menos, 13 tipos de tumores: mama, endometrial, gástrico, renal, hepático y de páncreas, entre ellos. Los mecanismos que explican esta relación son «múltiples», advierte el especialista. El exceso de grasa puede aumentar los niveles de hormonas del crecimiento y la inflamación. Estas señales indican a las células que se dividan con mayor frecuencia, lo que incrementa las probabilidades de desarrollar algún tumor.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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